Unidos por Gran Canaria (UxGC) designa a Blas Díaz como candidato a la Alcaldía de Gáldar
  • La formación confía en la experiencia, el conocimiento del municipio y la cercanía de Blas Díaz, concejal desde 2011, para encabezar su proyecto político en Gáldar. 

Unidos por Gran Canaria (UxGC) ha designado a Blas Díaz Bolaños como su candidato a la Alcaldía de Gáldar, confiando en su experiencia política, su trayectoria profesional y su profundo conocimiento de la realidad del municipio para encabezar el proyecto de la formación en las próximas elecciones municipales de 2027.

Galdense y estrechamente vinculado al municipio, Blas Díaz cuenta con más de

30 años de trayectoria profesional ligada al sector de la industria química, actividad que ha compatibilizado con su faceta empresarial en el sector primario. Especialmente relacionado con la actividad platanera, actualmente ocupa la vicepresidencia de una cooperativa del sector, una responsabilidad desde la que ha podido conocer de primera mano las necesidades y los retos a los que se enfrentan agricultores y productores.

Su experiencia profesional se suma a una dilatada trayectoria en la política municipal. Blas Díaz es concejal del Ayuntamiento de Gáldar desde 2011, desarrollando durante estos años su labor desde la oposición y manteniendo de forma paralela su actividad profesional y empresarial.

El presidente de Unidos por Gran Canaria, Lucas Bravo de Laguna, destacó que la designación de Blas Díaz responde a la voluntad del partido de presentar en Gáldar un proyecto asentado en el conocimiento directo del municipio y de sus barrios.

“Blas conoce Gáldar y el norte, conoce sus barrios y, sobre todo, conoce a su gente. Son muchos años escuchando a los vecinos y vecinas, trasladando sus demandas al Ayuntamiento y defendiendo propuestas desde una oposición constructiva. Esa experiencia y esa cercanía son fundamentales para el proyecto que Unidos por Gran Canaria quiere ofrecer a los galdenses”, señaló Bravo de Laguna.

A lo largo de su etapa como concejal, Díaz Bolaños ha mantenido una forma de entender la política municipal basada en el contacto permanente con los vecinos y vecinas y en la presencia directa en los barrios, recogiendo sus preocupaciones y trasladándolas al ámbito municipal.

Su labor en la oposición se ha caracterizado asimismo por mantener una posición constructiva, apoyando aquellas iniciativas que considera beneficiosas para Gáldar y planteando propuestas y alternativas cuando entiende que existen otras formas de abordar los problemas del municipio.

Para Lucas Bravo de Laguna, la candidatura representa también “la apuesta de Unidos por Gran Canaria por personas con experiencia, pero que mantienen intacta su capacidad de escuchar y su compromiso con su municipio”.

“Blas no necesita que le expliquen cuáles son los problemas de Gáldar porque lleva años recorriendo sus barrios y escuchando a sus vecinos. Afronta esta candidatura con experiencia, con conocimiento y con la voluntad de seguir poniendo a Gáldar y a los galdenses en el centro de su trabajo”, añadió el presidente y portavoz de UxGC.

Tras más de quince años de actividad como concejal, Blas Díaz afronta esta nueva etapa defendiendo una política municipal cercana, accesible y pegada a la realidad cotidiana, en la que los barrios tengan un papel protagonista y la

 

escucha a la ciudadanía constituya el punto de partida para plantear propuestas y soluciones para el municipio.

Con esta designación, Unidos por Gran Canaria avanza en la configuración de su proyecto municipal en Gáldar, con Blas Díaz al frente de una candidatura que buscará trasladar al Ayuntamiento las demandas de los vecinos y desarrollar propuestas centradas en las necesidades del municipio y de sus barrios.

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Redacción NorteGranCanaria

IA sí o IA no

“Porqué no se le pueden poner puertas al campo” Durante semanas, el debate sobre la “inteligencia artificial” ha vuelto a encender tertulias, columnas y sobremesas. Hay quien la ve como una amenaza existencial, un monstruo digital capaz de devorar empleos, identidades y hasta la propia condición humana. Otros, en cambio, la consideran un avance inevitable, una herramienta poderosa que, bien usada, puede multiplicar nuestras capacidades. Yo, que he pasado media vida en la mar y la otra media escribiendo sobre ella, no puedo evitar recordar que este debate no es nuevo. Cambian los nombres, cambian los artefactos, pero el miedo al progreso es siempre el mismo. Recuerden que en 1633 casi mandan a la hoguera al astrónomo   Galileo Galilei, por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. Y el pobre hombre, para salvar de morir chamuscado tuvo que retractarse de su teoría heliocéntrica ante el Tribunal de la Santa Inquisición, aunque diciendo…. “Y sin embargo se mueve”, y como en aquel tiempo “los sabios de la iglesia” se parecían mucho a los actuales alumnos de la LOGSE socialista, no supieron interpretar sus palabras y gracias a ello, le perdonaron la vida.    “Cuando la mar también temió a la tecnología” Quienes hoy se escandalizan con las IA se parecen mucho a aquellos que, en mis primeros años de navegación, protestaban por la llegada de la “navegación por satélite”. Decían que se perdería el romanticismo, y que los oficiales se volverían torpes; que la mar castigaría a quienes confiaran en “máquinas que no sienten el viento”. Y, sin embargo, el tiempo puso cada cosa en su sitio. La navegación satelital no solo no destruyó la profesión, sino que “la hizo más segura, más precisa y más humana”, porque liberó al marino de tareas repetitivas y le permitió concentrarse en lo esencial; esto es, gobernar el barco y cuidar de su gente. Lo mismo ocurrió con las “calculadoras astronómicas”, con “las curvas de las llamadas, tablas americanas de estabilidad portátiles”, o con los primeros “ordenadores de a bordo”. Cada avance fue recibido con recelo, y cada avance terminó siendo imprescindible. Hoy, dudo que exista un solo barco en el mundo sin GPS, y también dudo que, muchos oficiales sepan usar un sextante como lo hacíamos nosotros. Pero eso no es decadencia: “es evolución”. “La IA como nueva herramienta de navegación humana” La inteligencia artificial es, en esencia, “una herramienta”. No es un oráculo, no es un demonio, no es un sustituto de la inteligencia humana. Es un instrumento que amplifica nuestras capacidades, igual que lo hizo el radar, el GPS o las cartas electrónicas facilita el trabajo. Acelera cálculos complejos. Democratiza el acceso al conocimiento y además permiten que un ciudadano normal, un estudiante o un profesional tenga a mano un asistente capaz de sintetizar información, explicar conceptos y ayudar a pensar. La IA no piensa por nosotros, solo “nos obliga a pensar mejor”.    “La ciencia sin conciencia: el riesgo real” Ahora bien, sería irresponsable ignorar los riesgos. La historia nos recuerda que, “la ciencia sin conciencia es la ruina del espíritu”, como decía Rabelais. El uranio, por ejemplo, prometía energía limpia y terminó también en Hiroshima. La química prometía fertilidad y terminó en gases de guerra. La informática prometía libertad y terminó en vigilancia masiva. La IA no es diferente. Puede ser usada para manipular, para desinformar, para automatizar injusticias, para amplificar desigualdades. Pero ese riesgo “no es argumento para frenar el progreso”, sino para gobernarlo con ética, regulación y responsabilidad. La solución nunca ha sido prohibir la herramienta, “sino educar al artesano” (pensamiento mesiánico)   “No se le pueden poner puertas al campo” La inteligencia artificial ha llegado, y no se va a marchar. Podemos discutir cómo regularla, cómo integrarla, cómo evitar abusos. Pero pretender detenerla es tan absurdo como prohibir el GPS en los barcos o volver a las tablas logarítmicas por decreto. La humanidad siempre ha avanzado cuando ha abrazado el conocimiento, no cuando lo ha temido. Y si algo he aprendido en la mar es que “el progreso es como la marea”, puedes ignorarlo, puedes protestar, puedes incluso intentar frenarlo… pero al final, ni se para ni espera, y sube y baja igual.   “El horizonte verdadero” Porque al final —y esto lo sabe cualquiera que haya hecho guardias largas en el puente de un barco, “el horizonte nunca es el que parece”. El aparente es solo una línea engañosa, dibujada por la luz y la distancia. El verdadero está más allá; donde la mar se junta con la voluntad, donde el futuro se abre como una derrota limpia y donde cada avance, por polémico que sea, termina siendo parte de la travesía humana. La inteligencia artificial es exactamente eso; “un horizonte verdadero”. No el que algunos ven con miedo, ni el que otros deforman con alarmismos, sino el que se revela cuando uno se atreve a mirar más lejos, más hondo y con menos prejuicios. Quien navega sabe que el barco que teme avanzar se queda a merced del oleaje. Quien se atreve, en cambio, descubre que el mar siempre recompensa al que confía en su rumbo. Por eso defiendo la IA a capa y espada, porque es viento nuevo en las velas, porque es carta actualizada en un mundo que cambia, porque es faro en noches de incertidumbre, y porque negar su avance sería renunciar al horizonte verdadero que nos corresponde como especie. La mar enseña que “solo avanza quien se atreve”. La historia confirma que “solo progresa quien no teme aprender”, y la IA, como toda marea que llega para quedarse, nos invita a seguir navegando hacia adelante, sin miedo, sin supersticiones y con la serenidad de quien sabe que el futuro no se detiene… “Se conquista”. La IA no es un enemigo; por el contrario, es un nuevo instrumento de navegación para la vida moderna. Si la usamos con conciencia, será una aliada formidable. Si la usamos sin ética, será un peligro. Pero renunciar a ella sería como navegar de noche