Vivi Milano vuelve a Gran Canaria sesenta y tres años después de su primera exposición.

Juan Francisco Santana Domínguez, escritor, natural de San Lorenzo, nos lleva a conocer a grandes personas que por diversas causas y a pesar de su grandeza, no son del todo conocidas. Ha escrito la biografía de Vivi Milano ¿Ustedes conocen a esta señora? Pues no dejen de acudir este miércoles al Gabinete Literario, seguor que quedarán encantados.

El 28 de junio volverá al Gabinete Literario de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria Vivi Milano, nacida en la calle Pio XII en el año 1939. Llegará desde Madrid donde reside desde muy jovencita, con apenas dieciséis años, para estudiar lo que realmente le gustaba, el mundo de las artes plásticas.
Decía que volverá al Gabinete Literario pues fue en esa institución donde hizo su primera exposición en el mes de mayo del año 1960, con lo que han pasado 63 años de aquella primera exposición.

Volvió muchas veces a disfrutar del relax que le aportaba su Playa de Las Canteras, así la menciona siempre.

Amiga de reinas y reyes, entre otros, la reina Farah Diba de Irán. Hacedora de una carrera exitosa y embajadora cultural, portada de revistas y periódicos, entre ellas una portada del Eco de Canarias en el año 1966.

La brillante trayectoria de Vivi Milano la ha llevado a exponer en Gran Canaria, Tenerife, Madrid, Barcelona, Valencia, Palma de Mallorca, Marbella, Messina, Florencia, Roma, Copenhague, París, Miami, Nueva York (en el año 1981 logrando ser la mejor exposición del año), o en Ecuador, entre otras.
En Canarias expuso en el año 1960 en la Galería Arte, en la Playa de Las Canteras, invitada por Pino Ojeda; en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife y en el Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de la Cruz, también en el año 1960; volvió al Gabinete Literario en el año 1963; Casa de Colón en el año 1976; Galería 1900 en Las Palmas, calle Secretario Artiles, en el año 1984, donde presentó una serie de pequeño formato que tituló Homenaje a Canarias; en Playa del Inglés en la Galería Radach Novaro del Hotel Catarina Playa, entre otras.

Se cuentan entre sus premios y reconocimientos: Medalla de Plata de la Academie Internationale de Lutece de la Villa de París; Diploma Extraordinario de la Societé des Arts, Sciences, Lettres de París en 1972; y la misma Academia de Lutece le concede la medalla de oro en 1976, entre otros.
Como curiosidad, en el año 1983, se celebró en Gran Canaria, la isla que le vio nacer, una exposición-subasta organizada por APROSU, en la que participó junto a Martín Chirino, Felo Monzón, Jane Millares, Gabriel Ortuño, Alberto Manrique, María Belén Morales, Miro Mainou, Guido Kolischer, Santiago Santana, Armando Lorenzo y un largo etcétera. Los precios oscilaban entre las 6.500 pesetas, las 90.000 pesetas de la obra de Chirino y la más cara de todas las piezas presentadas, como no podía ser menos, la de Vivi Milano, que ascendía a 200.000 pesetas.

Sólo queda invitarles a ver la presentación de su biografía que tendrá lugar el día 28 de junio de 2023, en el Gabinete Literario a partir de las 19,30 horas, en la que estará presente la protagonista: Vivi Milano, la prologuista Pepa Aurora, el autor de la portada Antonio Cerpa, el editor Jorge Liria, la mecenas Albertine de Orleans y el autor de la biografía Juan Francisco Santana Domínguez.

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Golpe De Calor
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Redacción NorteGranCanaria

El golpe de calor

CUANDO EL CUERPO SE RINDE Y LA SOCIEDAD MIRA A OTRO LADO. Mucho cuidado con las “calazas” (ver mi libro sobre el léxico canario) Cada amanecer trae su parte de tragedia: “una vida menos, arrebatada por un golpe de calor” y ello me trajo a la memoria, mi época de estudiante de Nautica, cuando recibíamos aquellas clases correspondientes a la asignatura de Medicina Naval y hablábamos de este tema tan serio, porque, aunque en tierra, el golpe de calor sea un concepto médico. En la mar, es “una emergencia que puede ocurrir en cualquier guardia”. Pero la a fisiología es la misma: el cuerpo pierde su capacidad de regular la temperatura, la sudoración deja de ser eficaz, la temperatura interna sube por encima de los 40 °C, y el organismo entra en una espiral peligrosa. Y, sin embargo, seguimos caminando por la calle o por cubierta, cuando se trata de un barco, como si el Sol fuese un viejo conocido incapaz de hacernos daño. Ahora mismo España y su mar arden literalmente, y mientras las temperaturas se disparan como un mercante navegando con arrancada, parece que aún no hemos entendido la magnitud del enemigo. No es alarmismo. Es supervivencia.  “El golpe de calor: la derrota del cuerpo” “El golpe de calor” no es un simple mareo, ni un sofoco, ni “estar acalorado”. Es una “emergencia médica extrema” en la que el cuerpo pierde su capacidad de gobernarse. La temperatura interna supera los 40 °C, y los mecanismos de refrigeración —sudoración, vasodilatación, respiración acelerada— “colapsan por completo” Es el equivalente fisiológico a que el barco pierda el timón en plena encalmada tórrida, “el organismo queda a la deriva, sin gobierno, sin respuesta”.     ¿Por qué ocurre? El golpe de calor aparece cuando la exposición al calor supera la capacidad del cuerpo para disiparlo. Pero sería ingenuo culpar solo al clima. Las causas científicas son claras: “Ambiente extremo”; temperaturas superiores a 35–40 °C. “Deshidratación”; sin agua, no hay sudor; sin sudor, no hay refrigeración. “Esfuerzo físico”; trabajos agrícolas, construcción, reparto, limpieza viaria. “Humedad elevada”; impide que el sudor se evapore. “Toma de Medicamentos” que alteran la sudoración o la presión arterial — medicación sensible al calor. Pero hay otra causa, menos mencionada y más incomoda que es…, “la falta de prevención real.”; como la ausencia de sombra en obras, la escasez de agua en turnos interminables, la cultura del “aguanta un poco más”, la precariedad que obliga a trabajar, aunque el termómetro marque barbaridades.    “El enemigo tiene horario” El golpe de calor no es caprichoso. Ataca cuando el Sol está en su cenit, entre “las 12 y las 18 horas”, cuando el aire parece un muro y la piel arde sin tocarla. Ataca en viviendas mal ventiladas, en talleres sin extracción, en vehículos cerrados. Ataca en silencio, sin avisar, sin piedad.    “El cuerpo siempre avisa; es la sociedad la no escucha” Antes del colapso, el organismo lanza señales claras, como: “Dolor de cabeza punzante. Mareos, aturdimiento. Piel caliente, seca o empapada sin evaporar. Náuseas. Confusión. Pulso acelerado o Calambres” Cuando aparece “desorientación, pérdida de conciencia o convulsiones”, ya estamos ante un golpe de calor severo — síntomas críticos.   “Niños y mayores suelen ser los más vulnerables, los más olvidados” Los niños sudan menos, por lo tanto, regulan peor la temperatura y dependen de adultos para hidratarse y protegerse, pero o peor es, que no suelen identificar el riesgo real; por su parte, las personas mayores, tienen menor sensación de sed; su sistema cardiovascular responde peor al estrés térmico y muchos toman medicación que altera la regulación térmica, amen que suelen vivir solos, aislados, invisibles, y, sin embargo, seguimos escuchando frases como “solo hace calor”, “siempre ha hecho calor”, “esto es verano”. No “compadre” esto es otra cosa. Esto es un fenómeno fisiológico que mata y mata de verdad.    “Existen una serie de consejos a tener en cuenta para evitarlo, basados en la prevención y no heroísmo” Estos podríamos resumirlos en: “Beber agua cada 20–30 minutos, incluso sin sed. Evitar las horas de máximo calor: reorganizar tareas entre 6–11 h y 19–22 h. Usar Ropa ligera y transpirable. Descansos frecuentes y sombra obligatoria — trabajo seguro. Ventilación cruzada en casa. Revisar a mayores que vivan solos. No consumir alcohol: deshidrata y confunde la percepción térmica y/o Nunca dejar a nadie en un vehículo cerrado, sobre todo a niños.   “Porque el calor no es el culpable, la indiferencia sí” El golpe de calor no es un accidente. Es la consecuencia directa de un país que aún no ha asumido que el clima ha cambiado y que la vulnerabilidad existe. No podemos seguir normalizando muertes evitables. No podemos seguir mirando hacia otro lado mientras trabajadores, niños y mayores se convierten en víctimas silenciosas de un enemigo que conocemos perfectamente. Como en la mar, cuando el sol cae a plomo y la cubierta arde, “el capitán responsable no espera a que alguien caiga desfallecido: actúa antes”. En tierra firme, la lógica debería ser la misma.   “El Sol en cubierta: donde el golpe de calor no es noticia, sino riesgo diario” Hay un lugar donde el golpe de calor no necesita explicación científica ni gráficos de la AEMET, ese lugar es “la cubierta de un barco”. Allí, el sol no es un fenómeno meteorológico, sino un “jefe implacable” que exige obediencia y castiga la imprudencia. Los marineros lo saben. Los oficiales lo aprenden. Y los capitanes lo recuerdan toda la vida. En cubierta, el calor no cae simplemente, o lo que es lo mismo, se “desploma literalmente”. La chapa metálica se convierte en una plancha ardiente, la radiación rebota en cada superficie, el aire se espesa y la piel empieza a sentir ese aviso sordo que solo los marinos reconocemos: “Aquí no se juega.”     “El golpe de calor en la mar; cuando la ciencia se vuelve experiencia” Pero en un barco, todo se agrava, pues allí “no hay sombra real, solo la que proyecta la propia estructura del buque. “El viento no refresca”,