Concierto de jazz en el Encuentro Internacional de Guitarra Clásica Ciudad de Guía de la mano de Sacré Duo
  • Ya están disponibles las entradas para un concierto que el año pasado agotó las plazas de este Encuentro de Guitarra

El XXVIII Encuentro Internacional de Guitarra Clásica Ciudad de Guía continúa este sábado 28 de enero con el concierto que ofrecerá en el Teatro Hespérides el Sacré Duo. El jazz llega de nuevo a esta ciudad con esta formación integrada por Éric Franceries, guitarrista de talla internacional que actúa tanto en concierto como solista y en música de cámara, desde Japón hasta Estados Unidos, pasando por todos los países de Europa, en esta ocasión junto al trompetista Francis Celerier.

El espectáculo dará comienzo a las 20:00 horas y las entradas ya están disponibles en la web tureservaonline.es

El guitarrista Eric Francereis, con  40 años de carrera y más de 35 países  visitados, obtuvo el Primer Premio del CNSM de París. Alumno de  Alexandre Lagoya,  fue ganador del Concurso Internacional de Guitarra de Radio France 1983 y del  Victoires de la Musique 1994. Ha tocado con  Claude Bolling y Jean Pierre Rampal quien dijo de él: “He tenido el placer de tocar con Eric Franceries en varias ocasiones y siempre ha sido una completa alegría para mí. Dotado de una técnica maravillosa y de un gusto intachable, tiene todo en sus manos y en su corazón para hacer una gran carrera como solista”.

El otro integrante de Sacré Duo, el trompetista Francis Celerier, ha sido director interino del conservatorio departamental de música de Dordoña, posteriormente director del Conservatorio de Música y Danza de Haute-Vienne. Proveniente de una formación clásica, y luego pasó al mundo del jazz. Ha tenido la oportunidad de compartir escenario con muchos artistas, algunos de ellos reconocidos internacionalmente: Liz McComb, Scott Hamilton, Rhoda Scott y muchos más. Maestro de coro, director de orquesta, es en esta disciplina donde conoce a Eric Franceries en torno al célebre concierto de Aranjuez. 

Programa del Concierto 

Jazz Aria                                                                   Alexander Vinitsky (Guitare Solo)

One day my Prince will come to me                   Larry Morey/Frank Churchill

Les Feuilles Mortes                                                Joseph Kosma

Mademoiselle                                                          Salvador/Garoux

Chanson du lac Baïkal                                           Tradicional

Scarborough Fair                                                    Tradicional

Song For Ye, Jacobites                                           Tradicional Irlandesa

Euterpe                                                                      Ryo de Supercell

Waiting for News                                                    Alexander Vinitsky

Celso Machado                                                        Sambossa

Pe de Moleque

Piazza Vittorio

Astor Piazzolla                                                         Ave Maria

Libertango

Oblivion

L’Ile Hélène                                                              Nougaro/Cassard

Un Eté                                                                       Nougaro/Martino

Violence                                                                    Nougaro/ Galliano

 

 

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Julio Y Pujol
Articulos
NGC

El Caso Pujol: Doce años para enterrar la justicia bajo la alfombra de la impunidad

Doce años. Se dice pronto, pero es una cifra que pesa. Doce años han transcurrido desde aquel 2014 en el que una denuncia por cohecho, tráfico de influencias y blanqueo de capitales prometía sacudir los cimientos de la clase política. Doce años de titulares, de solemnes promesas parlamentarias de “llegar hasta el fondo” y de una instrucción que parecía eterna. Y ahora, en este 2026, el final ha llegado. Pero no ha llegado para hacer justicia, sino para certificar su defunción. El número doce tiene algo de bíblico, de solemne, de piedra grabada en mármol. Sin embargo, en el Caso Pujol, el doce solo simboliza la incapacidad —o la falta de voluntad— de un sistema para concluir lo que empezó. Tras una década de investigar, revisar, aplazar y volver a revisar, el proceso se archiva. Ha durado tanto que el propio Código Penal habría tenido tiempo de jubilarse por años de servicio. El milagro médico de la «oportuna» amnesia La causa se cierra y se guarda en un cajón con la delicadeza con la que se oculta un jarrón roto que nadie se atreve a tirar para no dar explicaciones. La razón oficial esgrime que el principal investigado ya no posee las «condiciones cognitivas» necesarias para afrontar un juicio. ¡Qué precisión suiza! ¡Qué milagro médico tan puntual! Resulta asombroso cómo la memoria, esa facultad tan humana, decide volverse frágil como el cristal justo cuando el calendario aprieta. Como ciudadano, y especialmente como contribuyente, uno no puede evitar sentir esto como un insulto a la inteligencia. ¿De verdad pretenden que creamos que doce años son suficientes para olvidar dónde se guardó lo ajeno? Ni en doce años ni en cien. La indignación que recorre las calles no es un arrebato emocional; es una conclusión racional frente a un patrón que se repite: cuando ciertos apellidos entran en el juzgado, el tiempo deja de ser un problema para convertirse en el mejor abogado defensor. Una justicia de dos velocidades Mientras el ciudadano corriente —ese «ser humano de a pie» que paga sus impuestos religiosamente y teme la llegada de una carta de Hacienda con tono amenazante— es perseguido hasta el último céntimo, observamos cómo una estirpe entera justifica fortunas en el extranjero apelando a la «herencia del abuelo». Un abuelo que, no lo olvidemos, ya protagonizó episodios oscuros como la quiebra de Banca Catalana, dejando a miles de familias en la ruina mientras los responsables salían indemnes. «La justicia en España no es lenta; es selectiva. El calendario no es un instrumento neutro, es un aliado para quienes saben manejar los hilos del poder.» Es vergonzoso que, en una democracia que presume de modernidad, se repita la historia: un caso de enorme relevancia pública se cierra sin juicio, sin responsabilidades y sin la devolución del dinero presuntamente defraudado. Ni el patriarca, ni la esposa, ni los hijos han tenido que responder ante un tribunal. Es la constatación de que existen dos velocidades: una para el administrado y otra, pausada y comprensiva, para los privilegiados. El espejo incómodo de una nación El mensaje que se envía a la sociedad es devastador: hay quienes nunca pagan. Vivimos en un ecosistema donde la ley parece flexible para unos y un muro infranqueable para otros. El archivo del Caso Pujol no es solo el fin de un procedimiento judicial; es un espejo incómodo que nos muestra una herida abierta en la credibilidad de nuestras instituciones. Como «viejo lobo de mar» y maúro de Telde, no puedo evitar sentir que esto es una bofetada a la confianza de quienes aún creíamos en el rigor del sistema. Doce años después, no nos queda una resolución, nos queda una sátira involuntaria; una tragedia con tintes de comedia que termina siendo una patada en el orgullo de los españoles de bien. Me quedo con el amargor de quien ve cómo la impunidad se convierte en costumbre. Y para aquellos que en la península puedan malinterpretar mis palabras o mi léxico, les invito a distinguir entre un «peninsular» y lo que aquí llamamos, con toda la carga de la palabra, un «godo». Porque hay comportamientos que no entienden de geografía, sino de una prepotencia que ya va siendo hora de señalar por su nombre. Doce años después, lo que queda no es justicia. Es una vergüenza nacional que no estamos dispuestos a olvidar.