Ivan Vega
Ivan Vega
Cuatro años de transformación en “ La Montaña”

Tras cuatro años al frente de la dirección de nuestro centro, Ceip Alcalde Diego Trujillo, es momento de hacer balance y compartir con orgullo todo lo que hemos logrado en el centro y en el
Barrio. Han sido cuatro años de trabajo intenso, de retos constantes y de una transformación profunda que ha supuesto un giro de 360 grados para nuestro colegio.

En el ámbito de infraestructuras, se han llevado a cabo importantes mejoras: un nuevo patio y parque infantil, la reparación del pabellón afectado por desprendimientos, y la remodelación de numerosos espacios del centro que ahora son más funcionales y acogedores. Gracias a fondos europeos, se ha solicitado la implantación del aula de Infantil de 2 años, equipada con sala de lactancia y mobiliario para comedor. Además, se ha habilitado una nueva aula de psicomotricidad adaptada a las necesidades del alumnado más pequeño.

En estos años también se han creado espacios innovadores como el aula de la radio y el aula sensorial, que están siendo utilizadas por todo el alumnado con excelentes resultados.

En lo pedagógico, el centro ha apostado por metodologías activas y significativas. Se han potenciado las matemáticas manipulativas y se ha fortalecido la competencia lingüística a través de entrevistas, dinámicas de lectura con nuevos personajes, retos y propuestas motivadoras. Asimismo, se ha diversificado el uso del patio con zonas de juegos, rocódromo, trampolines, temáticas como estrategia para prevenir conflictos y promover una convivencia positiva. Esta área, precisamente, ha sido reforzada de manera notable en estos años.

Otro de los avances destacados ha sido la actualización de la página web del centro, que se ha convertido en una herramienta útil y cercana para mantener informadas a las familias.
Trabajar con en el Barrio, con la Asociación de Vecinos, Cueva Herrera, Ntra. Sra de Fátima, Cáritas, Batucada de Cueva Herrera, AMPA, costureras, y empresas próximas al colegio nos ha unido más con el barrio.
El balance de estos cuatro años no podría ser más positivo. Las familias han valorado nuestra gestión con un 8.9 lo que nos llena de satisfacción y refuerza nuestra convicción de que el esfuerzo ha valido la pena. Como equipo directivo, hemos trabajado con entrega y compromiso, y no hemos dudado en defender ante las administraciones lo que considerábamos justo y necesario para nuestro alumnado.

Poco a poco hemos hecho posible este cambio gracias al profesorado, familias y diferentes administraciones.

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Julio Marino
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1º de Mayo: Cuando la historia interpela al presente

El Día Internacional de los Trabajadores no es una efeméride más. Es una fecha que, cada año, nos obliga a detenernos y mirar de frente una verdad incómoda: la historia del trabajo es la historia de un conflicto permanente entre quienes producen la riqueza y quienes la administran, la reparten o la acumulan. Esa tensión, lejos de ser un vestigio del pasado industrial, sigue definiendo buena parte de las dinámicas laborales del siglo XXI. Para entender la fuerza simbólica del 1º de Mayo hay que volver a Chicago, 1886. A una ciudad que hervía de fábricas, inmigración y desigualdad. A un movimiento obrero que, harto de jornadas de hasta 14 horas, decidió exigir algo tan básico como la jornada de ocho. La huelga, la represión, la revuelta de Haymarket y la ejecución de varios sindicalistas marcaron un punto de inflexión. Aquellos hechos no solo alumbraron una fecha: alumbraron una conciencia; la conciencia de que la dignidad laboral no se concede, se conquista. Más de un siglo después, el 1º de Mayo sigue siendo un espejo. Lo que refleja hoy es un paisaje laboral profundamente transformado, pero atravesado por tensiones que resultan inquietantemente familiares. La sombra de la precariedad La economía global ha cambiado de forma radical. La digitalización, la automatización, la transición ecológica y la reorganización de las cadenas de valor han reconfigurado el empleo; sin embargo, estos cambios no han venido acompañados, en todos los casos, de una mejora equivalente en las condiciones de vida de quienes trabajan. La precariedad se ha extendido como una sombra persistente: contratos temporales, jornadas parciales involuntarias, salarios que no acompañan el coste de la vida e incertidumbre permanente. La brecha salarial, especialmente para mujeres y jóvenes, sigue siendo una herida abierta. Además, la fragmentación del mercado —con trabajadores de plataformas, falsos autónomos y empleos intermitentes— ha debilitado la capacidad de negociación de amplios sectores. La paradoja es evidente: nunca se ha producido tanta riqueza, y nunca ha sido tan evidente que esa riqueza no se distribuye de forma equitativa. El desafío tecnológico: ¿Progreso para quién? La digitalización es uno de los grandes vectores de cambio. Puede mejorar la productividad y reducir tareas repetitivas, pero también puede convertirse en un instrumento de control e intensificación si no se regula adecuadamente. El teletrabajo, por ejemplo, ha demostrado su potencial para conciliar, pero también ha difuminado fronteras y extendido jornadas. Por su parte, la inteligencia artificial puede aumentar la eficiencia, pero también desplazar empleos o precarizarlos si no se acompaña de formación y protección. El 1º de Mayo obliga a plantear una pregunta esencial: ¿Progreso en qué condiciones? La tecnología no es neutral; su impacto depende de decisiones políticas, empresariales y sociales. Una llamada a la acción Desde una perspectiva institucional, este día recuerda que el Estado no puede limitarse a observar. Debe actuar y garantizar que el progreso económico se traduzca en progreso social. El diálogo social —entre gobiernos, sindicatos y empresas— no es un trámite, es una herramienta imprescindible para evitar que los cambios generen exclusión. Pero el 1º de Mayo también tiene una dimensión combativa que no debe diluirse. No es aceptable que la precariedad se normalice, ni que la juventud viva con menos expectativas que generaciones anteriores. No es aceptable que la tecnología se utilice para intensificar ritmos en lugar de mejorar la vida. Esta fecha no es nostalgia; es una advertencia. Una llamada a no dar por sentado lo que costó generaciones conquistar. Una invitación a construir un futuro donde el trabajo no sea un factor de vulnerabilidad, sino un pilar de dignidad. Porque la historia lo demuestra: cuando los trabajadores avanzan, avanza toda la sociedad. Y cuando retroceden, retrocedemos todos. ¡Qué cosas!