La consejera canaria de Sanidad Esther Monzón apuesta por más humanización en la salud mental y la cronicidad
María Elda Cabrera
La consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Esther Monzón, ha participado esta mañana en un desayuno informativo organizado por Executive Forum, con la colaboración de Ferrer y la biotecnológica Amgen. Durante el encuentro, Monzón ha presentado los ejes claves de las políticas sanitarias canarias y se ha referido a los más de 30 proyectos que el Servicio Canario de Salud ha puesto en marcha en año y medio de legislatura.

La consejera ha comenzado su intervención haciendo un balance de las acciones emprendidas por el Servicio Canario de Salud (SCS) desde que comenzó la presente legislatura, hace año y medio. Así, ha hecho mención del “cambio de tendencia que ya se ha producido hacia una gestión más humanizada y de calidad, que nos devuelve la ilusión y la esperanza tras esta larga etapa pandémica que ya hemos empezado a dejar atrás”.

En esta línea, ha añadido que el objetivo de los proyectos emprendidos por el SCS es mejorar la atención sanitaria atendiendo a la equidad y a las necesidades sanitarias propias de Canarias como territorio insular y ultraperiférico. De esta manera, ha justificado que el archipiélago cuente con once hospitales públicos y más de 200 centros de salud repartidos en todo su territorio, refiriéndose a la prestación de servicios altamente especializados también en las islas no capitalinas. Como ejemplo, ha explicado que la oncología radioterápica y la cardiología hemodinámica son servicios que ya están funcionando en Lanzarote y Fuerteventura.

Durante el desayuno, Monzón ha presentado los ejes estratégicos del Servicio Canario de Salud, entre los que ha destacado la atención a la salud mental y a la cronicidad. Además, ha hecho hincapié en la necesaria humanización del servicio sanitario público, tanto desde el plano de los pacientes, como desde el cuidado y la retención del talento de los profesionales.

Con respecto a la salud mental y las adicciones, la consejera ha indicado la puesta en marcha de diez nuevos recursos de salud mental, así como el refuerzo de la presencia de profesionales de Psicología Clínica en Atención Primaria. Entre estos nuevos recursos, destacan los destinados a la población infanto-juvenil, como el Programa de Prevención del Suicidio en el Ámbito Escolar o dos nuevos centros de atención a la infancia y la adolescencia (en Gran Canaria y Tenerife) y una Unidad de Atención Primaria (en Lanzarote).

En el ámbito de la atención a la salud mental en adultos, Monzón ha explicado la creación de dos dispositivos destinados a controlar los trastornos de la conducta alimentaria en Gran Canaria (una unidad de hospitalización y un Hospital de Día), de una nueva unidad de salud mental en el Sur de Tenerife y de un servicio de Urgencias Psiquiátricas en el Hospital Universitario de Canarias. Asimismo, ha mencionado la creación de un centro de rehabilitación psicosocial y una unidad de noche en La Palma.

Para avanzar en la atención a la cronicidad, la consejera ha detallado que el SCS ha compartido el Plan de Acción destinado al Paciente Crónico Complejo con las sociedades científicas, las asociaciones de pacientes y los colegios profesionales. En la misma línea, ha subrayado que se está prestando especial atención a la mejora de la coordinación con el ámbito sociosanitario y el uso de herramientas digitales.

En este ámbito, Monzón también ha advertido que, para aliviar la presión asistencial, se está trabajando en la reducción de derivaciones innecesarias a los hospitales, ya que, según ha recordado, desde los centros de salud se han puesto en marcha servicios de atención urgente a domicilio para personas vulnerables, además del programa AP Cuida2 que brinda continuidad de cuidados tras el alta hospitalaria.

Para lograr la transformación del modelo asistencial hacia un enfoque más humanizado en todas sus vertientes, la consejera ha explicado que la Dirección General de Atención al Paciente y Cronicidad ha elaborado la primera Estrategia de Humanización para el SCS. Así, algunas de las medidas implementadas están orientadas a potenciar la atención domiciliaria en cuidados paliativos pediátricos y de adultos, ofrecer los tratamientos antineoplásicos desde los domicilios e, incluso, la hospitalización también a domicilio.

 
 En este sentido, Monzón ha hecho hincapié en que Canarias es la primera Comunidad que logra poner en marcha de manera centralizada la aplicación de tratamientos antineoplásicos desde los hogares de los pacientes.

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Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica