La bandera del Pino ya ondea en lo alto de la Basílica, sin mojarse
Una concurrida Plaza del Pino disfrutó del tradicional repique de campanas con papagüevos y música. Este año la lluvia no mojó la bandera, por lo que los meses venideros no serán tan buenos de agua, si hacemos caso del dicho popular de «si la bandera del Pino se moja, tendremos año bueno de lluvia».
Teror vivió este martes soleado el tradicional acto de la Subida de la Bandera de la Fiesta del Pino en la Basílica de Teror. Como cada 1 de septiembre, a las 12 en punto del mediodía, repicaron las campanas de la Basílica y se escucharon las salvas en honor a la Virgen. La Plaza del Pino, muy concurrida de público, estuvo animada con papagüevos y música de los Swing Golosos . En esta ocasión, la bandera no se mojó con la lluvia como el año pasado, por lo que el año se presentará escaso de agua, si tenemos en cuenta la creencia de que «si la bandera del Pino se moja, tendremos año bueno de lluvia».
El alcalde de Teror, José Agustín Arencibia, acompañado de los concejales del Ayuntamiento, y el párroco de Teror, Jorge Martín de la Coba, junto a otras autoridades, acudieron al evento, al que también asistieron muchas personas, principalmente terorenses, para vivir el emotivo momento. También se pudo seguir en directo por Radio Teror (107.6 fm) y a través del facebook del Ayuntamiento de Teror.
La Subida de la Bandera, el 1 de septiembre, tiene un importante significado para la población de Teror como inicio oficial del programa festivo, y tiene un especial protagonismo con actividades de animación. Aunque este día marca el inicio religioso de la festividad de Ntra. Sra. del Pino, la programación popular de la festividad de la Patrona de la Diócesis de Canarias se inició el pasado viernes 28 de agosto, con la lectura del pregón, a cargo del DR. Luis Peña.

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Redacción NorteGranCanaria

Cuando el cisne negro no es una metáfora, sino una maniobra

(Contestación a los comentarios habidos sobre mi pasado artículo, del mismo nombre y publicado en esta misma Revista digital, el pasado domingo 30) Hay artículos que uno escribe con calma, como quien ajusta una vela antes del amanecer. Y hay otros que salen como un golpe de mar: secos, inevitables, necesarios. Mi artículo Cisne negro fue de los segundos. Lo publiqué porque veía señales que otros preferían ignorar. Y el tiempo —y las 4.025 lecturas en pocos días— me han confirmado que no estaba solo en esa inquietud. Las reacciones han sido un mapa perfecto de la España actual: Unos me felicitaron. Otros me llamaron exagerado. Algún valiente e incluso los del sector “sanchita” me llamaron “facha”. A estas alturas, ni me inmuto. Pero sí me obliga a “ratificarme”. Porque cuando un texto provoca aplausos, insultos y nervios, es que ha tocado un punto que duele. Y cuando algo duele, es porque hay verdad. “España está en un punto crítico, y fingir que no pasa nada, como pretende Pedro Sánchez es infantil” Lo diré sin rodeos. España vive un momento político que huele a maniobra, a cálculo y a silencio previo al temporal. Quien no quiera verlo, que mire para otro lado. Yo no. La crisis de Melilla no es un incidente fronterizo. Es una “operación geopolítica” ejecutada con precisión desde Rabat y aceptada con una pasividad que solo puede interpretarse de dos maneras: o incompetencia, o conveniencia. Y ambas son peligrosas. Mientras Ceuta y Melilla ardían, el presidente del Gobierno estaba de vacaciones. Mientras los ciudadanos pedían auxilio, el Rey —sí, el jefe del Estado— era mantenido lejos de la zona por “razones diplomáticas”. Mientras Marruecos celebraba su “Marcha Verde”, aquí se hablaba de “incidentes aislados”. Eso no es casualidad. Eso es “una grieta”. Y las grietas, cuando no se atienden, se convierten en vías de agua. “Los cisnes negros” no aparecen; se provocan, se aprovechan o se toleran” Quien me llamó “exagerado” debería repasar la historia. Porque la historia es más dura que mis palabras. Aquí algunos ejemplos de cómo los gobernantes han usado crisis para reforzar su poder: “Incendio del Reichstag (1933)” — Un edificio arde y, de repente, se suspenden libertades, se persigue a opositores y se consolida un régimen totalitario. ¿Casualidad? No. Maniobra. “El Golpe de Fujimori (1992” — Caos institucional, cierre del Congreso y gobierno por decreto. Todo “legal”, todo “necesario”, todo “por el bien del país”. “El Estado de emergencia en Turquía (2016)” — Un intento de golpe, y acto seguido, purgas masivas, detenciones y un poder reforzado. El cisne negro perfecto. La Primavera Árabe (2011) — Un vendedor ambulante se inmola y cae medio Oriente Medio. Un suceso inesperado que reconfiguró países enteros. Lo ocurrido en Sarajevo (1914) — Un disparo, una guerra mundial. Un cisne negro que cambió el planeta. Nada de esto fue casual. Todo tuvo intención, cálculo o aprovechamiento. Por eso me ratifico en que, “los cisnes negros existen, y suelen aparecer cuando un gobernante teme perder el mando, como le está ocurriendo ahora a Pedro Sánchez”. “España y la tentación del poder” No afirmo que el Gobierno vaya a decretar un estado de excepción. No afirmo que haya un plan oculto. Pero sí afirmo —porque la historia lo demuestra— que “la tentación existe”, pero si suelto y mantengo mi más que evidente sospecha Cuando un presidente como Pedro Sánchez, está acorralado por crisis internas, por escándalos, por investigaciones judiciales, por socios incómodos y por un calendario electoral adverso, la tentación de usar una crisis para ganar tiempo es enorme. Y España hoy, reúne todos los ingredientes. Todos. Los viejos marinos sabemos que hay capitanes que, cuando ven venir el temporal, no piensan en salvar a la tripulación, sino en salvar su puesto. “Defenderse no es retroceder; es poner las cartas sobre la mesa” A quienes me llamaron exagerado, les digo: “La historia es más exagerada que yo”. A quienes me llamaron “facha”, les digo… Confunden crítica con ideología. “Y eso, además de opinión pobre, lo es estúpida e infantil”. A quienes me felicitaron, les digo: “Gracias por mirar el horizonte con ojos abiertos”. Y a todos, les recuerdo que “Los cisnes negros” no son profecías. Son advertencias. Y esta advertencia está documentada.