En mi pueblo han abierto un prostíbulo

En el norte de Gran Canaria está Guia, un pueblo de gran belleza que cuenta con una docena de comercios y un burdel. Su apertura, hace escasos días, ha alterado la tranquilidad de los vecinos. Cuando llega la noche, las luces de colores que salen de las habitaciones del prostíbulo destacan en un paisaje de verdes medianías. La casa parece que flotara en el limbo, como la actividad que se ejerce dentro, y las chicas que allí trabajan no tener otra salida que el cielo.

Este negocio ha pasado a formar parte de la red de clubes de alterne y burdeles que hay en España, sin contar las calles, saunas, parques o polígonos industriales donde también se ejerce la prostitución. La lucha contra la trata ha puesto en declive a los clubes de alterne, que se trasladan a los apartamentos y se anuncian a través de Internet.

En nuestro país, la prostitución se encuentra en una enorme laguna jurídica que básicamente lo convierte en legal. Es decir, se mueve entre la legalidad, en el caso de los establecimientos que obtienen licencias administrativas como hostales o como bares musicales que alquilan habitaciones, y el secreto de lo que sucede en el interior de sus estancias.

Como explica la magistrada de lo Social en Madrid, Amaya Olivas Díaz, miembro de Jueces para la Democracia, “desde 2015, ante las exigencias europeas de estabilidad presupuestaria, España introduce en el PIB el dinero que mueve la prostitución, y la Ley 20/ 2007 regula el marco para que se pueda cotizar por cuenta propia. Sin embargo, [al Estado] sí le supone un conflicto que los trabajadores del sector intenten organizarse para proteger sus derechos, como denuncia la Asociación de Profesionales del Sexo”.

Es importante aceptar que el tráfico ilegal de mujeres con fines sexuales es uno de los grandes males de nuestra sociedad, y por ello, ambas posturas en cuanto a la prostitución –abolicionistas y pro derechos o pro regulación– coinciden en su erradicación. Numerosas ONGs, como Médicos del Mundo, advierten de que no se puede regular la explotación sexual, porque la prostitución y la trata van muy unidas, pero otras muchas organizaciones temen que la postura abolicionista lleve a las prostitutas a la clandestinidad más absoluta y las coloque en una situación de mayor vulnerabilidad.

A este respecto, la magistrada acerca posturas en CTXT dando voz a la Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW), quienes presentan “una investigación rigurosa en red en siete países, sobre cómo la organización de lxs trabajadorxs sexuales puede mejorar sus condiciones de vida y luchar contra la trata de personas”.

Anoche entré en la web donde las chicas se anuncian. Se habían dejado retratar pero parecían distanciadas e indiferentes, como el cortejo de las Musas y las Gracias cuando fueron presentadas a Febo. Traté de imaginar sus vidas, pero los datos son confusos en cuanto al perfil medio de la mujer que ejerce la prostitución en España. Es posible que muchas sean madres solas sin ingresos, a las que les toca tragar con todo. O quizá sean inmigrantes, o ambas cosas a la vez.

En estos momentos no sólo la prostitución divide al feminismo, sino a Europa entera, entre abolir, prohibir y regular, pues más allá de las valoraciones éticas de cada uno, hay un debate sobre la industria del sexo que separa en un abismo a la sociedad entera: existen diferencia entre prostitución libre y forzada.

Según un informe sobre Trata de Personas con fines de explotación sexual de 2011, publicado por el Instituto de la Mujer para la Igualdad de Oportunidades, España es un país de destino y tránsito de personas sometidas a trabajo forzoso y trata sexual, que suponen el 90% de los inmigrantes controlados por redes que operan en todo el territorio español. Dentro de la estructura social, estas personas ocupan uno de los escalones más bajos y marginales. Son las más vulnerables, pero la red prevista para ayudarlas a salir de ahí es muy precaria.

Chus Álvarez, responsable para América Latina de la GAATW, en una entrevista a Amanda Andrades en CTXT, señalaba el caso de Nueva Zelanda como ejemplo de lo que puede suceder. Como medida de prevención, “las mujeres migrantes en Nueva Zelanda no pueden ejercer el trabajo sexual legalmente. Así que siguen haciéndolo, pero sin estar protegidas por el marco legal de aquellas que son nacionales”.

En la misma entrevista se abría un melón: “Respecto a las víctimas de trata hay un número igualado de mujeres (55%) y hombres (45%). Un 90% del total serían explotadas por personas o empresas, y de estas, el 22% con fines de explotación sexual y el 68% con fines de explotación laboral” (datos de la Organización Internacional del Trabajo).

Desde Pro Derecho Humanos y otros colectivos de defensa de los derechos de las personas que realizan trabajo sexual, existen voces que afirman que sólo si el delito (proxenetismo, tráfico, abusos, explotación) se diferencia de la legalidad (el ejercicio voluntario de la prostitución), será cuando más eficazmente se podrá combatir la esclavitud sexual. Es decir, el propio reconocimiento de la actividad como trabajo operaría como garantía contra la violencia.

En España, el modelo nórdico que castiga al cliente cobra fuerza. El Gobierno advierte que se penará con cárcel a quienes faciliten inmuebles para la comisión de delitos relacionados con la prostitución o la explotación sexual. En su proyecto normativo plantea multas para los clientes, sanción que se convertirá en penas de cárcel si la mujer es menor de edad. De prosperar el borrador de la ley habrá importantes reformas en el Código Penal, que hasta ahora contempla la profesión más vieja del mundo, pero sólo para penalizar el proxenetismo y la explotación ilegal de personas.

Sin embargo, tantos los modelos de legalización de Holanda y Nueva Zelanda y el abolicionista de Suecia y Noruega tienen fallos y ventajas, y una cosa en común: el estigma de las prostitutas permanece.

Desde el Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo advierten que “las trabajadoras del sexo no son víctimas, no quieren ser salvadas, tienen identidad política, y reclaman sus derechos”, políticas sociales que garanticen el respeto a los derechos de quienes deciden dedicarse a la prestación de servicios sexuales en el marco de la industria del ocio.

Por todos estos motivos, Eva Ferreras, periodista especializada en igualdad de género, finalizaba su reportaje en CTXT subrayando la necesidad de que “en el debate público sobre legislación estén presentes las prostitutas: es a ellas a quienes más van a afectar sus consecuencias”.

Asimismo es sustancial que el debate no quede monopolizado por un discurso en clave de género, puesto que hombres y trans también ejercen la prostitución, y estos últimos sufren discriminación en el ámbito laboral.

Anoche me acosté pensando en las chicas del burdel de mi pueblo. Las imaginé enviando cada mes dinero a sus familias, soñando con una vida mejor.  Recordé entonces la primera vez que me enviaron a hacer un reportaje a un prostíbulo. Al entrar en la zona privada, una imagen me conmovió. Todas las mujeres estaban sentadas frente al televisor viendo ‘Lo que necesitas es amor’.

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Pulso en el Atlántico: El caso del MV Hondius y la enésima brecha entre Madrid y Canarias

La llegada del buque de expedición MV Hondius a las costas de Tenerife ha vuelto a poner sobre la mesa la histórica y tirante relación competencial entre el Gobierno de Canarias y el Ejecutivo central de Pedro Sánchez. Lo que para los ministerios implicados en Madrid se ha intentado vender como una operación de protocolo ordinaria y coordinada, para el equipo de Fernando Clavijo representa un preocupante ejercicio de unilateralidad que, a ojos de la opinión pública canaria, vuelve a situar a las islas en una posición de vulnerabilidad y desinformación. El barco, que según diversas fuentes del entorno regional habría sido rechazado previamente en puertos de Cabo Verde y Marruecos debido a las incógnitas sobre la situación sanitaria real en su interior, terminó buscando refugio en el archipiélago. La respuesta de Moncloa fue la de acoger la embarcación; una decisión que, según denunció con dureza el propio Clavijo, se tomó sin compartir los informes de salud detallados ni consensuar las medidas de seguridad con las instituciones locales. El vídeo de la discordia y el «fondeo» de conveniencia en Granadilla El malestar del presidente canario quedó registrado de forma patente ante los medios de comunicación en unas declaraciones que reflejan la impotencia de la administración autonómica: «Se nos ha notificado de manera unilateral por el Gobierno de España que el barco va a tener que estar fondeado… lamentamos la falta de diálogo, la falta de entrega de informes y la falta de explicación lógica.» Desde Canarias se plantearon alternativas lógicas para evitar el riesgo en suelo insular, como el uso de vuelos de repatriación directa o el traslado inmediato de los pasajeros españoles en cuarentena hacia hospitales de referencia en la península, como el de Torrejón de Ardoz. Sin embargo, todas las propuestas fueron sistemáticamente rechazadas por el Ejecutivo de Sánchez. Finalmente, el polémico buque no realizó un fondeo convencional a merced de las corrientes en aguas abiertas, sino que acabó amarrado en el interior del dique del Puerto de Granadilla de Abona. Este movimiento ha sido calificado por sectores locales como un «fondeo fake»: un atraque encubierto en una infraestructura industrial apartada del flujo turístico principal. Para muchos, esto evidencia el temor del Gobierno central a visibilizar un problema sanitario real a las puertas de las principales zonas de motor económico de Tenerife. Desembarco ministerial y contradicciones de agenda La gestión de la crisis a bordo del MV Hondius propició un despliegue político de primer nivel en Tenerife. Ministros clave del Ejecutivo central como Mónica García (Sanidad), Ángel Víctor Torres (Política Territorial) y Fernando Grande-Marlaska (Interior) acudieron a la isla para supervisar los protocolos. Este desembarco, no obstante, ha encendido el debate político regional. En los mentideros locales la pregunta es inevitable: ¿qué habría ocurrido si el Gobierno de Canarias fuera del mismo signo que el de Madrid? La percepción mayoritaria es que un ejecutivo socialista en las islas habría blindado la posición centralista o, al menos, habría intentado suavizar el evidente riesgo sanitario para no desgastar las siglas del partido. La controversia más agria, sin embargo, ha salpicado directamente al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Sectores de la oposición y de las propias fuerzas de seguridad han afeado al ministro que prefiriera personarse en Canarias —en unas fechas que casualmente coincidían con las celebraciones del multitudinario festival LGBTIQ+ Maspalomas Pride en Gran Canaria— en lugar de asistir en la península al funeral oficial de los dos guardias civiles fallecidos en acto de servicio en Huelva. Una coincidencia de agenda que ha servido de munición política para denunciar lo que consideran un orden de prioridades distorsionado por parte de las carteras de Interior y Sanidad. El caso del MV Hondius se cierra, de momento, con más preguntas que respuestas sobre la transparencia real de lo que ocurría en el buque y deja, una vez más, la incómoda sensación en el archipiélago de que las decisiones que afectan directamente al territorio canario se siguen tomando en los despachos de Madrid sin mirar de frente a quienes gestionan el día a día de las islas.