Nieves Lady Barreto Saluda A Los Actores Que Participan En El Simulacro
Nieves Lady Barreto Saluda A Los Actores Que Participan En El Simulacro
La Consejería de Presidencia forma a los policías locales en habilidades de inspección para casos de accidentes laborales y economía sumergida

●        La Academia Canaria de Seguridad acoge la realización de un simulacro teatralizado impartido por inspectores de Trabajo, con la participación de actores

        Nieves Lady Barreto destaca la importancia de la formación especializada y el aumento de efectivos para que los ciudadanos “sientan” mayor seguridad en las calles

La consejera de Presidencia, Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad, Nieves Lady Barreto, asistió hoy a un módulo de formación a los nuevos policías locales que se imparte en la Academia Canaria de Seguridad para desarrollar habilidades en la inspección en los casos de accidentes laborales y situaciones de economía sumergida.

Estas prácticas están organizadas por la Dirección General de Estudios, Formación e Investigación en Seguridad Pública y se lleva a cabo a través de la recreación de diferentes simulacros con escenas teatralizadas (role-play) y la participación de actores. Los agentes deben reaccionar ante las situaciones planteadas, encontrar las causas y realizar un informe con las diferentes irregularidades como un ejercicio práctico en esta materia.

La consejera de Presidencia, Nieves Lady Barreto, agradeció la participación como docente del jefe del servicio de la Inspección de Trabajo, José Trasobares, por la calidad que supone contar con especialistas en la materia para el desarrollo futuro de su trabajo y recordó que Canarias es la primera comunidad autónoma que realiza este tipo de ejercicio práctico con escenas teatralizadas relacionadas con los accidentes laborales y la economía sumergida en la formación de nuevos agentes. En este sentido, la Dirección General de Estudios lo presentará como caso de buenas prácticas en próximos foros a nivel estatal, ya que una inspección óptima facilitará la labor de Inspección de Trabajo.

“Nuestra apuesta seguirá siendo ofrecer más y mejor formación tanto a policías locales como a la policía autonómica, porque ambos forman la Policía Canaria”, señaló la consejera, quien añadió que desde el 2023 se han incorporado a las calles 849 nuevos agentes y que “el objetivo es seguir creciendo en número y en preparación para que los ciudadanos sientan mayor seguridad, colaborando con la Guardia Civil y la Policía Nacional”.

El simulacro realizado enfoca la situación en un restaurante en el que se produce un incendio. Tras ser este sofocado por los propios trabajadores, los policías locales deben llevar a cabo la inspección y resolver la causa de dicho accidente laboral relacionado con el inadecuado almacenaje de sustancias peligrosas.

En esta misma investigación deberán hacer preguntas para descubrir que en el local hay empleados sin contrato, también hay personal haciendo más horas de las señaladas en su contrato a tiempo parcial o la existencia de una situación de irregularidad de un repartidor de comida.

Este escenario es una representación aproximada a la realidad en la que los actores tienen un papel fundamental, ya que recrean una escena hostil en la que deben desarrollar las habilidades aprendidas en el módulo teórico. Tras la recogida de los diferentes datos y documentos, los agentes son evaluados y se les señala lo que han detectado de forma acertada y las posibles carencias o despistes en la inspección. Finalmente, estos deberán realizar un informe con las diferentes irregularidades que será valorado por su profesor.

Esta formación se adapta según lo establecido en la Resolución de 27 de septiembre de 2024, de la Secretaría General Técnica, por la que se publica el V Convenio entre el Organismo Autónomo Organismo Estatal Inspección de Trabajo y Seguridad Social y la Comunidad Autónoma de Canarias, en materia de lucha contra el trabajo no declarado, empleo irregular, el fraude a la Seguridad Social y en materia de formación profesional para el empleo.

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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!