Noviembre Forestal llega a Arucas con la Exposición Fotográfica “SOMOS BOSQUE” de Alejandro Melián, del 4 al 20 de noviembre

El miércoles 4 de noviembre de 2020, tendrá lugar en el Centro Municipal de Cultura de Arucas (calle León y Castillo, 5) la apertura de la ExposiciónSOMOS BOSQUE, del fotógrafo grancanario Alejandro Melián. Una propuesta de LA VINCA Ecologistas en Acción, con la colaboración de la Concejalía de Cultura del ayuntamiento aruquense, a través de la Biblioteca Municipal de Arucas.

“Somos Bosque” donde doce imágenes se encuentran, junto a un relato breve, girando ante la idea de bosque.

Entre ellas, de Gran Canaria, el pinar de Inagua. El riachuelo del Cedro en el Garajonay, de La Gomera. La magia de La Llanía en El Hierro; de la Caldera del Agua o del Cubo de la Galga en La Palma.

Un paseo por algunos de sus rincones, una invitación para un instante con ellos.

Alejandro Melián, nos dice “trabajo entre la educación y la gestión ambiental, que acompaño con la fotografía, mi compañera de viaje.

Y me gusta contar historias… En la relación que mantengo con ellas me veo retocando, ajustando los encuadres, agrupándolas, hasta que llega la necesidad de colgarlas en una pared.

Me sigue pareciendo que ir a una  sala a ver una exposición fotográfica es dar un poco de nosotras, es intercambiar con ellas y disfrutar de lo que sucede, simplemente estando allí”.

Con anterioridad a esta muestra Melían ha compartido en la sala de exposiciones de la Biblioteca Pública de Arucas: “Guguy, luces del Oeste”  y “China, tres colores”.

Ficha técnica: La exposición consta de una imagen en 80X120 cms y once en 40X60 cms, y está impresa en Gran Canaria sobre PVC.

 “Somos Bosque” podrá ser visitado en el Centro Municipal de Cultura de Arucas hasta el próximo 20 de noviembre de 2020, de lunes a viernes, de 16.00 a 21.00 00 horas.

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Pulso en el Atlántico: El caso del MV Hondius y la enésima brecha entre Madrid y Canarias

La llegada del buque de expedición MV Hondius a las costas de Tenerife ha vuelto a poner sobre la mesa la histórica y tirante relación competencial entre el Gobierno de Canarias y el Ejecutivo central de Pedro Sánchez. Lo que para los ministerios implicados en Madrid se ha intentado vender como una operación de protocolo ordinaria y coordinada, para el equipo de Fernando Clavijo representa un preocupante ejercicio de unilateralidad que, a ojos de la opinión pública canaria, vuelve a situar a las islas en una posición de vulnerabilidad y desinformación. El barco, que según diversas fuentes del entorno regional habría sido rechazado previamente en puertos de Cabo Verde y Marruecos debido a las incógnitas sobre la situación sanitaria real en su interior, terminó buscando refugio en el archipiélago. La respuesta de Moncloa fue la de acoger la embarcación; una decisión que, según denunció con dureza el propio Clavijo, se tomó sin compartir los informes de salud detallados ni consensuar las medidas de seguridad con las instituciones locales. El vídeo de la discordia y el «fondeo» de conveniencia en Granadilla El malestar del presidente canario quedó registrado de forma patente ante los medios de comunicación en unas declaraciones que reflejan la impotencia de la administración autonómica: «Se nos ha notificado de manera unilateral por el Gobierno de España que el barco va a tener que estar fondeado… lamentamos la falta de diálogo, la falta de entrega de informes y la falta de explicación lógica.» Desde Canarias se plantearon alternativas lógicas para evitar el riesgo en suelo insular, como el uso de vuelos de repatriación directa o el traslado inmediato de los pasajeros españoles en cuarentena hacia hospitales de referencia en la península, como el de Torrejón de Ardoz. Sin embargo, todas las propuestas fueron sistemáticamente rechazadas por el Ejecutivo de Sánchez. Finalmente, el polémico buque no realizó un fondeo convencional a merced de las corrientes en aguas abiertas, sino que acabó amarrado en el interior del dique del Puerto de Granadilla de Abona. Este movimiento ha sido calificado por sectores locales como un «fondeo fake»: un atraque encubierto en una infraestructura industrial apartada del flujo turístico principal. Para muchos, esto evidencia el temor del Gobierno central a visibilizar un problema sanitario real a las puertas de las principales zonas de motor económico de Tenerife. Desembarco ministerial y contradicciones de agenda La gestión de la crisis a bordo del MV Hondius propició un despliegue político de primer nivel en Tenerife. Ministros clave del Ejecutivo central como Mónica García (Sanidad), Ángel Víctor Torres (Política Territorial) y Fernando Grande-Marlaska (Interior) acudieron a la isla para supervisar los protocolos. Este desembarco, no obstante, ha encendido el debate político regional. En los mentideros locales la pregunta es inevitable: ¿qué habría ocurrido si el Gobierno de Canarias fuera del mismo signo que el de Madrid? La percepción mayoritaria es que un ejecutivo socialista en las islas habría blindado la posición centralista o, al menos, habría intentado suavizar el evidente riesgo sanitario para no desgastar las siglas del partido. La controversia más agria, sin embargo, ha salpicado directamente al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Sectores de la oposición y de las propias fuerzas de seguridad han afeado al ministro que prefiriera personarse en Canarias —en unas fechas que casualmente coincidían con las celebraciones del multitudinario festival LGBTIQ+ Maspalomas Pride en Gran Canaria— en lugar de asistir en la península al funeral oficial de los dos guardias civiles fallecidos en acto de servicio en Huelva. Una coincidencia de agenda que ha servido de munición política para denunciar lo que consideran un orden de prioridades distorsionado por parte de las carteras de Interior y Sanidad. El caso del MV Hondius se cierra, de momento, con más preguntas que respuestas sobre la transparencia real de lo que ocurría en el buque y deja, una vez más, la incómoda sensación en el archipiélago de que las decisiones que afectan directamente al territorio canario se siguen tomando en los despachos de Madrid sin mirar de frente a quienes gestionan el día a día de las islas.