La Aldea presenta la programación de las Fiestas de San Nicolás de Tolentino 2026 con la tradición, la cultura y la participación como protagonistas
Programa Fiestas San Nicolás 2026
Programa Fiestas San Nicolás 2026
El Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás ha presentado este jueves, 20 de agosto, el programa de las Fiestas Patronales de San Nicolás de Tolentino 2026, una amplia propuesta que combina tradición, cultura, música, deporte, actividades infantiles, encuentros populares y actos religiosos para acompañar a residentes y visitantes durante las próximas semanas.
La programación, que se extenderá hasta el 27 de septiembre, mantiene como ejes centrales algunas de las celebraciones más arraigadas del municipio, como La Rama, la Romería, el Día de San Nicolás y el Día del Charco, incorporando además diferentes propuestas culturales y de ocio dirigidas a públicos de todas las edades. El programa también recoge actividades vinculadas al patrimonio y a la historia de La Aldea en el marco de la conmemoración del Centenario del Fin del Pleito de La Aldea.
Entre los actos más esperados, este año se celebrarán el 29 de agosto, el pregón de las fiestas a cargo de Óliver Saavedra Ramírez; el 1 de septiembre, el repique tradicional de las campanas; el 9 de septiembre, la tradicional Bajada de la Rama; el 10 de septiembre, la Diana y la Romería Ofrenda a San Nicolás; y el 11 de septiembre, el Día del Charco. Posteriormente, el 19 de septiembre tendrá lugar la tradicional Subida de la Rama, además de otras propuestas culturales, deportivas y de ocio que completarán el programa de las fiestas.
El alcalde de La Aldea de San Nicolás, Pedro Suárez, ha destacado que “las Fiestas Patronales son uno de los momentos más importantes del año para nuestro municipio porque nos permiten reencontrarnos, compartir nuestras tradiciones y abrir las puertas de La Aldea a quienes nos visitan”. En este sentido, ha señalado que “hemos preparado una programación amplia y diversa, pensada para todas las edades, en la que conviven nuestros actos más tradicionales con la cultura, la música, el deporte y diferentes propuestas de ocio”.
Por su parte, la concejala de Festejos, Leandra Delgado, ha señalado que “hemos preparado unas fiestas pensadas para todos los públicos, en las que queremos que cada persona encuentre su espacio para disfrutar y sentirse parte de ellas”, destacando asimismo que “las fiestas son también una oportunidad para reencontrarnos con nuestras raíces, compartir nuestras tradiciones y fortalecer los vínculos que nos unen como pueblo”.
El consejero de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo de Gran Canaria, Miguel Hidalgo Sánchez, ha puesto en valor la importancia de las Fiestas de San Nicolás de Tolentino como una celebración profundamente vinculada a la identidad y a las tradiciones del municipio, asegurando que “las fiestas de La Aldea son también una oportunidad para poner en valor nuestro territorio, nuestra cultura y el papel que históricamente ha desempeñado el sector primario en la vida del municipio”.
Unas fiestas que, según el cronista Francisco Suárez, “constituyen el reflejo vivo de la identidad aldeana, preservando un legado cultural y una memoria colectiva que se ha transmitido con orgullo de generación en generación”.
Aparte de en versión digital, el programa ya puede consultarse desde hoy en papel gracias al reparto que se está haciendo cada por casa para que todos los vecinos y vecinas del municipio puedan consultar en detalle cada una de las actividades programadas.

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Golpe De Calor
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Redacción NorteGranCanaria

El golpe de calor

CUANDO EL CUERPO SE RINDE Y LA SOCIEDAD MIRA A OTRO LADO. Mucho cuidado con las “calazas” (ver mi libro sobre el léxico canario) Cada amanecer trae su parte de tragedia: “una vida menos, arrebatada por un golpe de calor” y ello me trajo a la memoria, mi época de estudiante de Nautica, cuando recibíamos aquellas clases correspondientes a la asignatura de Medicina Naval y hablábamos de este tema tan serio, porque, aunque en tierra, el golpe de calor sea un concepto médico. En la mar, es “una emergencia que puede ocurrir en cualquier guardia”. Pero la a fisiología es la misma: el cuerpo pierde su capacidad de regular la temperatura, la sudoración deja de ser eficaz, la temperatura interna sube por encima de los 40 °C, y el organismo entra en una espiral peligrosa. Y, sin embargo, seguimos caminando por la calle o por cubierta, cuando se trata de un barco, como si el Sol fuese un viejo conocido incapaz de hacernos daño. Ahora mismo España y su mar arden literalmente, y mientras las temperaturas se disparan como un mercante navegando con arrancada, parece que aún no hemos entendido la magnitud del enemigo. No es alarmismo. Es supervivencia.  “El golpe de calor: la derrota del cuerpo” “El golpe de calor” no es un simple mareo, ni un sofoco, ni “estar acalorado”. Es una “emergencia médica extrema” en la que el cuerpo pierde su capacidad de gobernarse. La temperatura interna supera los 40 °C, y los mecanismos de refrigeración —sudoración, vasodilatación, respiración acelerada— “colapsan por completo” Es el equivalente fisiológico a que el barco pierda el timón en plena encalmada tórrida, “el organismo queda a la deriva, sin gobierno, sin respuesta”.     ¿Por qué ocurre? El golpe de calor aparece cuando la exposición al calor supera la capacidad del cuerpo para disiparlo. Pero sería ingenuo culpar solo al clima. Las causas científicas son claras: “Ambiente extremo”; temperaturas superiores a 35–40 °C. “Deshidratación”; sin agua, no hay sudor; sin sudor, no hay refrigeración. “Esfuerzo físico”; trabajos agrícolas, construcción, reparto, limpieza viaria. “Humedad elevada”; impide que el sudor se evapore. “Toma de Medicamentos” que alteran la sudoración o la presión arterial — medicación sensible al calor. Pero hay otra causa, menos mencionada y más incomoda que es…, “la falta de prevención real.”; como la ausencia de sombra en obras, la escasez de agua en turnos interminables, la cultura del “aguanta un poco más”, la precariedad que obliga a trabajar, aunque el termómetro marque barbaridades.    “El enemigo tiene horario” El golpe de calor no es caprichoso. Ataca cuando el Sol está en su cenit, entre “las 12 y las 18 horas”, cuando el aire parece un muro y la piel arde sin tocarla. Ataca en viviendas mal ventiladas, en talleres sin extracción, en vehículos cerrados. Ataca en silencio, sin avisar, sin piedad.    “El cuerpo siempre avisa; es la sociedad la no escucha” Antes del colapso, el organismo lanza señales claras, como: “Dolor de cabeza punzante. Mareos, aturdimiento. Piel caliente, seca o empapada sin evaporar. Náuseas. Confusión. Pulso acelerado o Calambres” Cuando aparece “desorientación, pérdida de conciencia o convulsiones”, ya estamos ante un golpe de calor severo — síntomas críticos.   “Niños y mayores suelen ser los más vulnerables, los más olvidados” Los niños sudan menos, por lo tanto, regulan peor la temperatura y dependen de adultos para hidratarse y protegerse, pero o peor es, que no suelen identificar el riesgo real; por su parte, las personas mayores, tienen menor sensación de sed; su sistema cardiovascular responde peor al estrés térmico y muchos toman medicación que altera la regulación térmica, amen que suelen vivir solos, aislados, invisibles, y, sin embargo, seguimos escuchando frases como “solo hace calor”, “siempre ha hecho calor”, “esto es verano”. No “compadre” esto es otra cosa. Esto es un fenómeno fisiológico que mata y mata de verdad.    “Existen una serie de consejos a tener en cuenta para evitarlo, basados en la prevención y no heroísmo” Estos podríamos resumirlos en: “Beber agua cada 20–30 minutos, incluso sin sed. Evitar las horas de máximo calor: reorganizar tareas entre 6–11 h y 19–22 h. Usar Ropa ligera y transpirable. Descansos frecuentes y sombra obligatoria — trabajo seguro. Ventilación cruzada en casa. Revisar a mayores que vivan solos. No consumir alcohol: deshidrata y confunde la percepción térmica y/o Nunca dejar a nadie en un vehículo cerrado, sobre todo a niños.   “Porque el calor no es el culpable, la indiferencia sí” El golpe de calor no es un accidente. Es la consecuencia directa de un país que aún no ha asumido que el clima ha cambiado y que la vulnerabilidad existe. No podemos seguir normalizando muertes evitables. No podemos seguir mirando hacia otro lado mientras trabajadores, niños y mayores se convierten en víctimas silenciosas de un enemigo que conocemos perfectamente. Como en la mar, cuando el sol cae a plomo y la cubierta arde, “el capitán responsable no espera a que alguien caiga desfallecido: actúa antes”. En tierra firme, la lógica debería ser la misma.   “El Sol en cubierta: donde el golpe de calor no es noticia, sino riesgo diario” Hay un lugar donde el golpe de calor no necesita explicación científica ni gráficos de la AEMET, ese lugar es “la cubierta de un barco”. Allí, el sol no es un fenómeno meteorológico, sino un “jefe implacable” que exige obediencia y castiga la imprudencia. Los marineros lo saben. Los oficiales lo aprenden. Y los capitanes lo recuerdan toda la vida. En cubierta, el calor no cae simplemente, o lo que es lo mismo, se “desploma literalmente”. La chapa metálica se convierte en una plancha ardiente, la radiación rebota en cada superficie, el aire se espesa y la piel empieza a sentir ese aviso sordo que solo los marinos reconocemos: “Aquí no se juega.”     “El golpe de calor en la mar; cuando la ciencia se vuelve experiencia” Pero en un barco, todo se agrava, pues allí “no hay sombra real, solo la que proyecta la propia estructura del buque. “El viento no refresca”,