El Cabildo organiza una visita guiada para seguir la huella urbanística del turismo en el Puerto, Santa Catalina y Las Canteras
El Cabildo de Gran Canaria invita a la ciudadanía a seguir la huella de la evolución turística en el Puerto, Santa Catalina y Las Canteras con la visita guiada gratuita ‘Arquitectura y espacio del Turismo’, que tendrá lugar los días 3, 5, 10, 12, 17, 19, 24, 26 de septiembre, además del 1 y el 3 de octubre.

La iniciativa forma parte del Programa de Visitas Guiadas del Servicio de Patrimonio Histórico, adscrita al Área de Presidencia y Movilidad Sostenible, cuyas actividades y próximas propuestas pueden consultarse en visitaspatrimonio.grancanaria.com.

El formulario de inscripción y los detalles de la visita están alojados en la plataforma digital visitaspatrimonio.grancanaria.com, donde puede formalizarse la inscripción a partir de las 09.00 del lunes 31 de agosto, concretamente en el enlace https://visitaspatrimonio.grancanaria.com/events/205, donde figuran todos los detalles.

Las plazas son limitadas. El punto de encuentro será en la Casa del Turismo del Parque de Santa Catalina y la duración aproximada del recorrido es de hora y media.

El Puerto, Santa Catalina y Las Canteras forman uno de los conjuntos más interesantes de la historia de Las Palmas de Gran Canaria. Sus calles, plazas y edificios cuentan cómo la ciudad cambia con el paso del tiempo, especialmente con la llegada del turismo.

En esta ruta se descubre cómo el turismo fue creando sus propios espacios y arquitecturas transformando las calles, avenidas, plazas y edificios a la vez que generaba nuevas profesiones  en el sector del ocio,  servicios,  negocios y  ofertas gastronómicas.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX llegaron los primeros viajeros procedentes de Gran Bretaña, y posteriormente Alemania y Francia, atraídos por el clima, el aire puro y el descanso. Aunque estos viajeros llegaban por el Puerto de la Luz, muchos se alojaban en zonas como Ciudad Jardín, donde se desarrolló un modelo turístico de villas, hoteles y viviendas vinculadas a la presencia británica.

Con el tiempo, la actividad turística se desplazó a la costa buscando el sol y la playa. El Puerto,  el Parque Santa Catalina y Las Canteras se convirtieron en el gran centro de ocio y encuentro, constituyéndose como un espacio cosmopolita, repleto de personajes, vida e identidad, inmortalizado en coloridas  imágenes  de la ciudad que  llenaban   en  los expositores de postales de la época.

Edificios como la Casa del Turismo, los Apartamentos Miami y el actual AC Hotel, conocido anteriormente como Hotel Don Juan y posteriormente como Hotel Los Bardinos, el Hotel Catalina Plaza o el característico Hotel Concorde forman parte de uno de los primeros centros históricos del Turismo de Canarias.

El Parque y calles aledañas como Luis Morote o Ripoche,  repletas de  carteles y anuncios de  nuevos   negocios   como   bazares hindúes,   comercios de pieles, salas de fiestas, terrazas, restaurantes  y cafeterías como la Casa Suecia,   conformaban un nuevo escenario   que recorrían los turistas a pie o en tartanas con caballos.

La Playa de Las Canteras fue otro de los grandes centros de desarrollo turístico. La creación del paseo y la consolidación del Puerto de la Luz transformaron el lugar, anteriormente ocupado por grandes almacenes y espacios residenciales, para dar paso a hoteles como el Hotel Towers (actual Comandancia Marina), el Hotel Cristina o el Hotel Reina Isabel, que representan diferentes épocas del turismo en la ciudad.

Destaca también la conocida como “casa tirolesa”, diseñada por Miguel Martín-Fernández de la Torre, uno de los arquitectos más importantes, junto a figuras como Laureano Arroyo, que modernizaron la ciudad.

 

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Redacción NorteGranCanaria

La vuelta al cole; un temporal en proa y el estado en cubierta tomando el sol

Otro curso académico y otro cáliz amargo para beber los padres La vuelta al cole en España se ha convertido en un fenómeno meteorológico estable. “Temporal en proa, marejada en los bolsillos y calma chicha en los despachos oficiales o de veraneo, como el de La Mareta”. Año tras año, el mismo parte: “Suben los precios, bajan las ayudas y el Estado continúa en modo turista, mirando el oleaje desde la cubierta como quien observa delfines”. Mientras tanto, las familias —esas sí que son marineros de verdad— ajustan presupuestos como quien amarra cabos antes de un golpe de mar. Pero este año, otra vez, el oleaje viene más alto: “3–4 % más en libros, 5 % más en material informático, 25 % de diferencia en el precio del mismo libro según la tienda, 150 euros de variación en un portátil idéntico”. Esto no es mercado libre: es “mercado suelto”, sin control, sin vigilancia y sin nadie en el puente de mando. ¿Debe actuar el Estado? Sí. ¿Lo hará?, ¿O lo aceptará como otra broma del siglo? En países de la “Unión Europea”, el Estado interviene con la naturalidad de quien sabe que la educación es un pilar, no un negocio. Por ejemplo, Francia presta o subvenciona libros. Portugal los da gratis y reutilizables. Alemania regula precios y materiales esenciales y esto es solo por poner un ejemplo, que ahora mismo me viene a la memoria. Aquí, en cambio, seguimos con un modelo que parece diseñado por alguien que cree que los niños se alimentan de aire y que los ordenadores crecen en los árboles. La educación es obligatoria, sí, pero el coste de acceder a ella es un “auténtico campo de minas”, que cada familia debe cruzar sola, sin mapas y sin casco y a pecho descubierto. “Usando mi ironía marinera, te diré que: el libro es el mismo, pero el precio depende del humor del tendero” ¿Cómo puede ser que un libro idéntico cueste un 25 % más según la tienda? ¿Acaso lo imprimen con tinta de calamar gigante en un sitio y, con tinta de sardina en otro? ¿O es que el papel viene bendecido por Poseidón en la librería más cara? Y lo del portátil ya es de sainete, pues hay hasta “150 euros de diferencia por el mismo modelo”. Debe ser que en la tienda más cara te incluyen, de regalo, la bendición del mismísimo Tritón. ¡Digo yo! “Uniformes o el monopolio del proveedor único, ese viejo y conocido pirata” Los uniformes escolares son otro capítulo digno de novela marítima. Un proveedor único, precios que suben como mareas vivas y familias que pagan porque no hay alternativa. Es el equivalente moderno del viejo pirata que te aborda el barco y te dice: “Esto es lo que hay. Si no te gusta, al agua”. “Público, privado, concertado… Da igual, pues el sablazo inicial es universal” Matrícula, uniformes, comedor, transporte, actividades extraescolares… Da igual el tipo de centros, pues “el primer golpe de mar lo reciben todos”. Las familias recortan en ocio, aplazan compras, se endeudan o directamente renuncian a actividades que deberían ser parte natural de la infancia. La vuelta al cole se ha convertido en un “peaje obligatorio”, un cáliz que todos deben beber, aunque cada año venga más cargado de sal. “Soluciones las hay, pero requieren que alguien en el puente de mando despierte” Aquí van las propuestas de un viejo lobo de mar, y además, mauro de Telde; propuestas que no son utopías, sino simple sentido común tal cual serían la creación de un “Banco público de libros” — Obligatorio en todos los centros. Los “Topes de precio” — Para evitar diferencias abusivas. Las “Compras centralizada” — El Estado compra al por mayor y abarata el coste final. Los “Uniformes regulados” — Se acabó el monopolio o cachondeo abusivo del proveedor único. Las “Ayudas automáticas” — Sin burocracia que desanime a quien más lo necesita y por último, “Deducciones fiscales de verdad”, para familias de rentas bajas y medias.  “Como conclusión final te diré, y usando un término puramente marinero, qué cuando el capitán se duerme, el barco no navega… Deriva sin remedio.” España no puede seguir navegando así, con las familias achicando agua y el Estado tomando el sol en cubierta, o en La Mareta, cuando no en Guadalajara, observando un eclipse de Sol desde una zona VIP, con coctel incluido. ¡Faltaría más! La vuelta al cole debería ser un momento de ilusión, no un ejercicio de supervivencia económica para las familias. Y encima estos años las familias de niños ceutíes, tienen que ir pensando en una escolta que acompañen a sus hijos hasta el cole; pero no importa, poque según Pedro Sánchez, los asaltantes marroquíes, son amigos y de fiar, que se lo dijo “su” Rey Mohamed VI Porque, tú paisano que me lees, y que posiblemente seas tan mauro canario como yo, y por lo tanto entiendas de mareas, sabes mejor que nadie que, “cuando el oleaje golpea siempre por el mismo costado, el barco escora. Y si escoramos en educación, perdemos a los niños”. Y un país (menos Marruecos), que pierde a sus niños, pierde el futuro. El resto es literatura de LOGSE … o demagogia “sanchista” barata. Y de esto último, no tengo que ponerte ningún ejemplo aclaratorio extra, poque sabes que en el pasado … ¡Casos se han dado! ¡Qué cosas!