Cuidar la mente es celebrar la vida: una jornada de movimiento, emoción y comunidad en Juncalillo de Gáldar
Cuidar La Mente Es Cuidar La Salud (8)
Cuidar La Mente Es Cuidar La Salud (8)

En el marco de las Fiestas Patronales de Juncalillo de Gáldar, la jornada del viernes dejó una tarde especialmente significativa, donde el cuerpo, la música, la palabra y la emoción se encontraron en la plaza para recordar algo esencial: la salud también se cuida en comunidad.

El acto estuvo organizado gracias a la colaboración entre la Fundación Lidia García y la Comisión de Fiestas de Juncalillo, en una propuesta orientada a unir tradición, cultura, bienestar y participación vecinal en el corazón de la cumbre grancanaria.

La tarde comenzó con una magnífica clase de zumba dirigida por la monitora Rosa Quintana, quien supo guiar con experiencia, energía y maestría una actividad dinámica, participativa y llena de vitalidad. A pesar del calor propio de una tarde de verano en la cumbre, los asistentes se dejaron llevar por el ritmo, el movimiento y la alegría compartida.

La zumba no fue solo una actividad física. Fue también una forma de conexión. El movimiento del cuerpo, la música, la coordinación y la expresión corporal jugaron un papel fundamental en el bienestar físico y mental de las personas participantes, demostrando que cuidar el cuerpo también es una manera de cuidar la mente.

Tras un breve descanso, la Plaza Mayor de Juncalillo se vio envuelta en la filosofía MAXIMÍN, de la mano del coach en gestión emocional y mindfulness Esteban Rodríguez García, quien desarrolló una charla participativa bajo el título “Cuidar la mente es cuidar la salud”.

Sin embargo, a medida que avanzaba el encuentro, el verdadero espíritu de la tarde encontró su propio subtítulo: “Cuidar la mente es celebrar la vida”.

Durante más de noventa minutos, vecinos y vecinas pudieron compartir una experiencia cercana, vivencial y profundamente humana en torno a la prevención de la salud mental. No se trató de una charla convencional, sino de un espacio de participación, reflexión y presencia, donde las personas pudieron reconocer las emociones que nos habitan y comprender que no existen emociones simplemente buenas o malas, sino emociones que, bien escuchadas y bien gestionadas, pueden aportar valor a nuestras vidas.

A lo largo del encuentro se trabajó la importancia de la comunicación asertiva, de mirar al otro con la misma consideración con la que necesitamos mirarnos a nosotros mismos, de cuidar la palabra y de comprender que el modo en que hablamos puede abrir caminos o levantar muros.

También se abordó la necesidad de fomentar la cooperación, la escucha y la flexibilidad, especialmente frente a la rigidez de ideas, pensamientos y comportamientos que tantas veces dificultan una comunicación verdadera con uno mismo y con los demás.

Desde la mirada MAXIMÍN, Esteban Rodríguez propuso una forma sencilla y profunda de acercarse al bienestar: descubrir cómo, a través de pequeños gestos conscientes, es posible alcanzar grandes beneficios emocionales. Porque, muchas veces, con lo mínimo podemos generar el máximo bienestar posible.

La tarde fue tomando forma como una experiencia compartida. Hubo reflexión, movimiento, palabra, emoción y también silencio. Hubo reconocimiento, participación y una conexión especial entre quienes se acercaron a vivir este encuentro en un lugar tan emblemático como Juncalillo de Gáldar.

El cierre llegó con un gesto profundamente simbólico: movimientos compartidos y un abrazo entre los asistentes. Un abrazo que no fue solo una despedida, sino una expresión de comunidad, de cuidado y de presencia.

La jornada terminó dejando una sensación común de satisfacción y gratitud. Dos actividades distintas, la zumba y la charla participativa, que encajaron de manera natural y complementaria: primero el cuerpo se puso en movimiento; después, la palabra y la conciencia ayudaron a mirar hacia dentro.

En definitiva, una tarde para recordar que la salud mental no empieza cuando algo se rompe, sino cuando aprendemos a escucharnos, a cuidarnos, a pedir apoyo y a celebrar la vida desde lo sencillo, lo cercano y lo compartido.

Juncalillo volvió a demostrar que la tradición, la cultura y la comunidad también pueden ser espacios para el bienestar.


 

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Ecos de Sociedad
Redacción NorteGranCanaria

El calor no puede con el Mercadillo de Barrial ni con la ilusión de la organización

Casi una treintena de puestos, una asistencia constante durante toda la mañana y nuevos sorteos gracias a la implicación de los comerciantes protagonizaron la cuarta edición El Mercadillo Dominical de Barrial volvió a demostrar este domingo que sigue consolidándose como un espacio de encuentro para vecinos y visitantes. La cuarta edición, celebrada en la Plaza José Rodríguez Quintana, estuvo marcada por las altas temperaturas, pero el intenso calor no consiguió hacer menguar la asistencia de personas que fueron pasando por el recinto a lo largo de toda la mañana para realizar sus compras y disfrutar de la jornada. Desde primeras horas, el público fue acercándose hasta Barrial, donde casi una treintena de puestos ofrecieron una amplia variedad de productos, convirtiendo nuevamente el mercadillo en un escaparate del producto local, la gastronomía, la artesanía, la cultura y el pequeño comercio. Entre los productos que despertaron mayor interés estuvieron algunos de los grandes protagonistas de cualquier mercado tradicional: el pan, los quesos y los dulces, además de diferentes propuestas de repostería y otros productos de proximidad. También tuvo especial presencia la literatura canaria, con un puesto dedicado a libros que recibió durante la mañana la visita de numerosos lectores interesados en descubrir y adquirir obras vinculadas a las letras, la cultura y la identidad de Canarias. La variedad volvió a ser una de las señas de identidad de esta cuarta edición, permitiendo a los asistentes realizar sus compras al mismo tiempo que apoyaban a pequeños productores, artesanos y comerciantes. El tránsito constante de personas durante toda la mañana permitió que los puestos mantuvieran una actividad continuada pese a las elevadas temperaturas. Uno de los momentos más esperados llegó al final de la jornada con la celebración de los múltiples sorteos organizados con motivo de esta cuarta edición. La organización había previsto inicialmente diferentes premios, aunque finalmente el número de sorteos aumentó gracias a la implicación y generosidad de los propios comerciantes y expositores. Varios de los participantes decidieron realizar donaciones de productos en el propio lugar, algunas aportaciones que no estaban inicialmente previstas y que permitieron incorporar nuevos premios al sorteo final. Este gesto fue recibido con entusiasmo por las personas asistentes y volvió a poner de manifiesto el compromiso de quienes participan en el Mercadillo Dominical con el desarrollo de esta iniciativa. La celebración de los sorteos puso el broche a una jornada marcada por las compras, la convivencia y el ambiente familiar, ofreciendo además un reconocimiento especial a las personas que acudieron y participaron en esta cuarta edición. Desde la organización se quiso agradecer especialmente la implicación de los comerciantes, ya que su participación va mucho más allá de la actividad comercial y contribuye a crear un espacio de encuentro, colaboración y convivencia. La respuesta del público y de quienes participan con sus puestos está ayudando a que esta iniciativa vaya adquiriendo cada vez mayor personalidad, manteniendo como principales pilares el producto local, el pequeño comercio, la cultura y la convivencia.   La organización ya prepara la próxima edición del Mercadillo Dominical de Barrial, que tendrá lugar el domingo 6 de septiembre, coincidiendo con el tramo final de las Fiestas en honor a Nuestra Señora de Los Desamparados. Para esta ocasión, el mercadillo cambiará de ubicación y se trasladará a la calle de la Constitución, en una jornada que tendrá además un carácter especial al coincidir con la exposición de coches clásicos, que se celebrará como cierre de las fiestas del barrio. La música volverá a tener un papel protagonista con la actuación de la Orquesta Luz de Luna, que pondrá ritmo a una jornada que combinará mercadillo, música, vehículos clásicos y ambiente festivo. La cita del 6 de septiembre servirá así para poner el broche a unas fiestas cuyo periodo más intenso se desarrollará entre el 15 de agosto y el 6 de septiembre, cerrando semanas de intensa actividad en Barrial. Desde la organización se agradece la participación de comerciantes, expositores, colaboradores, voluntarios y público que hicieron posible esta cuarta edición y, especialmente, la respuesta de quienes acudieron a Barrial pese al intenso calor. La próxima cita, el domingo 6 de septiembre, será una jornada especialmente significativa, con el traslado del mercadillo a la calle de la Constitución, la actuación de la Orquesta Luz de Luna y la celebración de la exposición de coches clásicos, que pondrá el broche final a las fiestas del barrio. Será una jornada para volver a encontrarse, disfrutar, comprar, escuchar música y compartir, porque el Mercadillo Dominical de Barrial ha demostrado que detrás de cada puesto, cada producto y cada actividad hay algo mucho más importante: las personas que hacen posible que un barrio siga teniendo vida, identidad y ganas de encontrarse. Y es que, como dice su lema, “No es un lugar cualquiera, es Barrial de Gáldar”. Un lema que ya forma parte del espíritu de esta iniciativa y que resume también la esencia de un barrio que apuesta por el producto local, la tradición, la convivencia y, sobre todo, por seguir haciendo comunidad.