El Ayuntamiento de Guía lleva más de tres meses con el ascensor averiado dejando la planta alta inaccesible para los vecinos con movilidad reducida
Juntos por Guía – Primero Canarias denuncia el desprecio total del grupo de gobierno del Ayuntamiento de Guía a las personas con movilidad reducida al llevar más de tres meses con el ascensor averiado
Casas Consistoriales De Guía De Gran Canaria

El grupo municipal de Juntos por Guía lamenta que, a día de hoy, el ascensor del Ayuntamiento de Santa María de Guía continúa fuera de servicio, manteniendo la planta alta del edificio consistorial inaccesible para los vecinos con dificultades de movilidad. Una situación que, lejos de resolverse con diligencia, se está convirtiendo en un símbolo de dejadez y falta de sensibilidad por parte del actual grupo de gobierno municipal, formado por PSOE, PP, Ahora Guía y CC.

Desde el grupo municipal se considera inaceptable que la propia administración que debe garantizar la atención inclusiva a la ciudadanía preste servicios con barreras físicas que, en la práctica, excluyen a parte de la población. Se trata de una cuestión de derechos, de igualdad y de respeto.

Resulta incomprensible que el grupo de gobierno no haya sido capaz de ofrecer una solución efectiva en un plazo razonable, vulnerando un derecho fundamental e instrumental que garantiza la igualdad de oportunidades, la no discriminación y la inclusión social de la ciudadanía guíense.

Además, el grupo político recuerda que esta situación fue denunciada públicamente el pasado 6 de noviembre, en la que se alertaba del grave perjuicio que estaba generando la avería del ascensor. Lejos de corregirse, el problema se ha prolongado durante más de tres meses, confirmando la incapacidad del grupo de gobierno para resolver una incidencia básica.

Juntos por Guía – Primero Canarias entiende que un Ayuntamiento debe ser el primer espacio sin obstáculos, el primer ejemplo de atención igualitaria y el primer lugar donde cualquier vecino o vecina, sin excepción, pueda entrar y ser atendido con normalidad. Hoy, por la falta de gestión y de empatía del grupo de gobierno, eso no está ocurriendo.

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Redacción NorteGranCanaria

Pedro Lezcano, más que un poeta: memoria de un hombre comprometido con su pueblo

En el 106.º aniversario de su nacimiento, el recuerdo de sus conversaciones y de su vinculación con el ajedrez permite acercarse a la dimensión humana del escritor y expresidente del Cabildo de Gran Canaria. Hoy, 17 de septiembre de 2026, recordamos el nacimiento, hace 106 años, de alguien especial para nuestra sociedad: Pedro Lezcano. Fue mucho más que un poeta. Un deportista, tanto ante los tableros como en las profundidades marinas; un artista plástico de conversación amable y un firme defensor de las necesidades del pueblo. Probablemente por eso, y por otras experiencias de su vida, decidió dar el paso a la política. En diversas conversaciones me explicó su motivación con unas palabras que todavía recuerdo: «Tenía que devolver a la sociedad un poco de lo que ella me dio». Nuestros encuentros de trabajo transcurrían casi siempre en el mismo lugar, entre aromas de café y aprendizaje. Hablábamos de poesía y pintura y, en ocasiones, las menos, de submarinismo. Pero había un asunto que ocupaba buena parte de aquellas reuniones: el ajedrez. Algo especial recorría su existencia cuando se acercaba a ese juego antiguo, en el que encontraba deporte, razonamiento y arte. En nuestras conversaciones aparecían el enroque, la coronación, la captura al paso o el jaque perpetuo. También las aperturas, desde el gambito de dama hasta la defensa siciliana, y tantas otras posibilidades que se abren sobre un tablero. Recuerdo cuánto le maravilló aquella publicación del gran maestro Dragan Barlov: «Disculpen las aperturas… Los finales… son fundamentales». Llegar a acuerdos con él y con su corporación en materia de ajedrez resultaba asequible. Don Pedro conocía la capacidad de nuestra institución, con Diego Casimiro al frente y un equipo dispuesto a situar a Gran Canaria entre los grandes escenarios del ajedrez mundial. Entendía el valor de aquel trabajo y lo que podía aportar a la isla. Pero, junto al poeta y al representante público, estaba el hombre al que tuvimos la suerte de conocer de cerca. En mi recuerdo permanece como un esposo fiel y un padre tierno, tímido y cariñoso, a veces torpe al demostrar cuanto sentía. Un hombre al que le desbordaba el afecto cuando encontraba la ocasión de expresarlo. Como hermano, era sencillo y capaz de acomodarse a cualquier circunstancia. Como amigo, reflexivo, caballeroso, fraterno y honesto. Tenía espíritu aventurero, valentía, curiosidad y una sensibilidad romántica. Era un buen conversador, de amplias inquietudes intelectuales y buen gusto por la literatura. Antimilitarista y conocedor del teatro, su interés por la cultura se extendía mucho más allá de su propia obra. Un hombre en toda la extensión de la palabra. Y del ajedrez. De una u otra manera, me instruía en distintos campos de la cultura y en la organización de eventos. Aquellas reuniones eran también una oportunidad para aprender de su experiencia, de su manera de escuchar y de su disposición a convertir las ideas en iniciativas. No quiero, ni debo, olvidar lo que vivimos en 1995, durante su presidencia al frente del Cabildo Insular de Gran Canaria. Con un equipo dirigido por Diego Casimiro, la isla acogió en la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria una multitudinaria simultánea de ajedrez. En mi memoria, aquella jornada permanece como un hito de la proyección internacional de Gran Canaria: los tableros ocuparon la calle y el ajedrez se convirtió en una forma de mostrar la isla al mundo. Fue también una expresión de lo que podía conseguirse cuando el respaldo institucional acompañaba al trabajo de quienes conocían y amaban este deporte. Hoy recordamos al esposo, al padre, al hermano, al abuelo y al amigo que dejó huella en quienes compartimos parte de su camino. Su figura pública sigue vinculada a la poesía y al compromiso social; quienes lo tratamos guardamos, además, el recuerdo de sus gestos, sus conversaciones y sus afectos. Este aniversario es una ocasión para volver a ese canario de adopción que hizo de las islas su lugar de pertenencia y de compromiso. Su vínculo con Canarias se expresó en su obra, en su actividad pública y en la atención que prestaba a las necesidades de su gente. Para quienes lo conocimos, don Pedro sigue presente en aquellos encuentros de trabajo, en el aroma del café y en las conversaciones que terminaban regresando al tablero. Allí permanece el hombre de confianza y de respeto que supo ser mucho más que un poeta.