Julián Melián desbloquea la regularización salarial de 32 trabajadores municipales de Guía

● Policía Local, auxiliares administrativos y una animadora sociocultural cobrarán en agosto los atrasos acumulados desde enero de 2025 y consolidarán sus nuevos complementos de destino

La Concejalía de Recursos Humanos del Ayuntamiento de Guía de Gran Canaria, dirigida por Julián Melián, ha culminado la regularización del complemento de destino de 32 empleados municipales, poniendo fin a una situación retributiva que llevaba tiempo pendiente de resolución.

La medida se hará efectiva en la nómina de agosto, en la que los trabajadores recibirán tanto las cantidades correspondientes a los nuevos niveles retributivos como los atrasos generados entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de julio de 2026.

La actuación afecta a 17 trabajadores de la Policía Local, 14 auxiliares administrativos y una animadora sociocultural. A partir de agosto, los nuevos niveles del complemento de destino quedan además incorporados de forma permanente a sus nóminas.

“Había una situación que llevaba demasiado tiempo esperando una respuesta y nuestra obligación era resolverla”, afirma el concejal de Recursos Humanos, Julián Melián. “No se trataba simplemente de tramitar un expediente, sino de revisar cada situación, calcular lo que correspondía a cada trabajador y conseguir que finalmente esos derechos tuvieran un reflejo efectivo en la nómina”.

El expediente ha obligado a realizar una revisión individualizada de los 32 casos, llegando hasta los 19 meses de nóminas en determinadas situaciones y teniendo que comprobar tanto las mensualidades ordinarias como las pagas extraordinarias. Las circunstancias particulares de cada trabajador impedían aplicar un cálculo uniforme.

En los auxiliares administrativos, la adecuación supone pasar del nivel 14 al 16 durante 2025 y al 18 en 2026. En el caso de la animadora sociocultural, el nivel pasa del 15 al 18 en ambos ejercicios. Para la Policía Local, la progresión general contempla pasar del nivel 14 al 18 en 2025 y del 18 al 19 en 2026, además de las situaciones específicas derivadas del nivel que tuviera previamente asignado cada puesto.

Próximo objetivo: el conjunto de la plantilla

Melián señala que la resolución de este expediente no supone el final del proceso de reorganización de los Recursos Humanos municipales, sino uno de sus primeros resultados.

La Concejalía trabaja ya en la regularización progresiva de la situación retributiva del conjunto del personal laboral, especialmente ante la existencia de una doble tabla salarial que provoca diferencias retributivas que el Ayuntamiento considera necesario corregir.

“No queremos limitarnos a resolver los problemas uno a uno cuando aparecen o cuando denuncian al Ayuntamiento. Tenemos que ordenar la estructura de personal y abordar también los desequilibrios que se han ido acumulando con el paso de los años”, explica Melián.

El área de Recursos Humanos está trabajando igualmente en la regularización de los complementos correspondientes al personal funcionario, con el objetivo de avanzar hacia una estructura retributiva coherente con las características, responsabilidades y valoración de cada puesto.

“Lo que hemos conseguido ahora demuestra que los problemas que llevan tiempo pendientes se pueden resolver cuando se toma la decisión de afrontarlos y se hace el trabajo técnico necesario. Ahora tenemos que continuar con el resto de la plantilla”, apunta el responsable municipal. “No puede haber un Ayuntamiento fuerte si no cuidamos también a quienes trabajan en él”.

El concejal considera que la política de Recursos Humanos debe tener una incidencia directa tanto en las condiciones de los trabajadores como en la calidad de los servicios municipales. “No podemos pedir a nuestros empleados que trabajen cada día para mejorar los servicios públicos y, al mismo tiempo, mantener durante años situaciones que afectan a sus derechos. Un Ayuntamiento tiene que ser exigente en la gestión, pero también justo con sus trabajadores”, señala.

Melián ha querido reconocer especialmente el trabajo realizado por los técnicos y empleados del área de Recursos Humanos, que han tenido que revisar individualmente los expedientes, coordinar diferentes situaciones administrativas, realizar las liquidaciones y actualizar los datos en el sistema municipal de nóminas. “Esta parte del trabajo no siempre se ve, pero es la que permite que una decisión administrativa termine llegando realmente al trabajador”, añade.

La Concejalía continuará ahora con el proceso de ordenación de la plantilla y con el análisis de las distintas situaciones retributivas pendientes, con el propósito de corregir desequilibrios, regularizar derechos y avanzar hacia una estructura de personal más ordenada y transparente. “Esto no termina con una nómina. Empieza con ella. Hemos resuelto una situación que llevaba demasiado tiempo pendiente y ahora tenemos que seguir haciendo lo mismo con aquello que todavía queda por solucionar”, concluye Julián Melián.

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Redacción NorteGranCanaria

Democracia en tierra sureñas de alisios; el voto en blanco como acto de rebeldía cívica

“En las próximas elecciones municipales de Telde, mi voto será en blanco” La democracia nació en Grecia, pero su sentido más profundo se entiende mejor en lugares como Canarias, donde la vida siempre ha sido una negociación constante con la naturaleza, con la distancia y con el poder. Aquí, donde cada decisión colectiva puede cambiar la vida de un valle, un barrio o una isla entera, la democracia no es un concepto académico: “es una herramienta de supervivencia” Por eso, “votar no es solo un derecho; es un deber moral.” Es presentarse ante la comunidad y decir: “Aquí estoy, no cedo mi voz, no entrego mi responsabilidad”. La abstención voluntaria —salvo causa mayor— es una retirada. Un abandono del puesto de guardia, una falta absoluta de civismo. Un “que decidan otros; lo que en democracia equivale a renunciar a la propia dignidad política.  “El voto en blanco o la bofetada elegante” En estas islas, y muy especialmente en mi ciudad de Telde, a la que va dirigida mi artículo de hoy, donde la política se vive con cercanía y donde la ciudadanía sabe distinguir lo auténtico de lo impostado, “el voto en blanco es una herramienta de resistencia democrática”. No es apatía. No es indiferencia. No es desinterés. Y desde luego, “no es lo mismo que no ir a votar, ni que provocar un voto nulo”, que se pierde como una botella sin mensaje arrojada al mar. “El voto en blanco”,  es un voto “válido”, registrado, que dice con claridad: “Estoy aquí, cumplo con mi deber democrático, pero no me trago lo que me ofrecen, porque yo pienso y hablo con la libertad de los condenados” Es una bofetada elegante. Un portazo silencioso. Un “no” rotundo sin necesidad de gritar. Es la forma más fina —y más dura— de recordarle a los partidos que la ciudadanía no es un rebaño, que no se conforma, que no se vende y que no se deja seducir por discursos vacíos. Y en mi caso —como ciudadano de Telde que ha visto, escuchado y vivido demasiadas cosas, demasiadas promesas incumplida y demasiadas traiciones personales por los políticos que hoy nos representen en su Ayuntamiento— el voto en blanco será mi forma de decirles en las próximas elecciones municipales a todos los partidos, que después de tres años y medio,  “me han decepcionado,  me han traicionado y que  algunos ni siquiera entran en mi horizonte moral”, porque están en las antípodas de mis convicciones. Mi voto en blanco será, firme, limpio y sin estridencias; “una forma de estar presente sin regalar mi confianza a quien no la merece” como es el caso con los actuales partidos políticos, que nos gobiernan actualmente en Telde. “Un voto que exige cuentas, que desnudas carencias” El voto en blanco no destruye, pero incomoda. No insulta, pero señala. No divide, pero evidencia. Es un voto que obliga a los partidos a preguntarse, por qué una parte de la ciudadanía no se siente representada. Y esa pregunta, cuando se formula desde las urnas, pesa más que mil discursos. El voto en blanco mantiene intacta la “Participación activa” — El votante en blanco no se esconde; se planta. La “Exigencia política”— Es un examen suspendido, un no han hecho los deberes. La “Neutralidad responsable” — No favorece a nadie, pero deja claro que nadie ha convencido y, “la madurez democrática” — Participar incluso sin elegir demuestra más compromiso que votar por inercia. “Abstención y voto nulo, son dos formas de rendirse” “Confundir el voto en blanco con la abstención o el voto nulo”, es un error que conviene desmontar. La abstención voluntaria es una retirada. Es dejar el timón en manos de otros. Es renunciar a influir en el rumbo de la comunidad. El voto nulo, cuando es intencionado, es un gesto impulsivo que no deja huella. Ninguno de los dos construye. Ninguno exige. Ninguno mejora la democracia. Solo manifiesta una cobardía de quien se enconde tras él. “El voto en blanco”, en cambio, sí lo hace. Es un aviso. Un toque de atención. Un recordatorio de que la ciudadanía está presente, pero no satisfecha. Es el equivalente democrático a decir: “Estoy aquí, sigo aquí, pero no me volverán a engañan”.  “Un voto que pide más, que pide mejor, que no se conforma” En un archipiélago donde cada isla tiene su personalidad, donde la gente sabe distinguir lo auténtico de lo impostado, el voto en blanco es una herramienta poderosa. No destruye. No divide. No insulta. Pero sí exige. Y exige con fuerza. Es un voto que dice: “Sigo aquí. Sigo creyendo en la democracia. Pero quiero propuestas a la altura de esta tierra y no un nuevo manojo de machangadas” Cuando pienso en el voto en blanco para Telde, lo imagino como una luz encendida en mitad del océano: una señal de vigilancia, no de abandono. Una luz que dice que la travesía continúa, pero que el rumbo debe revisarse. Que la democracia necesita manos firmes, ojos atentos y ciudadanos que no se rindan. El voto en blanco es, en definitiva; es “la forma más civilizada de la rebeldía democrática”. Una rebeldía que no rompe, pero corrige. Que no destruye, pero exige. Que no calla, aunque parezca silenciosa y si hoy me he decidido a escribir este artículo sobre las próximas elecciones en mi Ciudad de Telde, diciendo públicamente, sin complejos, ni miedos lo que pienso, es porque, ya son muchos los lectores habituales de mis artículos de opinión o que me escuchan a través de mis muchas participaciones en radios locales, los que me han hecho esta pregunta. Soy consientes, que algunos, lo hacen desde la maldad, por verme como me escapo del   compromiso y contestarles con evasivas ¡Pobres pardillos! Se olvidaron que yo soy un mauro de Telde sí, pero hombre de dignidad, honestidad, recto proceder y honor, fuera de toda duda, como corresponde a los “auténticos lobos de mar, orgulloso de sus galones” y que han visto mucho mundo, para asustarse ahora ante las cosas mundanas y mucho