Gáldar celebra el día de la integración y la diversidad

Gáldar se unió este martes al Día Internacional de las Personas con Discapacidad y lo hizo dando protagonismo a las personas usuarias del Centro Ocupacional y visibilidad al mensaje de la inclusión y la diversidad. Diferentes capacidades que no deben quedar excluidas del desarrollo social, económico y cultural, como así lo pidió la concejal del área de Servicios Sociales, Ana Teresa Mendoza Jiménez, en la lectura del manifiesto que como anunció “el próximo año y sucesivos correrá a cargo de los usuarios de este Centro”.

Gáldar siempre ha sido un municipio abierto, respetuoso con la diversidad, preocupado y ocupado en que las personas con discapacidad formen parte de la vida de este municipio y sea real.

Hoy lo hicieron celebrando la integración y la diversidad con un recorrido musical por las calles del casco histórico, portando la pancarta de la Asociación de Discapacitados de Gáldar y el Ayuntamiento de Gáldar con el lema “Otras Dis-Capacidades”,

“Cuando aseguramos los derechos de las personas con discapacidad, nos acercamos más al cumplimiento de la promesa esencial de la Agenda 2030: no dejar a nadie atrás. Aunque todavía nos queda mucho por hacer, hemos visto progresos importantes en la construcción de un mundo inclusivo para todos”, señala el manifiesto de este día.

Las familias orgullosas se sumaron a esta celebración con la participación de los concejales del Ayuntamiento, el director y personal del Centro Ocupacional y los vecinos que se fueron incorporando a este encuentro frente a las oficinas municipales, logrando entre todos, la esencia para fortalecer una sociedad inclusiva,  sin barreras ni discriminación.

MANIFIESTO

Muy buenos día,bienvenidos. Hoy tres de diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, en día como estos intentamos dar visibilidad a una parte de la ciudadanía que por sus características, en este caso sus diferentes capacidades, puede quedar atrás, excluido y marginado en este mundo altamente competitivo y a veces deshumanizado.

Gáldar siempre ha sido un municipio abierto, respetuoso con la diversidad, preocupado y ocupado en que las Personas con Discapacidad no queden excluidos del desarrollo social, económico y cultural por eso hacemos nuestras las palabras de Antonio Guterres  Secretario General de la ONU

“Cuando aseguramos los derechos de las personas con discapacidad, nos acercamos más al cumplimiento de la promesa esencial de la Agenda 2030: no dejar a nadie atrás.

Aunque todavía nos queda mucho por hacer, hemos visto progresos importantes en la construcción de un mundo inclusivo para todos.

Casi todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas han ratificado la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, e insto a los que aún no lo hayan hecho a que la ratifiquen sin demora.

En junio, puse en marcha la Estrategia de las Naciones Unidas para la Inclusión de la Discapacidad, con el fin de elevar nuestras normas y mejorar nuestro desempeño en materia de inclusión de la discapacidad, en todas las esferas de nuestro trabajo y en todo el mundo.”

Y por primera vez, el Consejo de Seguridad aprobó su primera resolución dedicada a la protección de las personas con discapacidad en los conflictos armados.

Tenemos la determinación de predicar con el ejemplo.

En este Día Internacional, reafirmo el compromiso de las Naciones Unidas y por tanto de Gáldar,  de trabajar con las personas con discapacidad para construir un futuro sostenible, inclusivo y transformativo en el que todas las personas, incluidas las mujeres, los hombres, las niñas y los niños con discapacidad, puedan realizar su potencial.

Siguiendo las recomendaciones de Antonio Guterres, hoy hemos disfrutado de la demostración de las capacidades interpretativas de los usuarios y usuarias del Centro Ocupacional, para el año que viene y sucesivos la lectura del manifiesto del 3 de diciembre correrá a cuenta de ellos.

Muchas gracias.

 

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es