La sustancia
Oscars2025-09lasustancia-cuadrada

Directora: Coralie Fargeat

Guion: Coralie Fargeat

Intérpretes: Demi MooreMargaret Qualley y Dennis Quaid


Sinopsis:

Elisabeth, una relevante estrella televisiva se encuentra en un estado de declive que revierte en su estado emocional y tiene la oportunidad de probar una sustancia en el mercado negro. Con ella conseguiría mejorar en todos los aspectos con un tratamiento basado en la división celular. Crea una versión rejuvenecida de sí misma, pero los efectos secundarios son terriblemente escalofriantes.

Mi Crítica:

Me encantó el 99% de la película. Eso ya es mucho más de lo que se puede pedir para verla. Pero es que, desde que empezó y le vi todas las alegorías a mi maestro Kubrick, ya me tenía ganado. Esos planos simétricos con encuadres de ventanas alternativas y ausencia de sonido me motivan. Mucho más que, yendo avanzando las tramas, te das cuenta de que la principal es hacer un homenaje a ese cine de vísceras que tiene su público fiel. Por eso, esta cinta le gustará a muchos y a otros (a todo el grupo que la vieron conmigo) les parecerá horrenda. Para empezar, si la quieren ver, tienen que tener en cuenta una premisa para no llevarse a engaños: van a ver sangre, mucha sangre.

            El contexto en el que se mueve es la despiadada crítica al mundo de la televisión, el star-system y al exceso de ego que te lleva a ser peor persona de lo que te gustaría. Yo, que dejé de trabajar en TV cuando me intentaron obligar a hacer cosas que iban contra mis principios, la entiendo a la perfección. Sé de otros que no tuvieron tanta madurez y tragaron. No se puede exigir a una persona que pida disculpas a la estrella para que todo se apacigüe, cuando ha sido ésta la que ha intentado agredir. Pues esas cosas pasan.

            Coralie Fargeat, su directora, ha conseguido con su breve currículo colarse en el olimpo de las diosas de Hollywood. Y eso no es fácil. Me parece que la transgresión de esta cinta, mezclada con el gran cuidado por los detalles, la hacen merecedora de los reconocimientos. El mío, seguro. Quiero ver más películas de ella. ¡Qué mejor crítica le pueden hacer que esa! Y, la elección de Demi Moore, ¿qué me dicen? No he logrado encontrar declaraciones de si fue la seleccionada para autoparodiarse por haber llevado una vida similar a la protagonista: una estrella en decadencia por la edad que lucha por volver a verse joven. No sé si premeditado, pero acertado, ya les digo que sí. La noche de los Óscar va a ser injusta por una razón. Ella o Karla Sofía Gascón (o las dos, que todo puede pasar) van a salir de la sala sin una estatuilla más que merecida. Su trabajo en esta película es impresionante. Vale que muchos me dirán que el trabajo lo hicieron los maquilladores, que por ellos sí apuesto para el gran premio, pero es que a mí me transmitió todo un abanico de sensaciones y miedos. Un personaje complejo y al límite que le valió el premio en los Critics Choice Awards (los premios de los críticos cinematográficos). Bien hecho hasta el punto de convertir este guion en algo que va a ser recordado mucho tiempo por añadirse merecidamente a la lista de películas de culto del cine de vísceras.

            La historia está contada en tres actos. El de Elisabeth, en el que vemos a una estrella de TV en decadencia. Demi muestra su cuerpo espectacular para la edad que tiene. El segundo es el de Sue, donde su clon creado a partir de ella, pero mucho más joven y espectacular, toma el protagonismo. Brillante. Hasta aquí, la película me tenía atrapado. Los cambios de una vida en picado a la otra en ascenso es un pedazo de guion brutal. Es más, la interpretación que hace Margaret Qualley es de nominación al Óscar. Entre las que sí lo están, hay algunas que lo han sido con muchos menos méritos que ella. Su capacidad de seducción es impresionante y la conversión del personaje de dulce a malvado lo consigue acertadamente.

            Y para acabar, no podemos dejar de hacer mención a todos los homenajes que se ven reflejados en esta película. Es uno de sus atractivos. En casi todas las secuencias hay algún detalle «copiado» de otras películas. Bravo, Coralie, porque hemos amado el mismo cine. Entre los que yo vi, puedo citar: los planos de Kubrick, durante toda la película; el plano de la ducha y el de la carita pegada al suelo mojado de “Psicosis”; el teléfono rojo, aunque esta vez no vuela a Moscú con Stanley; la lucha a patadas de “Kill Bill”; la transición entre mundos de “2001: Una odisea del espacio”; los pasillos y el aseo de “El resplandor”; el final muy de ”El hombre elefante”; Gollum buscando su «tesoro»; la clavada de jeringuilla en el corazón de “Pulp Fiction” y me encanta el momentazo de “La mosca” de Cronenberg que muere cuando la protagonista ve finalizada su carrera en la televisión, lo que significa su defunción y declive personal.

            El 1% de la película que, no solo es que no me gustara, es que me pareció ridículo, es el tercer acto llamado Elisabesue, mezclando los nombres de los dos formatos de persona. Aquí es un homenaje a todas esas películas de la serie Z que nunca he podido con ellas. Solo recuerdo una que me hizo reír mucho. Lagrimones derramé con “Braindead: Tu madre se ha comido a mi perro” en la época australiana de Peter Jackson. Pues, aquí, el colofón es igual de patético e increíble. Y que conste que no digo que esté mal. Lo que digo es que yo, o quizás usted, no somos el público para el que se ha diseñado ese final.

            Aun así, puede ser la sorpresa de la noche y hasta el Óscar a la Mejor Película. Habla de cine, que eso encanta a los académicos y está perfectamente realizada. No las he visto todas, pero, si gana, me parecería acertado. Aunque solo sea por opinar y por pensar: tienen que verla.

NOTA: Despiadada crítica al mundo de la televisión… Le pongo un 9.


5 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Directora (Coralie Fargeat)
Mejor Guion Original (Coralie Fargeat)
Mejor Actriz Protagonista (Demi Moore)
Mejor Maquillaje y Peluquería (Pierre Olivier PersinStéphanie Guillon y Marilyne Scarselli)

Más críticas en: https://luisalbertoserrano.wordpress.com/oscars-2025

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica