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El municipio celebró este miércoles un éxito de público y participación en un evento lleno de música, baile y emoción dentro de las Fiestas Patronales en honor a San Nicolás de Tolentino

Conviene recordar que este singular conjunto arquitectónico patrimonial que es el Pueblo Canario, fue diseñado por los hermanos Néstor y Miguel Martín-Fernández de la Torre e inaugurado un 18 de julio de 1956. Tuvo su época de mayor esplendor en las décadas de 1960-70 y 80. Después, poco a poco, comenzó su declive hasta llegar a su vergonzoso cierre en el año 2017 para realizar unas obras que desde años antes se estaban reclamando y que, como mucho, podrían estar finalizadas en menos de un año si así se hubiera querido y si hubiera habido voluntad política de tener en uso y disfrute este singular espacio. Por cierto, algo similar está sucediendo con la ampliación de Museo Canario en el “bunker” de Vegueta. El Pueblo Canario era un sitio de obligada visita para los turistas cada domingo porque, en su hermoso patio central, actuaban grupos folclóricos como por ejemplo lo hacía y lo sigue haciendo ahora, la Agrupación Folclórica Roque Nublo, todo un referente identitario de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria desde su fundación en 1957 vistiendo con merecido orgullo los trajes típicos diseñados por Néstor. Tan es así que la agrupación tiene en su haber, entre otros reconocimientos, la Placa de Bronce al Mérito Turístico y la Medalla de Oro de la ciudad de LPGC. Por suerte, desde hace unos años, vuelven a actuar en este emblemático entorno, alternándose domingo tras domingo con otras agrupaciones, para mantener viva la singularidad y espectacularidad del folclore canario. Poco poco se va incrementando el número de turistas que por sí mismos, sin que se promociones adecuadamente las actuaciones, o siendo llevados por los guías turísticos (que debiéramos verlos como nuestros agentes comerciales). Espero y deseo que se llegue a recobrar el esplendor de antaño… si los políticos responsables de patrimonio y turismo actúan como debieran y dejen a un lado ciertas querencias y agravios que sólo ellos recuerdan. El Pueblo Canario alberga el Museo de Néstor donde se exhibía la obra de nuestro gran pintor, de fama reconocida en toda Europa. Como es costumbre en estas islas, es menospreciado en su propia tierra, como también le sucede al otro Néstor. No de otra forma es posible entender que las obras de remodelación del Museo hayan estado sesteando desde el año 2017 hasta hace unos meses, aunque con la nueva paralización, ni se sabe cuándo se reanudarán. Mucho menos se sabe cuándo se podrá visitar de nuevo el Museo. Y, lo que es más triste si cabe, hay luchas soterradas para saber qué político cortará la cinta de la reinauguración atribuyéndose el mérito y cargando a otros rivales la culpa de lo que ha sido, sin la menor duda, la historia de una desidia municipal y cabildicia, al margen de las responsabilidades directas de cada institución. Por cierto, no quisiera ni imaginar, aunque no pueda descartar a sabiendas de los odios y rencores atrabiliarios de ciertos políticos, que esta bochornosa historia se deba a que el Pueblo Canario se inauguró oficialmente un 18 de julio de 1956. Si la desidia a la hora de reabrir la pinacoteca con la obra universal de Néstor es ya de por sí tan incomprensible como patética, no lo es menos el deterioro que el abandono y el paso de los años está causando en los murales del artista canario Jesús Arencibia pintados sobre las paredes de la ermita de Santa Catalina, situada en el mismo recinto. Tampoco salen bien tratadas las tiendas de artesanía y recuerdos de Gran Canaria que están en el conjunto patrimonial. Y gracias al restaurante que sigue funcionando, el Pueblo Canario sobrevive al olvido y a la negligencia de las autoridades políticas, turísticas y patrimoniales. De la aparente anarquía en la planificación de las obras, se quejaba en la prensa el CIT, Centro de Iniciativas Turísticas, que tiene allí sus oficinas y sus archivos históricos que guardan tesoros de la creación y evolución del turismo en Gran Canaria. A efectos de poner esta documentación a disposición de los estudiosos, le sugeriría al CIT y a las autoridades turísticas de Gran Canaria, que digitalizaran urgentemente todos esos fondos a la vez que negocian el lugar definitivo donde ubicarlos, por si el Ayuntamiento ordenara su desalojo. Conviene no olvidar que en asuntos de investigación documental, estamos ya en el siglo XXI y que las técnicas de digitalización están a un nivel tal de perfección que hace innecesario tener que disponer de los originales para sus trabajos. Soy perfectamente consciente de que muchos predicamos en el desierto, pero también somos conscientes de que sólo algo muere cuando nadie se acuerda de ello. Por eso, como hacemos también con el abandono a su suerte de la carabela La Niña III, actuamos como la gota malaya con la esperanza de lograr reivindicar al pintor Néstor, al historiador y folclorista Néstor Álamo, al Pueblo Canario, al Museo Canario y a tantos otros etcéteras que se podrían citar. Por eso, con mucho dolor, acabo esta queja recordando lo que señalaba con acierto un buen amigo mío, Domingo Hernández Peña, “¡qué tiene Canarias que parece odiar a quienes la aman!”