Cl Unión Gáldar
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Almogarén-Unión Gáldar, revancha o doblete en la final de la Copa Fundación La Caja de Canarias

La final de la Primera Categoría se disputa este viernes a las 21:00 en el Municipal de Vecindario

Almogarén y Unión Gáldar se ven las caras este viernes, a las 21:00 en el Municipal de Vecindario, para conocer qué equipo saldrá ganador de la Copa Fundación La Caja de Canairas. Los de Valsequillo han firmado una Fase Regular sobresaliente, donde no han encajado ni una sola derrota, mientras que los del norte de Gran Canaria perdieron dos luchadas, concretamente contra su rival de la final.

Ambos reeditarán la final de la Liga Cabildo de Gran Canaria en la que el Unión Gáldar consiguió vencer y llevar el título a sus vitrinas. En las semifinales el Almogarén tuvo que sudar para estar en la final ante un mejorado Castillo, mientras que sus rivales por la final vencieron por un doble 12-11 ante el Castro Morales.

La juventud del Unión Gáldar, sumado a la apuesta de un proyecto que tiene como objetivos sumar títulos, hace que los de Juan Martel se presenten a la cita en igualdad absoluta para conseguir el tan ansiado doblete: “Va a ser una final bastante equilibrada. El Almogarén es el favorito porque nos ganó en las dos luchadas de la Fase Regular”, sentencia el mandador del Unión Gáldar. El destacado ‘Kiki’ Ojeda, que volvía a la lucha después de estar alejado una temporada de los terreros, ha sido uno de los grandes estandartes de su equipo, al igual que su puntal A Alberto Zamora, máximo tumbador de la categoría.

Mientras, Ayose Ramírez, mandador del Almogarén, apuesta por la igualdad: “Será bastante pareja con dos buenos equipos en todas sus sillas. Cualquiera puede proclamarse campeón; se decidirá por pequeños detalles”. En el Almogarén, la continuidad de su proyecto le hace estar en otra final más. Su fortaleza radica en los puntales: así Álvaro Déniz y Cristo Hernández, segundo y séptimo máximo tumbador de la Primera Categoría. Además, su destacado B Fran Cazorla ha consolidado su buen estado de forma, como ya pasó en la liga, situándose como el duodécimo tumbador de la máxima categoría de Lucha Canaria.

Los dos mandadores apuestan por el espectáculo en el Municipal de Vecindario: “Esperemos que solo hablemos de lucha y los luchadores sean los que decidan la luchada”, afirma Ayose Ramírez, al igual que Juan Martel conocedor que ambos equipos “nos vamos a dejar todo y ambos llegamos en el mejor momento de la temporada”.

El sur de Gran Canaria se engalana para una de las finales de Copa Fundación La Caja de Canarias “más reñidas de los últimos años”. A partir de las 21:00 se empezará a conocer qué equipo se lleva el título copero. Una revancha para el Almogarén o un doblete para el Unión Gáldar.

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Escribir desde la orilla del silencio: El grito del autor ante el Día del Libro

Cada 23 de abril, el calendario nos invita a rendir honores a la palabra escrita. Es una fecha que, sobre el papel, debería ser un reconocimiento sincero a la vocación literaria. Sin embargo, para muchos de nosotros —especialmente en nuestra tierra canaria—, esta jornada se vive con un inevitable matiz de desencanto. Es la celebración de un ecosistema que parece haber olvidado su motor principal: el autor. Mi vida transcurrió en la mar. Como marino mercante, aprendí a entender los silencios del océano. En paralelo, casi como un refugio íntimo durante las largas travesías, fui cultivando la escritura. Con el tiempo, esa afición se convirtió en una parte esencial de mi identidad; una manera de preservar historias, tradiciones y la memoria viva de nuestras islas. Hoy, ya jubilado, cuento con 15 libros publicados que abarcan desde la novela y el ensayo hasta tratados sobre nuestro léxico canario. A pesar de las segundas y terceras ediciones, me sigo considerando un humilde escritor novel que escribe con lo que yo llamo la “libertad de los condenados”. El laberinto institucional: ¿Dónde está el escritor? A pesar del esfuerzo y el compromiso con nuestra identidad, surge una pregunta incómoda: ¿Qué lugar ocupa realmente el escritor novel en nuestra sociedad? La respuesta es, a menudo, desalentadora. Existe una brecha evidente en el apoyo de las administraciones públicas. Es paradójico observar cómo se destinan recursos ingentes a deportes, carnavales o ferias sectoriales, mientras la creación literaria queda abandonada a la iniciativa individual. El escritor se enfrenta a un camino solitario, sin el respaldo necesario para dar a conocer su obra. Si bien es justo reconocer gestos como el del Cabildo de Gran Canaria, que facilita un punto de venta, no es suficiente. Una librería institucional que vende a comisión no soluciona el problema de fondo: la invisibilidad física en los eventos de relevancia. ¿Feria del Libro o Feria del Librero? No me malinterpreten: las ferias anuales son necesarias, pero tal vez su nombre sea impreciso. Hoy por hoy, se asemejan más a una «Feria del Librero». Los ayuntamientos organizan eventos pensados para la venta comercial, olvidando a los autores noveles o a quienes apuestan por la autoedición, negándoles un espacio o una caseta propia. Lo que propongo es una implicación real en todo el proceso, desde que el manuscrito toma forma hasta que llega al lector. Porque la cultura no se defiende solo instalando casetas para que las autoridades se cuelguen una medalla; se defiende poniendo al creador en el centro, especialmente si es un vecino del municipio que escribe sobre su propia realidad. «Un pueblo que no facilita la difusión de sus escritores corre el riesgo de perder su memoria y su identidad.» La resistencia a través de la red Para que mis libros sean económicamente accesibles, he tenido que «saltarme» los eslabones tradicionales. Al eliminar los márgenes que se llevan editores, distribuidores y grandes superficies —que pueden alcanzar hasta el 60% o 70% del precio final—, logro que la obra llegue al lector por un precio justo. Gracias a la era digital, utilizo la venta online y plataformas como Amazon para subsistir. Pero sin el apoyo de las instituciones locales en las ferias presenciales, el camino se vuelve una pendiente demasiado empinada. Es por esto que el 90% de los futuros talentos literarios abandonan: no todos tienen la fortuna de ser jubilados y poder escribir por puro «amor al arte». Un compromiso con el futuro Canarias posee un patrimonio narrativo extraordinario marcado por el mar y la tradición. Pero ese patrimonio necesita voces que lo cuenten, y esas voces necesitan ser escuchadas. De lo contrario, como decimos aquí, sucederá aquello de “a conejo huido, palos a la madriguera”. Este Día del Libro no debe limitarse a actos simbólicos. Debe ser un momento de reflexión y compromiso. No pedimos privilegios ni protagonismo desmedido; reclamamos oportunidades y un apoyo coherente con la importancia de la cultura. Ojalá llegue el día en que escribir en Canarias no sea un acto de resistencia, sino una labor acompañada y valorada. Mientras tanto, seguiremos escribiendo. El escritor, por ley natural, morirá algún día, pero su obra quedará latente y viva. Mi más sincera felicitación a todos esos valientes que se atreven a expresarse a través de la literatura y no mueren en el intento. A ellos les dedico aquellas palabras que Don Quijote le decía a Sancho: «Sábete Sancho, que la virtud que vale por sí sola se hereda o se cultiva, pero de la ignorancia… ¡Apártate!, que es la madre de todos los males».