Luís Alberto Serrano nació en Madrid en 1964, pero desde muy jovencito se trasladó a Las Palmas de Gran Canaria, donde sigue residiendo. Quien conoce a Luís Alberto sabe que lo de él es la realización, tanto a la hora de crear imágenes para la cámara como creando espectáculos, de hecho ha sido guionista, director de cine, diseñado campañas publicitarias, etc., además de escribir, otra de sus pasiones, siendo su primera novela «Las tres reinas», con una versión juvenil que ha sido presentada en varios países. En esta ocasión ha regalado un relato a los lectores del Paseo Literario para que conozcan cómo escribe, además de facilitarnos la forma de contactar con él y con su creatividad.

Virgen del Carmen 16 de julio
Si comienzo mi artículo con una pregunta seguida de una afirmación y verdad histórica, seguramente, ustedes no solo quedarán pensativos, sino que algunos comenzarán a cuestionarse hasta su propia fe cristiana. ¡Pero tranquilos amigos! ¡Qué no cunda el pánico! O como diríamos los muros de Telde como yo… ¡Quietas las vacas ahí! Porque escuchar la verdad con mayúscula no solo no ofende a nadie, sino que te lo engrandece el espíritu y además te ayuda a crecer por dentro, como así gusta a nuestra homenajeada de hoy, “Nuestra Señora La Virgen de Carmen”. ¿No se han preguntado nunca por qué esta Virgen en particular, la del Monte Carmelo, no se llama María, sino Carmen? ¡Ah, amigo! Por algo muy sencillo como que, la Virgen del Carmen propiamente dicha es 300 años anterior a la Virgen María, hija de Santa Ana, esposa de San José y madre de nuestro señor Jesús. ¿Como se les ha quedado el cuerpo? Sería muy aventurado y poco serio firmar que la Virgen del Carmen, poco tienen que ver con María Madre de Dios, pero lo que si es cierto es que la primera, la del Carmen, es tres siglos anteriores al nacimiento de María madre de Jesús que todos conocemos. Una vez dicha esta verdad histórica, que no sé por qué la Iglesia católica tienen tanto miedo en decirlo a los cristianos, como si tuvieran miedo de que no lo fuéramos a entender. Otra vez con esa manía de refugiarse en los secretos y el de echar mano al famoso “doma de fe” y aquí no se habla más del asunto, porque te vas al infierno de cabeza. ¿Cómo Dios nos va enviar al infierno a nadie, por conocer la verdad y además predicarla, cuando el mismo Jesucristo ya nos advirtió que, “la verdad os hará libre” y yo soy la única verdad; el que cree en mi vivirá para siempre. Bueno, pues dicho lo anterior y antes de contar la verdeara historia de Nuestra Señora la Virgen del Carmen, quiero dejar meridianamente claro que ,quien hoy les habla , ósea yo, Julio César González Padrón, es 100% devoto entusiasta de la Virgen del Carmen; pero no solo porque sea mi patrona como Marino Mercante que soy, sino porque también es la patrona de mi familia desde el año 1937 , cuando en plena Guerra Civil española le ocurrió algo extraordinario a mi padre, Luius González Pérez, siendo protagonista la propia Virgen del Carmen. Historia verídica que la contaré al final de este artículo, si es que la emoción y las lágrimas me lo permiten y no me vuelven a jugar una mala pasada. Pero antes quiero contarles algo a modo de introducción sobre lo que voy a contar sobre nuestra Madre amada El nombre “del Carmen” viene del “Monte Carmelo o “Viña de Dios”, que está en el actual Israel, antes Palestina. Según el Libro de los Reyes, allí vivió el profeta Elías con un grupo de jóvenes, dedicados a la oración. Corría el año 300 a. C. y una gran sequía asolaba la región; el profeta subió a la montaña para pedir lluvia a Yahvé ,su Dios y mientras lo hacía diviso que en la mar se elevaba una nube de luminosa blancura, que una vez alcanzada cierta altura se desplazó hacia el interior de la tierra y estando justo sobre el Monte Carmelo ,descargó agua en abundancia (Dana); interpretando que la visión era un símbolo de la llegada del Salvador esperado, que nacería de una doncella inmaculada y que les traería una lluvia de bendiciones . Aquello que en principio se puede aceptar como “milagro” ,tiene además una explicación científica, pues se trata de un fenómeno meteorológico típico en el mediterráneo cuando el agua se calienta, se evapora y sube hasta llegar a quedarse estabilizado, Luego eses vapor en forma de nube, debido al viento y al a fuerza de Coriolis, lo normal es que se desplace hacia el este y al llegar esa nube a lo que llaman los meteorólogos “Punto de Rocío” donde la temperatura del aire es más baja y por encontrarse en la vertical de la tierra, se condensa y descarga toda su agua de forma precipitada y en abundancia. Lo que se conoce como “Depresión en altura por aire frio o DANA”. Elías que, además de hombre sabio, era profeta, interpretó aquella señal del Cielo, como que llegaría un día una Señora, blanca e inmaculada que les proporcionaría la abundancia y la felicidad al su pueblo; en definitiva, el esperado Mesías. Desde entonces, aquella comunidad se dedicó a rezar a Yahvé por la que sería la Madre del Redentor, comenzando así la devoción a Nuestra Señora del Carmen. Según la tradición, más tarde María la (Madre de Jesús) visitó a los monjes y los estimuló a continuar sus oraciones. Luego vino la pasión y muerte de su hijo Jesús de Nazaret, seguidas de la Resurrección y marcha al Cielo de Jesús, y más tarde de su Madre Maria. Luego sucedieron las invasiones musulmanas en Israel, pero las oraciones del Carmelo no se interrumpieron, sino que los monjes decidieron trasladarse huyendo hacia Europa. En una primera invasión decidieron huir por mar aun sin saber navegar y ahí aparece por primera vez la mención a “la Estrella del Mar “ ¿Cómo vamos a escaparnos hacia Occidente? se preguntaba aquel pueblo humilde de pescadores, si nosotros desconocemos la navegación de altura. Y un monje del Monte Carmelo, que además era astrologo, y por lo tanto conocida la posición de las estrellas les dijo… “No importa, la Estrella del Mar nos guiará” Seguramente él se refería a “la Estrella Polar”, la que señala fijo el Norte, y así manteniendo el rumbo hacia el Oeste con cierto ángulo de apertura en referencia a la citada estrella, llegarían posiblemente a lo que hoy es Turquía y se salvaron todos. El Monje les aseguró que los había salvado “La Stella Maris” o “Estrella del Mar” ,y ellos se lo atribuyeron a “la Virgen del Carmelo” que ya Elías, les había dicho que los salvaría del yugo enemigo Desde ese momento a la corona de