Inscripcion Cepa Las Palmas
Inscripcion Cepa Las Palmas
CEPA Las Palmas abre su periodo de inscripción: Tu oportunidad para transformar tu futuro en el curso 2026-27

El camino hacia el crecimiento personal y profesional no tiene edad, y en el CEPA Las Palmas lo saben bien. Con la mirada puesta en el próximo curso académico 2026-27, el centro ha anunciado la apertura de su proceso de inscripción, ofreciendo una educación flexible, de calidad y diseñada específicamente para personas adultas que buscan nuevas oportunidades.

Si estás pensando en retomar tus estudios, mejorar tu formación o acceder a ciclos superiores, este es el momento de dar el paso. A continuación, te detallamos todo lo que necesitas saber para completar tu proceso con éxito.

Inscripción en el CEPA Las Palmas: Un proceso sencillo y digital

Bajo el lema «Tú decides, nosotros te acompañamos», el CEPA ha simplificado su proceso de matriculación en cinco pasos clave, diseñados para ser completados de forma rápida y online:

  1. Infórmate: El primer paso es consultar la oferta educativa disponible para encontrar la opción que mejor se adapte a tus metas.

  2. Acceso Online: A través del código QR oficial o la plataforma del centro, podrás acceder directamente al formulario de inscripción.

  3. Cumplimenta el formulario: Deberás introducir tus datos personales y seleccionar las enseñanzas que deseas cursar.

  4. Envía tu solicitud: Tras revisar que toda la información es correcta, el envío se realiza de forma telemática.

  5. Confirmación: Una vez procesada, recibirás un correo electrónico confirmando tu solicitud y detallando los siguientes pasos a seguir.

Pruebas de Acceso a Grado Superior: Requisitos y pasos críticos

Para aquellos que aspiran a acceder a un Ciclo Formativo de Grado Superior, el proceso requiere una atención especial a los detalles administrativos. José Teixido, desde la secretaría del centro, nos recuerda los puntos fundamentales para que tu solicitud sea admitida:

Trámites previos obligatorios

Antes de iniciar el proceso en el aplicativo de la Consejería de Educación, es imprescindible tener preparada la siguiente documentación digitalizada:

  • Modelo 700 pagado: Debes haber abonado la tasa correspondiente (Concepto 156, Tasa 312, por un importe de 7,14 €). Asegúrate de escanear tanto el modelo como el justificante de pago o el sello del banco.

  • Identificación: Copia del DNI o NIE por ambas caras.

  • Exenciones: Si tienes derecho a una exención (total o parcial) del pago de la tasa, deberás aportar el documento que lo justifique debidamente escaneado.

Cómo realizar la inscripción

El acceso se realiza a través de la web oficial de la Consejería de Educación. Un consejo fundamental: para evitar errores en el sistema, selecciona siempre la opción de [ACCESO MEDIANTE DNI/NIE].

¡No te quedes sin plaza! La importancia de la preinscripción

Un error común es pensar que basta con aprobar la prueba de acceso. Sin embargo, si tu intención es cursar un ciclo formativo en el curso 2026-27, debes realizar la preinscripción ahora, de forma paralela a la solicitud de la prueba.

Desde el centro se recomienda encarecidamente agotar todas las opciones de solicitud en el formulario. No te limites a una sola opción; diversificar tus peticiones aumentará significativamente tus posibilidades de obtener plaza en el sistema público.

Si aún no tienes claro dónde se imparte la formación que te interesa, puedes utilizar el Buscador de Centros de la Consejería para localizar tu centro más cercano.

Contacto y Ayuda

Si tienes dudas durante el proceso, el equipo del CEPA Las Palmas está a tu disposición para orientarte:

  • Teléfono: 928-5992-63

  • Correo electrónico: secretaria-35007982@gobiernodecanarias.org

  • Ubicación: CEPA Las Palmas

El esfuerzo de hoy es la base de tus éxitos de mañana. ¡Mucho ánimo, ya queda menos para alcanzar tu meta!

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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!