Derecho de propiedad, pandemia y xenofobia
Mientras la agente de una reconocida inmobiliaria del sur de Gran Canaria se desgañitaba al teléfono y grito en boca le advertía al agente de la Guardia Civil: “Es una venezolana!” los muchachos de la más reciente inmigración clandestina salían del Hotel Tamanaco como hordas, tomaban la calle sin mascarillas,








