El Festival Palmeras 2026 suena en La Aldea de San Nicolás ante más de 2.500 personas
Escala En Hi Fi Infantil 2026 (la Aldea)
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La Aldea de San Nicolás acogió el pasado 15 de agosto la tercera edición del Festival Palmeras 2026, una cita organizada por las Concejalías de Festejos y Medio Ambiente que reunió a más de 2.500 personas en la Avenida de San Nicolás para disfrutar de una noche de música, convivencia y diversión en el marco de las fiestas patronales en honor a San Nicolás de Tolentino.
El festival volvió a demostrar en esta tercera edición su capacidad para atraer público procedente de diferentes municipios y zonas de Gran Canaria, así como de otras islas, consolidándose como una de las citas musicales destacadas del calendario festivo de La Aldea de San Nicolás.
La programación contó con las actuaciones de Nueva Vibra, DJ Antonio Boada, Aduen Amaya y Orishas, que ofrecieron una noche marcada por la música y la participación del público. Los artistas mantuvieron una estrecha interacción con los asistentes, que respondieron durante toda la jornada y convirtieron la Avenida de San Nicolás en un gran espacio de encuentro.
Una mención especial merece Nueva Vibra, formación de reciente incorporación al panorama musical grancanario, que fue la encargada de abrir el festival y ofreció una actuación que puso de manifiesto su proyección y su capacidad para conectar con el público.
El Festival Palmeras está promovido por las Concejalías de Festejos y Medio Ambiente, dirigidas por Leandra Delgado e Ingrid Navarro, respectivamente, y deja un balance muy positivo tanto por la participación registrada como por la respuesta del público y la consolidación de una propuesta que, desde su creación en 2024, ha ido ganando protagonismo dentro de las fiestas patronales.
“Estamos muy satisfechos con la respuesta que ha tenido esta tercera edición del Festival Palmeras y, especialmente, con comprobar que cada año son más las personas que se acercan hasta La Aldea para disfrutar de esta propuesta”, destacó la concejala de Festejos, Leandra Delgado García, quien señaló que “el objetivo es seguir ofreciendo unas fiestas dinámicas, atractivas y capaces de reunir a nuestros vecinos y vecinas con personas que nos visitan desde otros municipios e islas”.
Por su parte, la concejala de Medio Ambiente, Ingrid Navarro Armas, puso en valor que “el Festival Palmeras nos permite combinar la celebración y la dinamización del municipio con la puesta en valor de uno de nuestros elementos naturales más representativos, las palmeras”. Asimismo, destacó que “la participación y la implicación de la ciudadanía son fundamentales para que este tipo de iniciativas sigan creciendo y para que podamos disfrutar de nuestros espacios de una manera responsable y respetuosa con el entorno”.
Desde el Ayuntamiento queremos trasladar un agradecimiento especial a todas las empresas locales que colaboraron en la celebración del evento, así como a los cuerpos de seguridad, al personal técnico y a todas las personas que participaron en la organización y desarrollo de la jornada.
Asimismo, reconocemos la implicación de los promotores de los chiringuitos, todos ellos de La Aldea, que un año más apostaron por el Festival Palmeras y contribuyeron a ampliar la oferta de servicios durante la celebración, favoreciendo al mismo tiempo la dinamización de la actividad económica local.
Un reconocimiento especial merece también el personal de limpieza y recogida de residuos de Grúas Gran Canaria, por el trabajo realizado una vez finalizado el festival. Su labor permitió que la Avenida de San Nicolás recuperara su estado habitual tras una noche de gran afluencia.
El Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás ya trabaja en la próxima edición del Festival Palmeras con el objetivo de continuar mejorando y consolidando una propuesta que ha encontrado su propio espacio dentro del programa de las fiestas patronales.

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Golpe De Calor
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Redacción NorteGranCanaria

El golpe de calor

CUANDO EL CUERPO SE RINDE Y LA SOCIEDAD MIRA A OTRO LADO. Mucho cuidado con las “calazas” (ver mi libro sobre el léxico canario) Cada amanecer trae su parte de tragedia: “una vida menos, arrebatada por un golpe de calor” y ello me trajo a la memoria, mi época de estudiante de Nautica, cuando recibíamos aquellas clases correspondientes a la asignatura de Medicina Naval y hablábamos de este tema tan serio, porque, aunque en tierra, el golpe de calor sea un concepto médico. En la mar, es “una emergencia que puede ocurrir en cualquier guardia”. Pero la a fisiología es la misma: el cuerpo pierde su capacidad de regular la temperatura, la sudoración deja de ser eficaz, la temperatura interna sube por encima de los 40 °C, y el organismo entra en una espiral peligrosa. Y, sin embargo, seguimos caminando por la calle o por cubierta, cuando se trata de un barco, como si el Sol fuese un viejo conocido incapaz de hacernos daño. Ahora mismo España y su mar arden literalmente, y mientras las temperaturas se disparan como un mercante navegando con arrancada, parece que aún no hemos entendido la magnitud del enemigo. No es alarmismo. Es supervivencia.  “El golpe de calor: la derrota del cuerpo” “El golpe de calor” no es un simple mareo, ni un sofoco, ni “estar acalorado”. Es una “emergencia médica extrema” en la que el cuerpo pierde su capacidad de gobernarse. La temperatura interna supera los 40 °C, y los mecanismos de refrigeración —sudoración, vasodilatación, respiración acelerada— “colapsan por completo” Es el equivalente fisiológico a que el barco pierda el timón en plena encalmada tórrida, “el organismo queda a la deriva, sin gobierno, sin respuesta”.     ¿Por qué ocurre? El golpe de calor aparece cuando la exposición al calor supera la capacidad del cuerpo para disiparlo. Pero sería ingenuo culpar solo al clima. Las causas científicas son claras: “Ambiente extremo”; temperaturas superiores a 35–40 °C. “Deshidratación”; sin agua, no hay sudor; sin sudor, no hay refrigeración. “Esfuerzo físico”; trabajos agrícolas, construcción, reparto, limpieza viaria. “Humedad elevada”; impide que el sudor se evapore. “Toma de Medicamentos” que alteran la sudoración o la presión arterial — medicación sensible al calor. Pero hay otra causa, menos mencionada y más incomoda que es…, “la falta de prevención real.”; como la ausencia de sombra en obras, la escasez de agua en turnos interminables, la cultura del “aguanta un poco más”, la precariedad que obliga a trabajar, aunque el termómetro marque barbaridades.    “El enemigo tiene horario” El golpe de calor no es caprichoso. Ataca cuando el Sol está en su cenit, entre “las 12 y las 18 horas”, cuando el aire parece un muro y la piel arde sin tocarla. Ataca en viviendas mal ventiladas, en talleres sin extracción, en vehículos cerrados. Ataca en silencio, sin avisar, sin piedad.    “El cuerpo siempre avisa; es la sociedad la no escucha” Antes del colapso, el organismo lanza señales claras, como: “Dolor de cabeza punzante. Mareos, aturdimiento. Piel caliente, seca o empapada sin evaporar. Náuseas. Confusión. Pulso acelerado o Calambres” Cuando aparece “desorientación, pérdida de conciencia o convulsiones”, ya estamos ante un golpe de calor severo — síntomas críticos.   “Niños y mayores suelen ser los más vulnerables, los más olvidados” Los niños sudan menos, por lo tanto, regulan peor la temperatura y dependen de adultos para hidratarse y protegerse, pero o peor es, que no suelen identificar el riesgo real; por su parte, las personas mayores, tienen menor sensación de sed; su sistema cardiovascular responde peor al estrés térmico y muchos toman medicación que altera la regulación térmica, amen que suelen vivir solos, aislados, invisibles, y, sin embargo, seguimos escuchando frases como “solo hace calor”, “siempre ha hecho calor”, “esto es verano”. No “compadre” esto es otra cosa. Esto es un fenómeno fisiológico que mata y mata de verdad.    “Existen una serie de consejos a tener en cuenta para evitarlo, basados en la prevención y no heroísmo” Estos podríamos resumirlos en: “Beber agua cada 20–30 minutos, incluso sin sed. Evitar las horas de máximo calor: reorganizar tareas entre 6–11 h y 19–22 h. Usar Ropa ligera y transpirable. Descansos frecuentes y sombra obligatoria — trabajo seguro. Ventilación cruzada en casa. Revisar a mayores que vivan solos. No consumir alcohol: deshidrata y confunde la percepción térmica y/o Nunca dejar a nadie en un vehículo cerrado, sobre todo a niños.   “Porque el calor no es el culpable, la indiferencia sí” El golpe de calor no es un accidente. Es la consecuencia directa de un país que aún no ha asumido que el clima ha cambiado y que la vulnerabilidad existe. No podemos seguir normalizando muertes evitables. No podemos seguir mirando hacia otro lado mientras trabajadores, niños y mayores se convierten en víctimas silenciosas de un enemigo que conocemos perfectamente. Como en la mar, cuando el sol cae a plomo y la cubierta arde, “el capitán responsable no espera a que alguien caiga desfallecido: actúa antes”. En tierra firme, la lógica debería ser la misma.   “El Sol en cubierta: donde el golpe de calor no es noticia, sino riesgo diario” Hay un lugar donde el golpe de calor no necesita explicación científica ni gráficos de la AEMET, ese lugar es “la cubierta de un barco”. Allí, el sol no es un fenómeno meteorológico, sino un “jefe implacable” que exige obediencia y castiga la imprudencia. Los marineros lo saben. Los oficiales lo aprenden. Y los capitanes lo recuerdan toda la vida. En cubierta, el calor no cae simplemente, o lo que es lo mismo, se “desploma literalmente”. La chapa metálica se convierte en una plancha ardiente, la radiación rebota en cada superficie, el aire se espesa y la piel empieza a sentir ese aviso sordo que solo los marinos reconocemos: “Aquí no se juega.”     “El golpe de calor en la mar; cuando la ciencia se vuelve experiencia” Pero en un barco, todo se agrava, pues allí “no hay sombra real, solo la que proyecta la propia estructura del buque. “El viento no refresca”,