D.E.P. Don Teodoro Padrón Díaz

QUE FALLECIÓ EN LA ATALAYA, SANTA MARÍA DE GUÍA, EL DIA 8 DE FEBRERO DE 2026 A LOS 64 AÑOS DE EDAD, DESPUÉS DE RECIBIR LOS SANTOS SACRAMENTOS Y LA BENDICIÓN APOSTÓLICA 

Su esposa: Josefa Sánchez Melián; hijos: Yanis y Marta Padrón Sánchez; hijos políticos: Yohana Ramos Arteaga y Víctor León Hernández; nietos: Jayden Padrón Morales, Gael Naranjo Padrón y Darell León Padrón; hermanos: Milagros, Udelia, Salvador, Nazario, Claudina, Sebastián, Lidia y Lucas Padrón Díaz; hermanos políticos; sobrinos; primos; amigos y demás familia.

RUEGAN a sus amistades y personas piadosas una oración por el eterno descanso de su alma y se sirvan asistir a la conducción de su cadáver que tendrá lugar, MAÑANA LUNES A LAS 16:10 HORAS, desde el tanatorio La Auxiliadora, calle Sancho de Vargas, 13, Santa María de Guía, a la parroquia de San Pedro Apóstol de La Atalaya, donde se celebrará la misa funeral y seguidamente al cementerio municipal de dicha localidad; favores que agradecerán eternamente.

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Chira-Soria: El latido hidráulico que definirá el destino de Gran Canaria

En el corazón abrupto del sur de Gran Canaria, allí donde los barrancos guardan silencios de siglos y las presas históricas custodian el relieve, se levanta hoy una obra que es mucho más que hormigón y tuberías. El proyecto hidroeléctrico entre las presas de Chira y Soria no es solo una proeza de la ingeniería moderna; es el epicentro de un debate necesario sobre qué modelo de isla queremos para las próximas décadas. Lo curioso de esta infraestructura, que ya se encuentra en plena ejecución, es que, aunque está en boca de todos, no siempre se termina de entender qué ocurre realmente bajo la tierra. Para explicarlo de forma sencilla —como nos gusta hablar aquí—, imaginen una gigantesca batería natural. El mecanismo es de una lógica aplastante: cuando sobra energía (porque el viento sopla con fuerza en nuestros parques eólicos o el sol castiga con generosidad nuestras placas), esa electricidad se usa para bombear agua desde la presa de Soria hasta la de Chira. Cuando la demanda sube y necesitamos un «empujón» eléctrico, el agua cae por gravedad, mueve las turbinas y genera luz. Así de simple, y así de vital para un sistema aislado como el nuestro. Cifras que impresionan, soluciones que urgen No estamos hablando de una obra menor. Con una potencia de 200 megavatios y una capacidad de almacenamiento de 3.500 MWh, Chira-Soria tiene el músculo suficiente para sostener el consumo de toda la isla durante horas en momentos críticos. Es, como diríamos por aquí, algo que no es «moco de pavo». Además, el proyecto mira de frente a nuestra realidad climática. Salvo este 2026, que nos ha dado un respiro generoso con las lluvias, la escasez de agua es nuestra sombra constante. Por eso, la inclusión de una planta desaladora en Arguineguín es el seguro de vida del sistema: garantiza que el circuito tenga agua propia, sin depender exclusivamente de lo que caiga del cielo. El dilema del paisaje y el «ruido» del debate Es evidente que una inversión de más de 400 millones de euros y un movimiento de tierras de este calibre no pasan desapercibidos. Y aquí es donde entran las voces críticas, muchas de ellas lideradas por esos colectivos «progres» de turno que, a menudo, hablan desde la distancia. Me pregunto yo: ¿acaso mantener nuestra dependencia total de los combustibles fósiles no tiene un precio mucho mayor para nuestra tierra? Como diría un maúro de mi pueblo: «haga el favó, cristiano, que para una cabra partida, prefiero un macho corcovado». Cierto es que habrá túneles, líneas y un impacto visual evidente. Pero seamos realistas: la transición energética no se hace con varitas mágicas. El entorno se puede —y se debe— mejorar con vegetación autóctona y una gestión responsable, pero lo que no es sostenible, ni económica ni ambientalmente, es seguir quemando petróleo como si no hubiera un mañana. Lo que más me asombra es que una parte de quienes encabezan las protestas bajo el eslogan de «salvar Chira-Soria» ni siquiera conocen el lugar físicamente. Se oponen por inercia, con ideas que a veces parecen un poco trasnochadas, ignorando que este proyecto nos sitúa como un escaparate de innovación a nivel mundial. Una decisión de Isla Al final del día, cuando el agua baje de Chira a Soria, no solo estaremos encendiendo bombillas; estaremos reafirmando una decisión de soberanía energética. Es el debate entre las grandes infraestructuras necesarias y los modelos distribuidos, pero con la urgencia de quien sabe que los recursos son finitos. Chira-Soria es un símbolo de progreso y, a la vez, un recordatorio de los desafíos de vivir en un territorio limitado. Cuando esté terminada, estoy convencido de que será motivo de orgullo y un ejemplo de modernidad para el mundo entero. Para despedirme, y como uno es de donde es, les diré que yo siempre riego las plataneras con dos dulas de agua y me sobra para llenar la patera… aunque siempre hay algún gracioso que me coloca la piedrecita en la cantonera y me jeringa el viaje de agua. ¡Cosas que pasan en nuestra tierra! Nota del autor: Si te has quedado «en fuera de juego» con términos como dula, torna, patera o cantonera, te invito a echarle un ojo a mi libro: «Léxico Canario, Expresiones y Nombres Aborígenes». Lo tienes en Amazon, en Foto Estudio Suárez Robaina (Telde), o contactando directamente conmigo si quieres que te lo dedique. ¡Qué cosas!