Funeraria La Auxiliadora
Funeraria La Auxiliadora
D.E.P. Doña Milagros Díaz Ojeda

(Viuda de D. Juan Castellano Suárez)

QUE FALLECIÓ EN SAN JUAN, SANTA MARÍA DE GUÍA, EL DIA 16 DE MARZO DE 2026 A LOS 94 AÑOS DE EDAD, DESPUÉS DE RECIBIR

LOS SANTOS SACRAMENTOS Y LA BENDICIÓN APOSTÓLICA 

Sus hijos: Juan Vicente y Claudia Castellano Díaz; nietos: Javier, Nuria y Daniel (†) Tacoronte Castellano; bisnietos: Alejandro y Kilian; hermanos políticos; sobrinos; primos; amigos y demás familia.

RUEGAN a sus amistades y personas piadosas una oración por el eterno descanso de su alma y se sirvan asistir a su sepelio que tendrá lugar MAÑANA MARTES, a las 16:15 HORAS, desde Tanatorio La Auxiliadora, C/. Sancho de Vargas, 13, Santa María de Guía, a la parroquia de Santa María de Guía, donde se celebrará la MISA FUNERAL, y seguidamente al cementerio de La Atalaya de dicha localidad; favores que agradecerán eternamente.

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Esteban Y Su Madre
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La madre que me parió por Esteban Rodríguez García

Hay expresiones que nacen del alma y guardan verdades eternas. “La madre que me parió” es una de ellas. Dicha con ternura, con asombro o con memoria, nos devuelve al origen, al primer abrazo, al primer cuidado, a esa presencia que nos sostuvo antes incluso de saber quién éramos. Con motivo del Día Internacional de la Madre, quiero rendir tributo a mi madre y, a través de ella, a todas las madres. También a todas las personas que, sin haber parido, han ejercido de madre: quienes han cuidado, acompañado, protegido, alimentado, escuchado y sostenido la vida de otros con entrega silenciosa. Madre es una palabra profundamente vinculada al cuidado, a la atención, al hogar, al crecimiento. Madre es símbolo de vida, de ayuda, de presencia. Es canal por donde la vida llega, pero también raíz desde la que muchas vidas aprenden a mantenerse en pie. Una madre no solo da vida; muchas veces enseña a vivirla. Mi madre representa para mí a esa madre universal, eterna, que continúa más allá de la muerte física. Cuando su cuerpo se disuelve en el tiempo, su espíritu permanece latente en quienes la amaron, la conocieron o recibieron algo de ella. Basta con nombrarla para sentir su presencia. Basta con recordarla para que vuelva su sonrisa, su manera de estar, esa energía serena que todavía acompaña. Ella fue ejemplo vivo de superación y resiliencia. Tenía la capacidad de sobreponerse a los acontecimientos con una calma que no era resignación, sino sabiduría. Respondía a la vida desde la atención plena, desde una serenidad sencilla, desde una sonrisa capaz de abrazar el alma. Su fuerza no hacía ruido, pero sostenía. Su forma de cuidar no imponía, pero dejaba huella. Su presencia tenía ese poder indestructible que sigue impulsando a continuar, incluso en la adversidad. Por eso, celebrar a la madre es celebrar la vida cuidada, la vida acompañada, la vida sostenida por manos que muchas veces dieron más de lo que tenían. Es reconocer la memoria de quienes ya partieron y agradecer a quienes todavía están. Es mirar con gratitud a todas esas personas que han hecho del cuidado una forma de amor. Feliz Día de la Madre a todas las madres y a todas las personas que, sea cual sea su condición, han ejercido la maternidad desde el amor, la presencia y la entrega.