Despliegue militar de la Brigada Canarias XVI del Ejército de Tierra en las Islas del Archipielago Canario
Una Patrulla Vigila Los Montes De La Isla De Tenerife


La Brigada “Canarias” XVI es la herramienta que el Mando de Canarias del Ejército de Tierra integra en el Mando Operativo Terrestre para desplegar en el Archipiélago Canario.

Entre los días 10 y 19 de marzo, el Mando Operativo Terrestre desplegará el Grupo Táctico ‘Canarias’ para continuar con las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión en el archipiélago canario.

En concreto, en la isla de Tenerife, se encuentra desplegado el Subgrupo Táctico ‘Bravo’, en base a una compañía del regimiento ‘Tenerife’ 49, de la Brigada ‘Canarias’ XVI.  Con su puesto de mando en el colegio Buenaventura Bonet de Las Delicias (Santa Cruz de Tenerife), actualmente en desuso, extenderá el ámbito de actuación de sus unidades por diferentes espacios de la isla, en los que se podrá ver a sus patrullas durante estos días.

Esta operación, con despliegues durante las 24 horas del día, además de cumplir con sus objetivos principales, contribuirá a la cohesión y coordinación de las unidades de los distintos Mandos Permanentes, y reforzará el conocimiento del entorno en todos los dominios de la operación.

En el marco de estas operaciones, la BRICAN XVI realiza actividades de presencia en todo el Archipiélago Canario, activando el Grupo Táctico ‘Canarias’. Este grupo táctico es la unidad operativa encargada de realizar patrullas y actividades de reconocimiento en distintas zonas, coincidiendo con las actividades en los ámbitos naval, aéreo y ciberespacial. Este tipo de misiones, que tienen lugar habitualmente, permite a las unidades que sus componentes tengan un perfecto conocimiento del entorno, y que, con su trabajo diario, contribuyan a garantizar la libertad, derechos y el bienestar de todos los residentes.

El MOT, bajo mando del teniente general Julio Salom Herrera, es el órgano de las Fuerzas Armadas encargado del planeamiento, conducción y seguimiento de todas estas operaciones bajo control operativo del Mando de Operaciones.

Las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión son una herramienta eficaz para mantener una vigilancia de los espacios de soberanía nacional, lo que permite detectar anticipadamente amenazas y facilitar una respuesta inmediata y viable ante una potencial crisis.

El Mando de Operaciones, dependiente del Estado Mayor de la Defensa, es el encargado de planear y dirigir las operaciones permanentes en Territorio Nacional diseñadas para dar Presencia, mantener la Vigilancia y crear Disuasión tanto en el espacio terrestre como en el marítimo, el aéreo, el espacio y el ciberespacio. Para cumplir con estos objetivos, tiene subordinados los Mandos Operativos Terrestre (MOT), Marítimo (MOM), Aéreo (MOA), Espacial (CEMOESPA) y Ciberespacial (CMOC).

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica