Entrevista a Ángela Molina por Inma Flores

Angela María Molina Calzadilla (Ángela Molina) nació en Caracas el 04 de agosto de 1967, pero es galdense de corazón, pues su padre nació en la calle del Agua y emigró posteriormente a Venezuela, en 1951.

Ella es ante todo poeta, aunque también escribe narrativa (en especial relatos y ensayos) y es abogada y periodista por la Universidad Central de Venezuela.

Hace años llegó a Canarias para quedarse y el próximo día 15, en la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas, presentará sus poemas, compilados en cuatro libros de diferentes editoriales y fechas de publicación, a quienes deseen disfrutar de ellos.

Estará acompañada del cantautor Luís Fajardo, y de una serie de amistades también poetas: Yubi Cisneros, Teresa Delgado Duque, Chari Ibrahim, Leonilo Molina, entre otros. La presentación del acto estará a cargo de Berbel de Canarias y de Inma Flores.

NGC: Buenas tardes, Ángela, ¿Qué es lo que te mueve para escribir tus versos?

Angela: Es una vocación de verter en palabras todo aquello que me toca y que acontece a los otros, ésos que, lejanos, sufren la realidad despótica de una dictadura. También el amor y el erotismo, el deseo sin ansias de poseer, la dialéctica de los cuerpos desnudos, esa intimidad de piel que sólo puede darse entre los amantes.

Mis hijos, su infancia cercenada por la emigración y el estupendo pueblo canario que nos dio la bienvenida e hizo de la tierra de mi padre nuestro hogar.

NGC: ¿Desde qué edad escribes, es algo que has llevado siempre en tu corazón, o surgió en una época más tardía?

Ángela: Escribo desde muy temprano, cuando tenía cuatro o cinco años. Luego estudié Periodismo y surgió mi pasión por la entrevista, el relato, el ensayo. Soy una poeta tardía, pues mi primer poemario, “Aclaratoria” se publicó en 2013 y mi primer poema lo escribí frente al mar Caribe, ese mar que entonces para mí era una puerta y, hoy, una frontera infranqueable.

NGC: ¿No tienes publicado ningún libro de narrativa? Porque vemos que lo que vas a presentar es solo poesía

Angela: Tengo una novela en ciernes, autobiográfica, pero que creo que muchas mujeres se verán reflejadas.

NGC: ¿Qué te falta por escribir, tienes algún proyecto nuevo?

Angela: “No te olvides de respirar” es el título tentativo de mi próximo poemario, dedicado a mi hermano recientemente fallecido.

NGC: Queremos conocer alto más de ti, como persona, esa Ángela que además de escritora es ama de casa y madre. ¿Cuál es tu color favorito?

Angela: También administradora de dos empresas en Italia, pero el rol de madre ha prevalecido en mí, como el amor más puro que puede sentirse como ser humano y la responsabilidad más grande que he asumido. Muchos de mis poemas están dedicados a mis hijos.

Prefiero los colores cálidos, en especial el rojo y el naranja. El azul del mar me puede, pues los barcos marcaron mi nacimiento y mi único matrimonio.

NGC: ¿Prefieres el campo o el mar?

Ángela: Definitivamente el mar. No en vano, en un poema corto, escribí: “El mar es una puerta”. Mas no puedo negar que el verde de la naturaleza me seduce, adoro andar entre pinares, hacer senderismo, escalar montañas, escuchar los trinos de las aves que habitan en los árboles y descubrir un riachuelo, un lago e inclusive, alguna serpiente que se cruza, furtiva, en mi camino.

NGC: ¿Qué azul te parece más bello, el del cielo o el del mar?

Ángela: El cielo no es azul, puede teñirse de malva, de rosado y es plata al amanecer. El cielo que pintó el artista venezolano Armando Reverón es sólo luz y así lo quiero. El mar, en cambio, es un misterio, nadie conoce qué especies viven en sus profundidades, es la cuna de la vida y, al igual que el cielo, puede adquirir diversas tonalidades. Particularmente, me gustan las aguas cristalinas y el romper de las olas en la orilla.

NGC: ¿Cómo te ves dentro de 10 años?

Ángela: Seré, eso espero, una plácida abuela que juegue con sus nietos; una lectora voraz; una escritora impenitente.

NGC: ¿Y de 20 años?

Ángela: Eso no lo sabe nadie. La vida es efímera, frágil y fugaz.

NGC. Muchas gracias por tus respuestas y por tu cercanía. Mucho éxito en la presentación del próximo jueves día 15, es decir, en dos semanas.

 

Enlace a la Biblioteca Pública del Estado: https://www.bibliotecadecanarias.org/las-palmas/contactanos

 

 

 

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica