Frankenstein
Oscars2026globatium Frankenstein
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Director: Guillermo del Toro.

Guion: Guillermo del Toro y Mary Shelley.

Intérpretes: Oscar IsaacJacob Elordi, Mia Goth y Christoph Waltz.

Sinopsis:
Nueva adaptación del clásico de Mary Sally. El doctor Viktor Frankenstein se obsesiona con el reconocimiento de la comunidad científica de sus estudios sobre los movimientos compulsivos del ser humano. Aunque parece un éxito, dar vida al «monstruo» ha creado un cuerpo hecho de muchos otros que vaga sin sentido y sin saber su identidad. El rechazo de la sociedad por su apariencia extraña lo sumerge en un montón de dudas acerca de su origen. 

MI CRÍTICA:

Me da mucho coraje que, con la capacidad visual que tiene Guillermo del Toro, terminen no gustándome algunas de sus películas. Una persona que tiene el talento que tiene y que su afán por el lirismo de las imágenes y lo poético cuando abraza un proyecto personal, no puede hacer que sus obras acaben aburriéndome. Quizás yo no sea su público potencial, eso es cierto, pero es que no hay manera de que pueda idolatrar su cine. Y ya me gustaría.  

            Con «Frankenstein» ya me pasó lo mismo que con «La forma del agua» (2017), que me impactó la imagen, pero me decepcionó en su conjunto. Que sí, que ganó el Óscar a la mejor película (yo se lo hubiera dado a “Tres anuncios en las afueras” de Martin McDonagh), pero igualmente me aburrió mucho. En esta nueva adaptación del monstruo sí que puedo valorar que captó la esencia de la novela de Shelley en tanto en cuanto el creado es un cúmulo de dudas. A lo largo de la película y la novela lo veremos ir descubriendo detalles sobre el desarrollo del ser humano. El eje central que quiso tratar la creadora es la humanidad y el autodebate sobre la moral y/o la ética del monstruo, más que sus acciones, cosa que Del Toro ha sabido reflejar impecablemente. En contra, diré que, para hacerlo, se saltó demasiadas veces la historia original. Y el resultado no es óptimo y creo que el guion está mal estructurado, con varias partes anodinas que dificultan un ritmo narrativo para los que nos gusta un cine un poco más “comercial”. 

            Además, ese look gótico que Del Toro ha empleado en otras películas y que puede ser una de las virtudes del director, a veces me saca de la historia narrativa. Es verdad que el esfuerzo en hacer encuadres espectaculares, abrumadoras imágenes con elementos de luz y colores o las mismísimas angulaciones de cámara hacen un ejercicio visual que atrapa, pero te desvía del objetivo: la historia. Y ya, si hablo del exceso de sensibilidad de algunos personajes y del propio ser, apaga la luz. Ralentizó demasiado.           

            Entre los actores, todos geniales. Quizás a alguno se le podría haber sacado más partido desde el guion, pero mi aplauso más grande es para Jacob Elordi haciendo de la criatura. Esas miradas del que se siente discriminado por ser diferente y que pide la muerte a gritos y, aun así, sigue sintiendo compasión en su interior, son de nominación al Óscar, pero este año había una competencia descomunal. Óscar Isaac y Mia Goth, en los papeles del doctor Frankenstein y Elisabeth, están intachables; quizás más potenciados desde el guion hubieran destacado más. Igual que mi idolatrado Christoph Waltz, que siempre llena la pantalla. 

            Nominada a 9 Oscars, acabó llevándose los 3 más predecibles. Diseño de Producción, Vestuario y Maquillaje y Peluquería. A la mejor fotografía se la arrebató, quizás merecidamente, «Los pecadores» de Ryan Coogler. Bueno, que es una película que hay que ver, si eres amante del cine y de la forma en la que se hacen las películas. Ahora, si eres un espectador que no pide más que un entretenimiento, tu vida seguirá siendo la misma si la dejas con ese autoengaño que es el “deja, ya la veré algún día”.           

NOTA: Buena imagen, pero un guion flojito… le pongo un 6. 

9 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Actor de Reparto (
Jacob Elordi)
Mejor Guion Adaptado (
Guillermo del Toro)
Mejor Director de Fotografía (
Dan Laustsen)
Mejor Dirección de Arte (
Tamara Deverell (Diseño de Producción) y Shane Vieau (Decoración))
Mejor Vestuario (
Kate Hawley)
Mejor Maquillaje y Peluquería (
Mike Hill, Jordan Samuel y Cliona Furey)
Mejor Sonido (
Greg Chapman, Nathan Robitaille, Nelson Ferreira, Christian T. Cooke y Brad Zoern)
Mejor Banda Sonora Original (
Alexandre Desplat) 

Más críticas en: https://desdemipropialuna.com/oscars-2026 

Luis Alberto Serrano
@luisalserrano @MiPropiaLuna

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

La vergonzosa puesta en libertad del sanguinario etarra Henri Parot

La vergüenza decretada o “Cuando la política mal gestionada hace daño al pueblo”  Hay decisiones que no solo avergüenzan a un país; “lo humillan”. La libertad condicional del sanguinario etarra Henri Parot no es una resolución judicial. Es una “afrenta moral”, una bofetada a la memoria de las víctimas, un escupitajo sobre la dignidad de España y un insulto a la Humanidad entera. Porque Parot no es un preso cualquiera. Es un “depredador humano”, un artesano del terror, un ejecutor de vidas ajenas que convirtió el asesinato en rutina. Y ahora, como si la historia fuera un mal chiste, se le concede un beneficio penitenciario que jamás debería haber existido  ni en el peor de  los sueños. “La justicia que se arrodilla” Cuando un Estado permite que un asesino múltiple salga en libertad condicional, “no está aplicando justicia; la está capitulando”. Está entregando la brújula moral del país a intereses que nada tienen que ver con la ética, con la memoria, ni con el respeto debido a quienes ya no pueden defenderse. Y aquí surgen las preguntas que queman como salitre en una herida abierta: ¿Se puede hacer más daño aún a los familiares de sus muchas víctimas? ¿Puede el Estado ser más cruel que el propio verdugo? Porque Parot mató cuerpos, pero esta decisión “política” y para agradar a los ex etarras de  Bildu, mata memorias, mata dignidades, mata la confianza en las instituciones. “El insulto político que nadie reconoce” No nos engañemos, detrás de esta decisión hay un asqueroso y lamentable cálculo político, hay equilibrios parlamentarios, producto de los  pactos silenciosos que jamás se confiesan en público y que Pedro Sánchez llevó a cabo con los etarras de Bildu , para que a cambio lo apoyaran en su investidura, sin importarle, que con ese pacto, también él se estaba convirtiendo en cómplice y se manchaba las manos de sangre por los muchos asesinatos cometidos por esa banda terrorista vasca, que sigue sin arrepentirse y que ahora el despreciable de Pedro Sánchez, dentro de su egoísmo egocéntrico pretende lavar con acciones como estas. Si es una verdad documentada que José Luis Rodríguez Zapaerao “el joyero”, se encargó en su día de hundir económicamente a España dejándola al borde de la bancarrota, desenterrar viejas heridas ya cerradas y promover el odio entre los españoles, Pedro Sánchez, ha ido más lejos, poniéndose de parte de los terroristas asesinos de ETA, aquellos que en entre otras tantas personas mataron a tres de sus compañeros de partido PSOE. Si, Pedro Sánchez, pasará a la historia, como el peor y más despreciable de los presidentes de gobierno que haya tenido España, sumando ahora además y, después de lo de Ceuta, el calificativo de: “TRAIDOR A LA PATRIA” España lleva años navegando con gobernantes que creen que la justicia es un instrumento, no un principio. Que piensan que la memoria de las víctimas es negociable. Que consideran que el dolor ajeno es un precio asumible para mantener alianzas. Y entonces surge las preguntas que yo lanzo como un arpón directo al puente de mando: ¿Quién ha decretado su libertad, podrá dormir tranquilo? ¿Podrá cerrar los ojos sin escuchar los nombres de los asesinados? ¿Podrá conciliar el sueño sin ver los rostros de los familiares que llevan décadas viviendo una condena perpetua emocional que nadie les va a conmutar? Si puede dormir, entonces el problema es aún mayor; “pues significa que la conciencia ya no forma parte del cargo”  “El pueblo, siempre el último en la lista” España es un país que ha sobrevivido a tormentas, golpes, naufragios y traiciones. Pero hay traiciones que no vienen del enemigo: vienen del propio Estado. Y esta es una de ellas. La liberación de Parot envía un mensaje devastador: “Las víctimas ya no importan. El sistema social comunista de Pedro Sánchez, tiene otras prioridades.” Es un mensaje que hiela la sangre, que revuelve el estómago, que hace que uno mire la bandera y se pregunte si sigue representando lo que debería. Porque las víctimas no piden venganza. Piden respeto. Piden memoria. Piden que el Estado no las abandone por segunda vez. Piden que la justicia no se convierta en una caricatura. “La Humanidad entera como testigo” Lo ocurrido no es solo un insulto a España; es un insulto a la Humanidad. Porque cuando un país permite que un asesino múltiple recupere la libertad, está enviando al mundo un mensaje peligroso; que la vida humana puede ser negociada, que el dolor puede ser archivado, que la justicia puede ser un trámite administrativo. Y eso, querido amigo lector, es lo que convierte esta decisión en algo más que un error; “la convierte en una vergüenza universal”.  La mar enseña que hay tormentas que se enfrentan con honor, y otras que se enfrentan con vergüenza. Esta tormenta, España la enfrenta con vergüenza. Porque ha permitido que un asesino, tan sanguinario y despreciable como Parot vuelva a pisar tierra la calle, como si nada, mientras las familias de sus víctimas siguen navegando en un dolor y duelo eterno. Y por eso este artículo existe. Porque callar sería indecente. Porque aceptar sería cobarde. Porque olvidar sería criminal. Porque la dignidad, como la mar, no perdona a quienes la traicionan como Pedro Sánchez y su despreciable gobierno social comunista, que como plaga diabólica nos ha caído sobre España”. Para despedirme como a mi tanto me gusta, utilizando una expresión típica de mauro de mi pueblo Telde, te digo que….  “No hay muladar sin pulgas, Pedro Sánchez, como tampoco linaje sin putas, y tú, te puedo asegurar que perteneces a es linaje” “No creo que tenga que recordarte el negocio de “saunas de prostitución encubierta”, que regentaba tu suegro, y que tanto te ayudó en tu campaña electoral”.  Y ahora para ponerte el broche final, no solo te conviertes en un traidor a la patria, sino que en un amigo y “mamporrero” de asesinos etarras como Henrri Parot”. “Has de saber que la historia te juzgara”; pues sabes bien que… ¡Casos se han dado! ¡Qué cosas!