14 abril 2026 5:14 pm
Los Vinos de Gran Canaria contaron con una importante presencia en Gran Canaria Me Gusta
  • El CRDO de Vinos de Gran Canaria contó con un stand junto a la Ruta del Vino de Gran Canaria en el Pabellón 7 de INFECAR, y ha ofrecido varias catas y actos durante este fin de semana

Un año más los Vinos de Gran Canaria estuvieron, con una presencia destacada, en la Feria Gran Canaria Me Gusta. A través del stand, compartido con la Ruta del Vino de Gran Canaria, la DO Gran Canaria ha vuelto a difundir su producto con catas y presentaciones. Todo ello en el pabellón 7, el Aula de Producto presente en la importante feria del sector primario de la isla, que cada año lleva a cabo el Cabildo de Gran Canaria y organiza INFECAR.

Las catas han estado comandadas por el Comité de Cata del CRDO Vinos de Gran Canaria. El viernes el protagonista fue el listán negro, la variedad más extendida en la isla. Las Tirajanas, Mondalón, Lava Lomo Los Ingleses y Cru-Z de Bodega Ventura, fueron los vinos disfrutados.

El sábado se llevó a cabo una cata divertida, donde el objetivo era enfrentar vinos monovarietales y vinos vidueños. El vidueño Agala 1318, que contiene albillo criollo, se cató junto al Frontó de Oro monovarietal de esa uva. El Terrumen de Vega de Gáldar, monovarietal de castellana, se tomó junto al vidueño Rincón del Guiniguada, que incluye esta variedad.

Finalmente, este domingo se cerró con un maridaje de vinos con chocolate. Tres tintos, El Mocanal, Ikewen y El3mento, se maridaron con chocolate de higos y rosas. Este chocolate 70% de cacao, contiene higos secos, sal rosa del Himalaya y pétalos de rosas.

Por su parte, la Ruta del Vino de Gran Canaria presentó la última de las acciones del proyecto INTER-Acciones, los Fam Trip, que tendrán lugar esta semana y en la que se presenta el producto enoturístico a distintos públicos y con diferentes itinerarios, con el fin de generar sinergias con el sector. INTER-Acciones cuenta con el apoyo de la DO Gran Canaria.

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España En El Radar De China ¿oportunidad Histórica O Nueva Dependencia
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España en el radar de China: ¿Oportunidad histórica o nueva dependencia?

En cuestión de horas, la noticia ha saltado de las redacciones a todos los telediarios: “China ha puesto a España en el centro de su estrategia inversora a corto plazo”. A primera vista, el titular invita a un optimismo casi automático. En un mundo convulso, donde las grandes potencias redefinen sus alianzas a golpe de incertidumbre, que la segunda economía del planeta ponga sus ojos en nuestro país parece, sin duda, una excelente noticia. Pero en economía, como en la vida, conviene detenerse un momento antes de descorchar el champán. No todas las oportunidades son lo que aparentan, y no todo capital que desembarca en nuestras costas garantiza un desarrollo real y sostenible. España entra así en un tablero geopolítico mucho más complejo de lo que sugieren los titulares de prensa, y lo hace en una posición ambivalente: somos un destino atractivo, sí, pero también profundamente vulnerable. La lógica del gigante: ¿Socio o puerta de entrada? China no elige sus piezas al azar. Su expansión internacional responde a una hoja de ruta milimétrica: asegurar mercados, garantizar suministros y extender su influencia económica allá donde el terreno sea fértil. España ofrece algo difícil de igualar: estabilidad dentro de la Unión Europea, acceso directo al mercado comunitario y una posición geográfica privilegiada. Somos, en esencia, una puerta. Y ante cualquier puerta, el debate nacional no debería ser solo quién entra, sino bajo qué condiciones se le permite el paso. No podemos olvidar que nuestra relación actual carece de equilibrio: España mantiene un déficit comercial estructural con Pekín. Compramos mucho más de lo que vendemos y esa brecha, lejos de corregirse, podría acentuarse si no jugamos nuestras cartas con astucia estratégica. Es innegable que la inversión extranjera es un motor de capital, empleo e innovación. Es el relato habitual y, probablemente, veremos proyectos que generen titulares ilusionantes. Sin embargo, surge esa pregunta incómoda que rara vez se formula en los despachos oficiales: ¿Quién controla qué? Cuando el capital se concentra en sectores estratégicos como la energía, la logística o la tecnología, el debate deja de ser puramente contable para volverse político. ¿Cuánta capacidad de decisión estamos dispuestos a ceder a cambio de un crecimiento inmediato? Europa ya ha empezado a hacerse esa pregunta; España no puede permitirse ser la excepción. El factor canario: Un enclave bajo la lupa Como escribo para una revista digital canaria, me parece fundamental poner el foco en lo que esto significa para nuestras islas. Si hay un territorio donde esta cuestión adquiere una relevancia crítica, es el Archipiélago. Personalmente, soy de los que ven beneficios potenciales que no podemos ignorar: Hub logístico internacional: Reforzar nuestro papel como plataforma entre tres continentes, atrayendo infraestructuras de primer nivel. Inyección en infraestructuras: Financiación para puertos, energías renovables y sistemas de almacenamiento que dinamicen la economía local. Diversificación real: Una oportunidad para dejar de depender casi exclusivamente del turismo y abrir vías en la industria ligera y la tecnología. Dinamismo laboral: La llegada de capital suele traducirse en una mayor actividad empresarial y nuevas oportunidades de empleo. Ahora bien, este «caramelo» no debe ocultar los riesgos que exigen un análisis cauteloso. La presión sobre nuestros recursos y el territorio es real; grandes proyectos pueden chocar frontalmente con la sostenibilidad ambiental y social de las islas. Además, existe el peligro de que nuestras pequeñas y medianas empresas se vean desplazadas por corporaciones globales contra las que es imposible competir en músculo financiero. El precedente del Puerto de La Luz No debemos engañarnos: el Archipiélago no es solo un destino de vacaciones; es un enclave geoestratégico de primer orden. La presencia consolidada de la flota pesquera china en el Puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria, no es un hecho aislado. Es un precedente y una señal de cómo funcionan estas dinámicas: primero llega la logística, después la consolidación. La gran cuestión para Canarias no es si las inversiones llegarán —que llegarán—, sino qué tipo de desarrollo traerán bajo el brazo. ¿Servirán para crear una economía propia y fuerte o terminaremos siendo un simple nodo logístico al servicio de intereses ajenos, con beneficios residuales para el ciudadano canario y un alto coste ambiental? Tampoco podemos ignorar la controversia que rodea a la actividad pesquera internacional y la sostenibilidad de los océanos, donde la presencia china suele ser cuestionada por su particular forma de interpretar la legislación internacional… un estilo muy «chino», por decirlo de una manera que cada cual entienda como prefiera. Elegir, no solo ser elegidos Reducir este debate a un «sí» o un «no» a la inversión sería un error de bulto. No se trata de rechazar la mano que se nos tiende, sino de gestionarla con inteligencia. España, y Canarias de forma muy específica, necesita definir con claridad qué quiere ser en este nuevo orden mundial: ¿Un socio estratégico con voz y voto, o un destino pasivo que se limita a ver pasar los contenedores? La historia económica está plagada de ejemplos donde el capital extranjero masivo no trajo progreso, sino dependencia estructural. La noticia de este interés de China es, sin duda, relevante y puede ser positiva, pero solo si la abordamos con luces largas. Posicionarse no es simplemente dejarse elegir; es tener la capacidad de elegir nosotros mismos. Ahí radica el verdadero reto. Y dicho todo lo anterior, recurriendo a las expresiones canarias que tanto nos gustan a los que somos, como yo, un maúro de Telde, añado: quiera Dios que este nuevo «novio» nos salga bueno y formal porque, si no… ¡Vemeria puirsima! Miren que, por ahí más allá, ¡casos se han dado! y luego nos la hemos tenido que envainar hasta el fondo. ¡Qué cosas!