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La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, inviste a 69 nuevos Doctores y Doctoras en el Paraninfo
Un total de 69 nuevos doctores y doctoras se han investido hoy en el Paraninfo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), tras la lectura de su tesis en el curso académico 2024/2025: 34 defendidas por mujeres y 35 por hombres, correspondientes a las áreas de Ciencias de la Salud, Ciencias, Sociales y Jurídicas, Artes y Humanidades; e Ingenierías y Arquitectura. Concretamente, de las 69 tesis doctorales defendidas en 2024/2025, 65 han sido calificadas con Cum laude, esto es, el 90% de ellas.

Por ramas de conocimiento, estas 69 tesis se distribuyen en: 8 del área de Artes y Humanidades; 12 del área de Ciencias; 22 del área de Ciencias de la Salud; 9 del área de Ciencias Sociales y Jurídicas; y 18 de Ingenierías y Arquitectura.

La ULPGC ofrece actualmente 15 Programas de Doctorado, que representa el más alto nivel de la formación universitaria.

Tras el acto de investidura de los nuevos doctores, el profesor de la ULPGC y Jefe del Servicio de Oncología del Complejo Hospitalario Insular Materno Infantil de Gran Canaria, Delvys Rodríguez, expuso la conferencia titulada “La experiencia de crear una unidad de ensayos clínico en Canarias”, en donde ha subrayado el papel de la mentoría en la formación de investigadores y ha relatado la experiencia de creación, desarrollo y consolidación de la unidad de ensayos clínicos en cáncer de pulmón del Hospital Insular de Gran Canaria, que nació como “una estructura inicial modesta hasta posicionarse como centro de referencia nacional e internacional en investigación clínica y traslacional”.

El acto prosiguió con la entrega de los 7 Premios Extraordinarios de Tesis Doctorales, por ramas de conocimiento, que fueron otorgados a los siguientes estudiantes:  Melania Cristina Domínguez (Artes y Humanidades), María José Estrada (Ciencias Sociales y Jurídicas), Cristina Arumí (Ciencias), Miriam Martínez y Marta González (Ciencias de la Salud) y Luis Adargoma Suárez y Ámbar Pérez (Ingenierías y Arquitectura).

El Rector de la ULPGC, Lluís Serra, cerró el Acto de Investidura con un discurso final en donde destacó que las 69 tesis de los doctores y doctoras que se invisten en la ULPGC “reflejan una investigación diversa, sólida y alineada con los grandes retos científicos, sociales y culturales de nuestro tiempo”, resaltando que, en Canarias, el 99% de los doctores, “el 99% de la fuente de conocimiento se engendra en las universidades públicas”.

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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!