Chira
Chira
Chira-Soria: El latido hidráulico que definirá el destino de Gran Canaria

En el corazón abrupto del sur de Gran Canaria, allí donde los barrancos guardan silencios de siglos y las presas históricas custodian el relieve, se levanta hoy una obra que es mucho más que hormigón y tuberías. El proyecto hidroeléctrico entre las presas de Chira y Soria no es solo una proeza de la ingeniería moderna; es el epicentro de un debate necesario sobre qué modelo de isla queremos para las próximas décadas.

Lo curioso de esta infraestructura, que ya se encuentra en plena ejecución, es que, aunque está en boca de todos, no siempre se termina de entender qué ocurre realmente bajo la tierra. Para explicarlo de forma sencilla —como nos gusta hablar aquí—, imaginen una gigantesca batería natural. El mecanismo es de una lógica aplastante: cuando sobra energía (porque el viento sopla con fuerza en nuestros parques eólicos o el sol castiga con generosidad nuestras placas), esa electricidad se usa para bombear agua desde la presa de Soria hasta la de Chira. Cuando la demanda sube y necesitamos un «empujón» eléctrico, el agua cae por gravedad, mueve las turbinas y genera luz. Así de simple, y así de vital para un sistema aislado como el nuestro.

Cifras que impresionan, soluciones que urgen

No estamos hablando de una obra menor. Con una potencia de 200 megavatios y una capacidad de almacenamiento de 3.500 MWh, Chira-Soria tiene el músculo suficiente para sostener el consumo de toda la isla durante horas en momentos críticos. Es, como diríamos por aquí, algo que no es «moco de pavo».

Además, el proyecto mira de frente a nuestra realidad climática. Salvo este 2026, que nos ha dado un respiro generoso con las lluvias, la escasez de agua es nuestra sombra constante. Por eso, la inclusión de una planta desaladora en Arguineguín es el seguro de vida del sistema: garantiza que el circuito tenga agua propia, sin depender exclusivamente de lo que caiga del cielo.

El dilema del paisaje y el «ruido» del debate

Es evidente que una inversión de más de 400 millones de euros y un movimiento de tierras de este calibre no pasan desapercibidos. Y aquí es donde entran las voces críticas, muchas de ellas lideradas por esos colectivos «progres» de turno que, a menudo, hablan desde la distancia. Me pregunto yo: ¿acaso mantener nuestra dependencia total de los combustibles fósiles no tiene un precio mucho mayor para nuestra tierra? Como diría un maúro de mi pueblo: «haga el favó, cristiano, que para una cabra partida, prefiero un macho corcovado».

Cierto es que habrá túneles, líneas y un impacto visual evidente. Pero seamos realistas: la transición energética no se hace con varitas mágicas. El entorno se puede —y se debe— mejorar con vegetación autóctona y una gestión responsable, pero lo que no es sostenible, ni económica ni ambientalmente, es seguir quemando petróleo como si no hubiera un mañana.

Lo que más me asombra es que una parte de quienes encabezan las protestas bajo el eslogan de «salvar Chira-Soria» ni siquiera conocen el lugar físicamente. Se oponen por inercia, con ideas que a veces parecen un poco trasnochadas, ignorando que este proyecto nos sitúa como un escaparate de innovación a nivel mundial.

Una decisión de Isla

Al final del día, cuando el agua baje de Chira a Soria, no solo estaremos encendiendo bombillas; estaremos reafirmando una decisión de soberanía energética. Es el debate entre las grandes infraestructuras necesarias y los modelos distribuidos, pero con la urgencia de quien sabe que los recursos son finitos.

Chira-Soria es un símbolo de progreso y, a la vez, un recordatorio de los desafíos de vivir en un territorio limitado. Cuando esté terminada, estoy convencido de que será motivo de orgullo y un ejemplo de modernidad para el mundo entero.

Para despedirme, y como uno es de donde es, les diré que yo siempre riego las plataneras con dos dulas de agua y me sobra para llenar la patera… aunque siempre hay algún gracioso que me coloca la piedrecita en la cantonera y me jeringa el viaje de agua. ¡Cosas que pasan en nuestra tierra!


Nota del autor: Si te has quedado «en fuera de juego» con términos como dula, torna, patera o cantonera, te invito a echarle un ojo a mi libro: «Léxico Canario, Expresiones y Nombres Aborígenes». Lo tienes en Amazon, en Foto Estudio Suárez Robaina (Telde), o contactando directamente conmigo si quieres que te lo dedique. ¡Qué cosas!

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Noticias Deportivas
NGC

Almogarén-Unión Gáldar, revancha o doblete en la final de la Copa Fundación La Caja de Canarias

La final de la Primera Categoría se disputa este viernes a las 21:00 en el Municipal de Vecindario Almogarén y Unión Gáldar se ven las caras este viernes, a las 21:00 en el Municipal de Vecindario, para conocer qué equipo saldrá ganador de la Copa Fundación La Caja de Canairas. Los de Valsequillo han firmado una Fase Regular sobresaliente, donde no han encajado ni una sola derrota, mientras que los del norte de Gran Canaria perdieron dos luchadas, concretamente contra su rival de la final. Ambos reeditarán la final de la Liga Cabildo de Gran Canaria en la que el Unión Gáldar consiguió vencer y llevar el título a sus vitrinas. En las semifinales el Almogarén tuvo que sudar para estar en la final ante un mejorado Castillo, mientras que sus rivales por la final vencieron por un doble 12-11 ante el Castro Morales. La juventud del Unión Gáldar, sumado a la apuesta de un proyecto que tiene como objetivos sumar títulos, hace que los de Juan Martel se presenten a la cita en igualdad absoluta para conseguir el tan ansiado doblete: “Va a ser una final bastante equilibrada. El Almogarén es el favorito porque nos ganó en las dos luchadas de la Fase Regular”, sentencia el mandador del Unión Gáldar. El destacado ‘Kiki’ Ojeda, que volvía a la lucha después de estar alejado una temporada de los terreros, ha sido uno de los grandes estandartes de su equipo, al igual que su puntal A Alberto Zamora, máximo tumbador de la categoría. Mientras, Ayose Ramírez, mandador del Almogarén, apuesta por la igualdad: “Será bastante pareja con dos buenos equipos en todas sus sillas. Cualquiera puede proclamarse campeón; se decidirá por pequeños detalles”. En el Almogarén, la continuidad de su proyecto le hace estar en otra final más. Su fortaleza radica en los puntales: así Álvaro Déniz y Cristo Hernández, segundo y séptimo máximo tumbador de la Primera Categoría. Además, su destacado B Fran Cazorla ha consolidado su buen estado de forma, como ya pasó en la liga, situándose como el duodécimo tumbador de la máxima categoría de Lucha Canaria. Los dos mandadores apuestan por el espectáculo en el Municipal de Vecindario: “Esperemos que solo hablemos de lucha y los luchadores sean los que decidan la luchada”, afirma Ayose Ramírez, al igual que Juan Martel conocedor que ambos equipos “nos vamos a dejar todo y ambos llegamos en el mejor momento de la temporada”. El sur de Gran Canaria se engalana para una de las finales de Copa Fundación La Caja de Canarias “más reñidas de los últimos años”. A partir de las 21:00 se empezará a conocer qué equipo se lleva el título copero. Una revancha para el Almogarén o un doblete para el Unión Gáldar.