Gibraltar: ¿Un paso al frente o una herida que se cierra en falso?
Gibraltar

La noticia de que España y el Reino Unido han firmado un nuevo acuerdo sobre Gibraltar ha vuelto a levantar polvareda. Para algunos, quitar «la Verja» —ese muro que lleva tres siglos ahí— es un gesto de modernidad y pragmatismo. Pero para otros muchos, la sensación no es de alegría, sino de mosca detrás de la oreja. Y la verdad, sobran motivos para estar inquietos.

Aquí el tema no es solo lo que han firmado, sino lo que han preferido callar.

Un «fósil» en pleno siglo XXI

A estas alturas de la película, cuesta explicar que en mitad de Europa siga existiendo un territorio bajo bandera británica por un tratado de 1713. Mientras el mundo se ha ido descolonizando y la ONU ha dejado claro que estas situaciones deben terminar, Gibraltar sigue ahí, como una anomalía que hemos terminado aceptando por puro cansancio.

Si el Reino Unido le devolvió Hong Kong a China en el 97 porque tocaba cerrar la etapa imperial, ¿por qué con Gibraltar parece que las reglas del reloj histórico no cuentan? ¿Por qué nos cuesta tanto poner la soberanía sobre la mesa en los foros internacionales?

Lo que el mar se llevó (y el aeropuerto también)

Hay cosas de las que apenas se habla. Por ejemplo, de cómo el Peñón ha ido creciendo hacia el mar a base de rellenos, ganando casi un 15% de terreno. ¿Bajo qué ley se ha hecho eso? ¿Nadie en España ha dicho ni «esta boca es mía»? Da la impresión de que, al no decir nada, estamos aceptando los hechos consumados.

Y qué decir del aeropuerto, plantado en un terreno que siempre ha estado en disputa. Lo venden como «uso conjunto» para ser prácticos, pero en el fondo suena a tragar con una situación que España siempre ha cuestionado. Por no hablar de nuestros pescadores, los de toda la vida, que ven cómo les cortan el paso en aguas que sienten como suyas. Para ellos no es política, es el pan de sus hijos.

El bolsillo contra la bandera

Gibraltar es un imán de empresas gracias a su régimen fiscal. Unos dicen que es un modelo de éxito; otros, que es competencia desleal de manual. El contraste duele: cruzas la línea y tienes una prosperidad envidiable, mientras que en el lado español el paro sigue siendo una losa. ¿Es esto cooperación o es que somos el vecino que siempre sale perdiendo?

¿Qué sacamos nosotros de todo esto?

Está claro que quitar la Verja ayuda a los miles de españoles que cruzan cada día para trabajar. Para ellos, que la frontera sea fluida no es una cuestión de banderas, sino de llegar antes a casa y vivir mejor. Se dice que este acuerdo traerá inversiones y sacará al Campo de Gibraltar del olvido histórico. Ojalá.

Pero el miedo está ahí: si el acuerdo trae riqueza para todos, se podrá defender. Pero si solo sirve para que ellos sigan creciendo mientras nosotros nos quedamos mirando, va a ser muy difícil de explicar a la gente.

¿Socios o parientes pobres?

A veces parece que España actúa con complejo de inferioridad, y eso pasa cuando no se explica bien qué se negocia. Si los ciudadanos no saben qué se ha dado y qué se ha ganado, lo normal es que piensen mal.

La política no es solo darse golpes en el pecho con la bandera, pero tampoco puede ignorar el sentimiento de un país. Quizás priorizar la economía sobre la soberanía sea una estrategia inteligente, pero para que nos lo creamos hace falta transparencia y objetivos claros. Al final, Gibraltar es el espejo donde España se mira: o somos una nación acomplejada por su pasado, o un país capaz de defender lo suyo con firmeza y visión de futuro.

Y para terminar, como decimos por mi tierra, le diré al ministro Albares lo que se comenta en mi pueblo: “En esta jugada no vas a poder arrayarte un millo”. Aunque, chiquillo, con lo espabilado que se cree el «Choni inglés», no me extraña que piense que puede torear a cualquiera del gobierno. ¡Qué cosas se ven hoy en día!

Como buen maúro de Telde, un último consejo: a esa gente lo mejor es mandarlos “al jinorio”, que les encanta meterse donde nadie los llama. Que se acuerden de lo que les pasó con Nelson en Tenerife allá por 1797; claro que entonces mandaba un patriota de verdad como el general Antonio Gutiérrez de Otero, y no un «medio polvo» de los de ahora. ¡Jajajaja!

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Redacción NorteGranCanaria

¿Está España preparada para defender a Ceuta, Melilla y Canarias?

La pregunta incomoda. La respuesta, quizá más. Pero cuando Marruecos destina más del “10 % de su PIB” a modernizar su ejército, cuando construye junto a Estados Unidos un “centro de ensayo de misiles en Tan-Tan”, y cuando las maniobras militares conjuntas se realizan a tan solo “200 kilómetros de Lanzarote”, la prudencia deja de ser una opción para convertirse en obligación. Los canarios lo sabemos bien y vivir en frontera es vivir atentos al horizonte. Y cuando el vecino empieza a levantar arsenales, conviene revisar nuestras propias defensas. “Un vecino difícil y un competidor territorial constante” Marruecos no es un enemigo declarado, pero sí un “competidor territorial histórico”. Desde 1956, Rabat ha mantenido una política de reivindicación sobre “Ceuta, Melilla y Canarias”. No es nuevo. No es improvisado. No es simbólico. A lo largo de las últimas décadas, Marruecos ha tensado fronteras, ha incumplido acuerdos y ha utilizado la migración como herramienta de presión diplomática. Cada vez que España ha cedido un palmo, Rabat ha avanzado un metro. La relación entre España y Marruecos está marcada por un patrón repetido; Rabat promete, firma, acuerda… Y luego actúa según su conveniencia estratégica de cada momento. “1860 Tratado de Ward Ras”. – El Sultan de Marruecos reconoce a perpetuidad la soberanía de Ceuta y Melilla. Primer incumplimiento firmado. “1956–1958: Ifni y Cabo Juby” .- España entrega territorios confiando en compromisos marroquíes. “Incumplimiento:” Marruecos ataca Ifni y no retira completamente sus fuerzas. “1975: La Marcha Verde”. –Compromiso ante la ONU de respetar la descolonización del Sáhara. “Incumplimiento”: “Marruecos invade el territorio y fuerza la salida española. “1976 en adelante: El Sáhara como moneda de cambio” .-Promesa de proceso democrático.” Incumplimiento””: Represión, ocupación y bloqueo del referéndum. “2021.- Crisis diplomática y asalto a Ceuta” y cese de ministra Arancha Glez. Laya “2021; España atiende al líder saharaui por razones médicas. – “Incumplimiento” Rabat retira a su embajador y permite la entrada de miles de personas en Ceuta. Y encima exige al traidor de Pedro Sánchez, el cese inmediato a su ministra de Exteriores Arancha González Laya.  “Los incumplimientos clásicos son señales repetidas del mismo temporal” Más allá de los episodios históricos, Marruecos mantiene una serie de “incumplimientos recurrentes”, casi automáticos, que se activan cada vez que quiere más dinero de la CE o presionar a España, como pudieran ser con la “ presión migratoria como arma política”, relajando el control fronterizo según intereses diplomáticos puntuales; “cerrando  unilateralmente las fronteras terrestres”, Melilla ha sufrido cierres prolongados sin aviso ni coordinación y “reivindicando  constantemente  la soberanía sobre  de  Ceuta, Melilla y Canarias”. Rabat afirma respetar la integridad territorial española, pero mantiene viva la reclamación en discursos internos y foros internacionales, y lo hace con la “Manipulación de aguas territoriales”, delimitaciones unilaterales que afectan a Canarias y zonas pesqueras españolas; con “la falta de cooperación selectiva en seguridad marítima”, colaborando solo cuando le conviene y retirada cuando quiere presionar.  “Ceuta y Melilla son dos plazas que resisten… Pero vulnerables” Ceuta y Melilla son españolas, europeas y estratégicas de eso no tenemos dudas. Pero también son dos enclaves rodeados completamente por territorio marroquí. Su vulnerabilidad geográfica es evidente; cualquier conflicto convencional las pondría en situación crítica desde el primer minuto. “Islas Canarias, un el Archipiélago que vive mirando al horizonte” Las Islas Canarias están lejos de la Península, pero muy cerca de Marruecos. Demasiado cerca, quizá, para la tranquilidad que quiere aparentar Madrid (Pedro Sánchez), El centro de pruebas de misiles en Tan-Tan, a tan solo “200 kilómetros de Lanzarote”, es una señal inequívoca de que Marruecos ya juega en otra liga militar. “La alianza Marruecos–EEUU, es un tablero que se inclina demasiado hacia el lodo moro” Estados Unidos actúa según sus intereses estratégicos en el Sahel y África Occidental. Hoy, su socio preferente es Marruecos. Ese respaldo desequilibra el tablero y refuerza la confianza de Rabat. “Mi conclusión estratégica es que la calma mora, nunca es inocente” España no debe temer, pero sí “debe recordar”. Porque la historia nos enseña que Marruecos actúa cuando percibe debilidad y se contiene cuando percibe firmeza y a poco que te duermas, “te la mete de lado” y ahora mismo lo ha intentado de nuevo. Ceuta, Melilla y Canarias no están indefensas, pero tampoco pueden confiar en que la calma actual sea permanente. La alianza militar entre Marruecos y Estados Unidos, la dudosa protección de la OTAN, la modernización acelerada del ejército marroquí y la proximidad geográfica, obligan a España a reforzar su estrategia atlántica, su presencia militar y su capacidad de respuesta. Los marinos lo sabemos bien: “En calma de mar no creas por muy serena que la veas.” Y añadimos: “Si vas a salir a navegar cerca del moro, no te canses de preparar.” España debe prepararse. No para la guerra, sino para evitarla. Porque la mejor defensa es aquella que disuade al adversario antes de que se atreva a dar el primer paso, y con el moro, “hay que poner en práctica, “el sueño del piloto” … “Sí cierras un ojo, abre el otro” “Y eso te lo dice un mauro de Telde y viejo lobo de mar como yo,” que pues después de tanto mundo recorrido, conoce de sobra de lo que son o no capaces estos moros, qué … ¡Casos se han dado! ¡Qué cosas!