Mírame, decía
Pero no me mires cuando yo no te mire, mírame cuando sientas que mis ojos se posan en ti, cuando sientas que con la mirada acaricio tu alma, cuando notes que mis labios hablan sin casi «despegarlos» de mi cara. Mírame, sí, mírame, porque sin decírtelo estaré amándote en silencio.








