Casas Consistoriales De Guía De Gran Canaria
Casas Consistoriales De Guía De Gran Canaria
Juntos por Guía – Primero Canarias denuncia el desprecio total del grupo de gobierno del Ayuntamiento de Guía a las personas con movilidad reducida al llevar más de tres meses con el ascensor averiado
El Ayuntamiento de Guía lleva más de tres meses con el ascensor averiado dejando la planta alta inaccesible para los vecinos con movilidad reducida

El grupo municipal de Juntos por Guía lamenta que, a día de hoy, el ascensor del Ayuntamiento de Santa María de Guía continúa fuera de servicio, manteniendo la planta alta del edificio consistorial inaccesible para los vecinos con dificultades de movilidad. Una situación que, lejos de resolverse con diligencia, se está convirtiendo en un símbolo de dejadez y falta de sensibilidad por parte del actual grupo de gobierno municipal, formado por PSOE, PP, Ahora Guía y CC.

Desde el grupo municipal se considera inaceptable que la propia administración que debe garantizar la atención inclusiva a la ciudadanía preste servicios con barreras físicas que, en la práctica, excluyen a parte de la población. Se trata de una cuestión de derechos, de igualdad y de respeto.

Resulta incomprensible que el grupo de gobierno no haya sido capaz de ofrecer una solución efectiva en un plazo razonable, vulnerando un derecho fundamental e instrumental que garantiza la igualdad de oportunidades, la no discriminación y la inclusión social de la ciudadanía guíense.

Además, el grupo político recuerda que esta situación fue denunciada públicamente el pasado 6 de noviembre, en la que se alertaba del grave perjuicio que estaba generando la avería del ascensor. Lejos de corregirse, el problema se ha prolongado durante más de tres meses, confirmando la incapacidad del grupo de gobierno para resolver una incidencia básica.

Juntos por Guía – Primero Canarias entiende que un Ayuntamiento debe ser el primer espacio sin obstáculos, el primer ejemplo de atención igualitaria y el primer lugar donde cualquier vecino o vecina, sin excepción, pueda entrar y ser atendido con normalidad. Hoy, por la falta de gestión y de empatía del grupo de gobierno, eso no está ocurriendo.

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Julio Marino
Articulos
NGC

1º de Mayo: Cuando la historia interpela al presente

El Día Internacional de los Trabajadores no es una efeméride más. Es una fecha que, cada año, nos obliga a detenernos y mirar de frente una verdad incómoda: la historia del trabajo es la historia de un conflicto permanente entre quienes producen la riqueza y quienes la administran, la reparten o la acumulan. Esa tensión, lejos de ser un vestigio del pasado industrial, sigue definiendo buena parte de las dinámicas laborales del siglo XXI. Para entender la fuerza simbólica del 1º de Mayo hay que volver a Chicago, 1886. A una ciudad que hervía de fábricas, inmigración y desigualdad. A un movimiento obrero que, harto de jornadas de hasta 14 horas, decidió exigir algo tan básico como la jornada de ocho. La huelga, la represión, la revuelta de Haymarket y la ejecución de varios sindicalistas marcaron un punto de inflexión. Aquellos hechos no solo alumbraron una fecha: alumbraron una conciencia; la conciencia de que la dignidad laboral no se concede, se conquista. Más de un siglo después, el 1º de Mayo sigue siendo un espejo. Lo que refleja hoy es un paisaje laboral profundamente transformado, pero atravesado por tensiones que resultan inquietantemente familiares. La sombra de la precariedad La economía global ha cambiado de forma radical. La digitalización, la automatización, la transición ecológica y la reorganización de las cadenas de valor han reconfigurado el empleo; sin embargo, estos cambios no han venido acompañados, en todos los casos, de una mejora equivalente en las condiciones de vida de quienes trabajan. La precariedad se ha extendido como una sombra persistente: contratos temporales, jornadas parciales involuntarias, salarios que no acompañan el coste de la vida e incertidumbre permanente. La brecha salarial, especialmente para mujeres y jóvenes, sigue siendo una herida abierta. Además, la fragmentación del mercado —con trabajadores de plataformas, falsos autónomos y empleos intermitentes— ha debilitado la capacidad de negociación de amplios sectores. La paradoja es evidente: nunca se ha producido tanta riqueza, y nunca ha sido tan evidente que esa riqueza no se distribuye de forma equitativa. El desafío tecnológico: ¿Progreso para quién? La digitalización es uno de los grandes vectores de cambio. Puede mejorar la productividad y reducir tareas repetitivas, pero también puede convertirse en un instrumento de control e intensificación si no se regula adecuadamente. El teletrabajo, por ejemplo, ha demostrado su potencial para conciliar, pero también ha difuminado fronteras y extendido jornadas. Por su parte, la inteligencia artificial puede aumentar la eficiencia, pero también desplazar empleos o precarizarlos si no se acompaña de formación y protección. El 1º de Mayo obliga a plantear una pregunta esencial: ¿Progreso en qué condiciones? La tecnología no es neutral; su impacto depende de decisiones políticas, empresariales y sociales. Una llamada a la acción Desde una perspectiva institucional, este día recuerda que el Estado no puede limitarse a observar. Debe actuar y garantizar que el progreso económico se traduzca en progreso social. El diálogo social —entre gobiernos, sindicatos y empresas— no es un trámite, es una herramienta imprescindible para evitar que los cambios generen exclusión. Pero el 1º de Mayo también tiene una dimensión combativa que no debe diluirse. No es aceptable que la precariedad se normalice, ni que la juventud viva con menos expectativas que generaciones anteriores. No es aceptable que la tecnología se utilice para intensificar ritmos en lugar de mejorar la vida. Esta fecha no es nostalgia; es una advertencia. Una llamada a no dar por sentado lo que costó generaciones conquistar. Una invitación a construir un futuro donde el trabajo no sea un factor de vulnerabilidad, sino un pilar de dignidad. Porque la historia lo demuestra: cuando los trabajadores avanzan, avanza toda la sociedad. Y cuando retroceden, retrocedemos todos. ¡Qué cosas!