Imagina por un momento los nervios de un chico de apenas 18 años, lejos de su Arucas natal, a punto de saltar al césped de un estadio imponente. En el año 1962, La Condomina, en Murcia, fue el escenario elegido por el destino para que el fútbol español conociera a uno de sus mayores talentos.
Efemérides como la de hoy nos recuerdan el momento exacto en el que Antonio Afonso Moreno, nuestro eterno e inolvidable Tonono, debutaba con el primer equipo de la Unión Deportiva Las Palmas. Lo que aquella tarde parecía simplemente el estreno de un canterano prometedor, se acabó convirtiendo en la primera piedra de la época más gloriosa y romántica del club grancanario.
El Inicio de un Legado
Bajo las órdenes del técnico Paco Campos, aquel joven de porte elegante tomó la inmensa responsabilidad de liderar el centro de la defensa amarilla. Y desde el instante en el que rodó el balón, quedó claro que no le pesaba ni la camiseta ni el escenario.
No hubo periodo de adaptación. Tonono se adueñó del puesto y su propio compañero en la zaga aquel día, Juan Torrent, vaticinó lo que estaba por venir al terminar el encuentro: «No tiene que envidiar a ninguno. Las Palmas puede estar tranquila». No se equivocaba; aquel partido representó el nacimiento de uno de los mejores centrales de la historia del fútbol español.
«El Omega»: La Elegancia en el Césped
Hablar de Tonono es hablar de un tipo de fútbol caballeroso que ya casi no existe. Transformó la posición de defensa, habitualmente ruda, dotándola de una finura inigualable. Su impacto va mucho más allá de la nostalgia:
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Precisión Suiza: Se ganó el merecido apodo de «El Omega» porque su manera de leer el juego y robar el balón era tan exacta como un reloj suizo. Poseía el don casi mágico de arrebatar la pelota a los delanteros de forma implacable pero sin recurrir a la falta.
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Fidelidad Amarilla: Defendió un único escudo profesional a lo largo de su vida. Disputó más de 430 partidos oficiales con la camiseta de la UD Las Palmas durante 13 memorables temporadas, guiando al equipo a ser subcampeón de Liga y a pasear su nombre por Europa.
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Orgullo Nacional: Llevó el talento canario a lo más alto. Fue internacional absoluto con la Selección Española en 22 ocasiones, llegando a portar con orgullo el brazalete de capitán.
Un Recuerdo Que Nunca Se Apaga
Una infección se lo llevó demasiado pronto, con apenas 31 años, sumiendo a toda Gran Canaria y al fútbol nacional en una profunda tristeza. Sin embargo, recordar la fecha de su debut en La Condomina es celebrar la vida y la trayectoria de un hombre que lo dio todo por sus colores.
Hoy rendimos homenaje al defensa de seda. Al eterno capitán. Al chico de Arucas que un día se puso la camiseta amarilla por primera vez y, sencillamente, se convirtió en leyenda.