Remitente: Usuario anónimo del Servicio de Salud
Destinatario: Dirección de NorteGranCanaria.com
Un paciente del Hospital San Roque, ubicado en Santa María de Guía, traslada a nuestra redacción una denuncia urgente acompañada de pruebas gráficas. Los malos olores, las aguas negras estancadas a las puertas del centro y el cierre forzoso del tanatorio hospitalario dibujan un panorama insostenible que exige la intervención inmediata de las autoridades municipales.
Acudir a un centro sanitario implica, por norma general, hacerlo en una situación de vulnerabilidad, ya sea por una dolencia propia o por el cuidado de un familiar convaleciente. Lo mínimo que un ciudadano espera encontrar al cruzar el umbral de un hospital es un entorno seguro, limpio y rigurosamente higiénico. Lamentablemente, la realidad que golpea a quienes llegamos estos días al Hospital San Roque, en el municipio de Santa María de Guía, es radicalmente opuesta, transformando un espacio de sanación en un foco evidente de insalubridad pública.
La estampa visual y olfativa con la que se topan los pacientes es verdaderamente alarmante. Nada más aproximarse a la boca de acceso principal, un hedor fétido y nauseabundo inunda el ambiente de forma insoportable. Las imágenes recogidas en el lugar hablan por sí solas: vallas provisionales extensibles, cintas de balizamiento de peligro de color rojo y blanco bloqueando el paso ordinario, y unas preocupantes filtraciones de agua de procedencia más que sospechosa que se estancan sobre el asfalto, precisamente a escasos centímetros de las rampas destinadas a los carritos y a las personas con movilidad reducida.
Tras realizar las consultas pertinentes e informarme detalladamente con el personal del entorno, todo parece apuntar a que la causa de este despropósito es una rotura de gran envergadura en la red de canalizaciones de la zona. La gravedad de la avería y el consiguiente riesgo biológico por emanación de gases e inundación de aguas residuales han alcanzado tal magnitud que las autoridades se han visto obligadas a decretar el cierre forzoso del Tanatorio del hospital, un servicio de suma necesidad que en estos momentos permanece inoperante por pura falta de condiciones sanitarias básicas.
Según los datos recabados, la competencia e intervención para subsanar esta avería debe correr por cuenta directa del Ayuntamiento de Santa María de Guía. Sin embargo, resulta incomprensible e inadmisible la pasividad con la que se está gestionando esta crisis. Las horas y los días transcurren sin que se observe un despliegue técnico de urgencia acorde a la gravedad del escenario. Las administraciones públicas no pueden escudarse en la burocracia ni en los plazos habituales cuando el problema afecta de forma directa a la puerta de entrada de un hospital en funcionamiento.
Como usuario habitual de estas instalaciones, exijo de manera pública y firme una actuación coordinada y fulminante. Ruego a los responsables políticos municipales y sanitarios que dejen a un lado las dilaciones y asuman sus responsabilidades de forma inmediata. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que ocurra una desgracia epidemiológica o una contaminación mayor para que se decidan a activar los protocolos de emergencia que debieron ejecutarse desde el minuto uno.
El Hospital San Roque, los magníficos profesionales sanitarios que allí ejercen su labor en condiciones ya de por sí complejas, y sobre todo, la población del norte de la isla que depende de este servicio, no tenemos el más mínimo derecho a ser tratados con este desprecio y falta de dignidad. La salud de los ciudadanos no se defiende con vallas de plástico ni parches provisionales; se defiende con gestión, respeto y soluciones de urgencia.
Firma: Un usuario del Hospital San Roque
Documento gráfico adjunto remitido a la redacción de NorteGranCanaria.com para su difusión pública.
