La exposición itinerante ‘Conociendo Agaete’ se suma como herramienta de difusión de las virtudes del municipio
Valle De Agaete
  • La muestra cuenta con las fotografías de Nacho González Oramas, con larga trayectoria y de los pocos fotógrafos profesionales que lleva una vida dedicándose a su oficio, buscando la belleza a través del paisaje de los diferentes territorios por la isla

La exposición itinerante ‘Conociendo Agaete’ se incorpora como una nueva herramienta para la difusión de las bondades del municipio, paisajes, tradición, cultura y la esencia del pueblo por diferentes espacios de la isla, con una iniciativa que pretende ser una experiencia única para el público a través de las fotografías de Nacho González Oramas.

Subvencionada por la consejería de Presidencia y Movilidad Sostenible del Cabildo de Gran Canaria, a través del Instituto Insular para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, la exposición ‘Conociendo Agaete’ busca acercar el rico patrimonio histórico cultural, natural y paisajístico del municipio, con un diseño que pone en valor los diferentes rincones a lo largo de su territorio. Entre los recursos de gran valor añadido para el turista o visitante, destaca el Parque Natural de Tamadaba, a su vez Reserva de la Biosfera, y recientemente incluido dentro de la declaración de Risco Caído y Montañas Sagradas de Gran Canaria, como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, entre otros.

El proyecto de diseño expositivo, generación de contenidos y su producción impresa sigue un modelo diferenciado a través de materiales de arquitectura efímera, con los que la muestra propone un interesante recorrido por Agaete, de costa a cumbre, conectando emocionalmente con las personas visitantes, y que se identifiquen con el territorio local y los valores de sostenibilidad y respeto al territorio, de gran belleza y fragilidad.

Esta iniciativa, que se inaugurará en Agaete próximamente, contará con fotografías del profesional de reconocido prestigio y reconocimiento en el ámbito insular y regional, Nacho González Oramas, con larga trayectoria y uno de los pocos fotógrafos profesionales que lleva una vida dedicándose a este oficio, buscando la belleza a través del paisaje y la amplitud de recursos que encierra cada uno de los territorios de sus recorridos por la isla.

Las fotografías ayudan a trazar una narrativa en bloques temáticos: Agaete general; paisaje, sector primario y producto local; recursos y patrimonio histórico cultural; costa y mar, playas, gastronomía; senderos, parque natural Tamadaba y Reserva de la Biosfera.

La exposición itinerante se enmarca en la política del Cabildo insular de implementar estrategias efectivas de promoción y difusión, permitiendo la ejecución de un proyecto que da a conocer los recursos y riquezas culturales, naturales y patrimonial de Agaete.

Dentro de los diferentes objetivos también está el de involucrar a las comunidades locales, llegando a grupos de interés y partes interesadas en la toma de decisiones, promoviendo la colaboración y la co-gestión para garantizar un desarrollo sostenible y equitativo compatible con la conservación del medio ambiente y la cultura local.

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Redacción NorteGranCanaria

¿Qué oculta el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez en el caso de Ceuta?

Con este artículo, no pretendo otra cosa que, el arrojar luz, y mostrar sin miedo ni temor alguno, el sentir del ciudadano español y normal de la calle, como usted y yo. Hay preguntas que nacen en los despachos y otras que suben desde la acera. Esta no viene de tertulias televisivas ni de columnas bien pagadas; viene del hombre de la calle, del ceutí que ve su ciudad convertida en polvorín, del español de la calle que mira al Estrecho y no entiende por qué su Gobierno, parece más preocupado por no molestar a Rabat que por tranquilizar a Ceuta. La pregunta es sencilla y brutal: ¿qué oculta el Gobierno en el caso de Ceuta? Y detrás de ella, otras que duelen más: ¿Por qué no ha actuado con más rotundidad? ¿Por qué se retrasa una y otra vez la visita del Rey a Ceuta y Melilla? ¿Es el propio Rey rehén político del Gobierno y de la relación con Marruecos? Voy a ir por partes, como quien desarma un motor en el antiguo taller de “los Ramirez” (Telde)   “La herida abierta de Ceuta; una crisis que no se quiere nombrar” Ceuta no está viviendo un episodio aislado, ni una “situación compleja” como dicen los comunicados asépticos. Está viviendo una “crisis prolongada”, y de ninguna manera “subjetiva” como la llama Marlaska a pesar de ver a decenas de miles de personas entrando de forma irregular, con barrios tensionados, servicios desbordados y una población que siente que su vida ha sido rota en dos; la de antes y la de después de la avalancha. Mientras tanto, el discurso oficial “sanchista” cerrando filas alrededor del traidor a la patria de Pedro Sánchez se mueve entre tres ideas: “Hablar de crisis humanitaria” para suavizar la palabra invasión. “Insistir en la colaboración ejemplar de Marruecos”, aunque las imágenes y los testimonios muestren pasividad, cuando no uso deliberado de la migración como herramienta de presión. “Prometer ayudas económicas y planes de relanzamiento”, como si el problema se arreglara solo con dinero y no con claridad política y defensa firme de la soberanía. El ciudadano normal, el que no vive de eufemismos, lo percibe así: “Si esto hubiera pasado en cualquier otra frontera de la UE, hablarían de ataque híbrido, de arma migratoria, de agresión a la integridad territorial. Pero como es Ceuta, se disimula”.  Y está claro que un país entero, exceptuando a los adoctrinados “sanchistas”, piensen así, no pueden estar equivocados, ni todos pueden ser alumnos de la LOGSE socialista que…, “no saben, no contestan”; pero que tienen claro que, los jueces en España son una “panda de fachas prevaricadores”, que quieren destruir al gobierno de Pedro Sánchez, al precio que sea, que siguen las instrucciones de Aznar: “el que pueda hacer que haga”.   Jajajaja me rio, por no llorar. Y ahí nace la sospecha y es que, “cuando un Gobierno evita cobardemente nombrar la realidad, suele ser porque teme las consecuencias de hacerlo”.   “El fantasma del chantaje: Pegasus, móviles hackeados y política exterior arrodillada” No hace falta ser experto en servicio de inteligencia del CNI o CIA, para recordar un dato que ya forma parte del imaginario colectivo; “Los teléfonos del presidente del Gobierno y de varios ministros fueron infectados con el software espía Pegasus, en plena tensión con Marruecos y tras una visita a Ceuta”. Desde entonces, la política exterior española hacia Rabat ha dado un giro que el ciudadano percibe como “un cambio de rumbo sospechosamente sumiso y cobarde hasta decir basta” Antes se señalaba a Marruecos como responsable de relajar los controles y permitir la entrada masiva de migrantes. Se hablaba de “violación de la integridad territorial” y se desplegaba al Ejército con un discurso firme. Ahora este presidente “sospechoso de traición a la patria”, insiste en que Marruecos es “socio fiable”; se evita hablar de responsabilidad directa y se pone el foco en “mafias” y “dinámicas migratorias complejas”. El hombre de la calle no maneja informes clasificados, pero sí maneja algo igual de valioso, “su natural   intuición”. Y su intuición le dice que cuando alguien cambia de tono tan bruscamente, o ha recibido una revelación mística… o ha recibido un aviso que no puede ignorar. De ahí nace la idea del “chantaje político”. “¿Qué tiene Marruecos en su mano? ¿Qué información, qué grabaciones, qué mensajes, qué documentos podrían hacer saltar por los aires la carrera de más de uno si se filtraran?” No hay pruebas públicas que lo confirmen, pero el comportamiento de este gobierno social comunista alimenta la sospecha; Evita confrontar a Marruecos. Minimiza la gravedad de lo ocurrido. Se niega a hablar con transparencia de los informes de los servicios secretos. Cuando un Gobierno actúa como si tuviera algo que perder si se enfada el vecino, el ciudadano concluye: “algo nos ocultan”.   “El Rey en la encrucijada”: ¿jefe del Estado o figura decorativa? La otra gran pregunta que se oye en la barra del bar y en las colas del supermercado es esta: ¿Por qué el Rey no va a Ceuta y Melilla? No estamos hablando de un viaje turístico, sino de un gesto de enorme carga simbólica. El jefe del Estado visitando dos ciudades españolas, que se sienten amenazadas, desbordadas y olvidadas. En cualquier manual de política básica, esa visita sería casi obligada. Sin embargo, se retrasa, se enfría, se aparca. Y el ciudadano de la calle, empieza a pensar… ¿Es el Rey rehén del Gobierno? ¿Se le está impidiendo ejercer su papel de símbolo de unidad y de defensa de la integridad territorial para no incomodar a Marruecos? ¿Se teme que una visita real sea interpretada en Rabat como una provocación y rompa un equilibrio frágil basado en silencios y concesiones? La Constitución dice que el Rey es “Comandante en Jefe de los tres ejércitos” y símbolo de la unidad y permanencia del Estado. Pero la práctica política reciente lo ha ido arrinconando en un papel casi ceremonial, donde cada gesto se negocia, se filtra y se calcula según la conveniencia