Nickel Boys
Oscars2025-08nickelboys-cuadrada

Director: RaMell Ross

Guion: RaMell RossJoslyn Barnes y Colson Whitehead (autor de la novela)

Intérpretes: Ethan Cole SharpBrandon Wilson y Aunjanue Ellis-Taylor

Sinopsis:
Basada en la novela de Colson Whitehead ganadora del Premio Pulitzer, en la que se cuenta la amistad de dos jóvenes afroamericanos y los peligros a los que se enfrentan en la dura condición de vida del reformatorio de Florida en el que están inclusos.

MI CRÍTICA:

No partía en ninguna quiniela para ganar el Óscar y así fue. Reconozco mis favoritismos por el cine independiente y tenía muchas ganas de ver esta cinta. En el cine alternativo, siempre ves elementos diferenciadores que te atraen y, en algunos casos, te atrapan y se te quedan en la retina. Lo que vi en Nickel Boys no se me va a olvidar pronto. Esa narrativa no-convencional me pareció un experimento fallido. Basada en la novela ganadora del Premio Pulitzer 2020, esperaba una historia más conmovedora. Lo es, pero me la han contado demasiado simplista. El guion estaba nominado a la estatuilla. Yo no le vi esas virtudes para merecerlo. De hecho, la gran cantidad de imágenes y secuencias inconexas que no logan descubrir qué finalidad perseguían, hace que la propia historia quede diluida y a mí, como espectador, me pareció un producto soporífero.

            Rodada como punto de vista de los personajes, empieza haciéndote esperar algo novedoso. Pero ese sistema de plano visual no se mantiene más de media hora sin que empiece a parecer un problema, más que una virtud. Además, si los personajes hablan a cámara, no da la sensación de que estén hablándole al protagonista, sino a nosotros mismos. Eso resta realismo y te desconcentra de las emociones del personaje que oye lo que estamos viendo frente a nosotros. La historia me pareció floja; creo que hubiera dado para hacer un buen cortometraje, pero no estuvo bien narrada y el producto final lo paga.

            Rodado en un formato de pantalla 1.33:1, casi cuadrado para dar más sensación de cercanía de los personajes, me parece otro aspecto excéntrico de los muchos que hay en la proyección. Al final, la sensación que se te queda es que, en una exageración de ego desmedido, el director quiso emplear todas las herramientas que pudo para que su película fuera diferente. Y lo que puede ser una virtud, en exceso se convierte en un defecto. Si a eso le unes que la película es tan plana que se sustenta de una trama principal a la que no se le añaden tramas secundarias para hacerla avanzar y generar ritmo, te queda un acabado que no termina de cuajar. Les aseguro que, si no llega a ser porque tenía que escribir esta crítica, no hubiera terminado de verla.

            En cuanto al empleo del PDV (Punto de Vista), aclararé varias cosas. Es un recurso que se emplea, y mucho, pero que aquí lo convirtieron en el “todo” de la película. Todos los planos son subjetivos. Casi siempre el PDV es el del protagonista Elwood, menos cuando está con su amigo Turner, que cambia el punto de la vista de uno a la vista del otro. Esto es en todos los planos contados por Turner en la actualidad en que investiga los hechos acontecidos en aquella época. Para diferenciar las dos épocas, en la de ahora hace planos subjetivos con escorzo dorsal del personaje. Esto, para los profanos, quiere decir que se ve lo que vería la persona, pero vemos su cabeza desde detrás en la pantalla, con la cámara persiguiendo todos sus movimientos.

            Otro error, a mi gusto, es el exceso de planos estéticamente bellos, pero que no aportan nada. Me sacan de la traba y de las emociones de los personajes. Y creo que eso debería haber sido lo importante de la película, el drama que vivieron esos chicos. No me lo transmitió en ningún momento. Y los continuos y abusivos desenfoques son otro error. Si lo que queremos es ver lo que ve el personaje, no hace falta mover tanto la cámara ni desenfocar los planos detalles de los que también los hay hasta el hartazgo. La visión humana es más equilibrada y aquí se muestra caótica.

            En definitiva, que no le vi ninguna virtud a esta película porque estoy convencido de que, en el cine, la imagen tiene que estar al servicio de la historia, y aquí ha sido al revés. Una pena.

NOTA: El exceso de originalidad, apaga la historia… le pongo un 4.

2 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Guion Adaptado (RaMell Ross y Joslyn Barnes)

Más críticas en: https://luisalbertoserrano.wordpress.com/oscars-2025

Suscribete a nuestro newsletter

Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica