Un proyecto científico analiza cómo el entrenamiento físico puede mejorar la funcionalidad y la calidad de vida de las personas con Parkinson, explorando los mecanismos de neuroplasticidad del cerebro y el papel del ejercicio como herramienta terapéutica.
Entrevista al Dr. Martín González
El ejercicio físico se está consolidando como una instrumento de intervención con un enorme potencial en enfermedades neurodegenerativas. En este contexto, el Dr. Martín González y Santiago dirige un proyecto de investigación que estudia cómo programas estructurados de entrenamiento pueden mejorar la funcionalidad y la calidad de vida de las personas que padecen enfermedad de Parkinson.
El proyecto, denominado PARKOUR, pretende analizar cómo diferentes tipos de ejercicio pueden influir en el sistema nervioso y favorecer procesos de neuroplasticidad que ayuden a mejorar la movilidad y la funcionalidad de los pacientes.
“Cada mejora funcional, por pequeña que parezca, significa independencia para un paciente.”
En esta conversación, el Dr. González explica los objetivos de la investigación, el enfoque científico del estudio, el trabajo multidisciplinar del equipo y la dimensión social de su trayectoria profesional.
El ejercicio físico como instrumento de salud
Norte Gran Canaria: Doctor González, hace unos días vi en redes sociales, concretamente en LinkedIn, una publicación sobre un proyecto de investigación que usted dirige relacionado con ejercicio físico y enfermedad de Parkinson. Me llamó bastante la atención ¿En qué consiste exactamente este proyecto?
Martín González:
El ejercicio físico es una herramienta capital para la salud en general y puede convertirse en un instrumento muy potente frente al Parkinson. Precisamente eso es lo que estamos investigando.
Se trata de un proyecto desarrollado dentro del Grupo de Investigación Reconocido de Neurociencias Aplicadas a la Actividad, Ejercicio Físico, Rendimiento, Prevención de Lesiones, Tratamiento y Readaptación Físico Motriz y Deportiva de la Universidad Fernando Pessoa Canarias.
Nuestro objetivo general es comprender mejor cómo el ejercicio físico puede influir en el sistema nervioso y cómo puede utilizarse como herramienta terapéutica en distintos contextos de salud, especialmente en enfermedades neurodegenerativas del sistema nervioso central.
El proyecto se titula “El ejercicio físico como herramienta de readaptación neuromotriz y funcional en la enfermedad de Parkinson (PARKOUR)”. Básicamente, buscamos analizar hasta qué punto un programa estructurado de ejercicio físico puede ayudar a mejorar la funcionalidad, la movilidad y, en definitiva, la calidad de vida de las personas con Parkinson.
“El ejercicio no solo fortalece los músculos: también puede ayudar a reorganizar el cerebro.”
Para ello estamos diseñando un programa de intervención basado en ejercicio físico multicomponente, que combina entrenamiento aeróbico, trabajo de fuerza y ejercicios de coordinación motora. La idea es estimular diferentes sistemas fisiológicos y neuromotores al mismo tiempo, porque sabemos que el Parkinson afecta a múltiples dimensiones del control del movimiento.
Además, tal y como pudiste leer en esa entrevista de la propia UFP-C, este proyecto ha sido presentado, a propuesta del Vicerrector de Investigación y director de la Escuela de Estudios de Doctorado, Posgrado e Investigación (EDEPI), como proyecto competitivo ante la Agencia Estatal de Investigación.
Estamos a la espera de su evaluación final, lo que añade cierta incertidumbre, sobre todo teniendo en cuenta que la inversión presupuestaria destinada a la investigación científica sigue siendo muy limitada por parte de las distintas Administraciones Públicas. A veces resulta curioso que mientras se destinan recursos a festividades, celebraciones o proyectos de poca relevancia social, líneas de investigación con un potencial impacto directo en la salud y calidad de vida de las personas deben competir por presupuestos mínimos.
Investigación multidisciplinar y análisis avanzado del movimiento
NGC: parece un proyecto bastante ambicioso ¿Cómo se estructura la investigación desde el punto de vista científico?
Martín González:
Intentamos abordarlo desde una perspectiva integral. Nos interesa estudiar no solo los cambios en la función motora, sino también qué ocurre a nivel fisiológico y neurológico cuando una persona con Parkinson participa en un programa de ejercicio estructurado.
Por eso realizamos una evaluación muy amplia. En la fase correspondiente se analizarán marcadores neuroquímicos, se estudiará la marcha mediante análisis tridimensional, se medirán variables autonómicas como la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV), se registrarán parámetros antropométricos, así como valoraciones clínicas y neuropsicológicas mediante escalas como la MDS-UPDRS.
El objetivo es entender cómo una correcta dosificación del ejercicio puede activar procesos de neuroplasticidad y favorecer la readaptación neuromotriz. Es decir, cómo el ejercicio puede ayudar al sistema nervioso a reorganizarse y compensar, en cierta medida, los efectos de la enfermedad.
No debemos de olvidar como le digo a mis alumnos que: “la actividad, el ejercicio físico y el deporte, cuando están correctamente prescritos, pautados y dosificados, representan probablemente la medicina más completa que conocemos y, además sin efectos secundarios”. Queremos evidenciar cómo una correcta dosificación del ejercicio puede activar procesos de neuroplasticidad y neurorreadaptación.
“Mover el cuerpo a través de la actividad, el ejercicio físico y el deporte puede ayudar al cerebro a encontrar nuevos caminos.”
Un equipo científico multidisciplinar
NGC: Imagino que para un proyecto así será necesario un equipo investigador bastante amplio.
Martín González:
Contamos con un equipo polivalente y multidisciplinar, formado mayoritariamente por personal docente e investigador de la Universidad Fernando Pessoa Canarias, salvo dos investigadores externos.
Aquí quiero aclarar algo fundamental. Muchas personas dan por hecho que todos los médicos son doctores, o que todos los doctores son médicos, lo cual no es cierto.
En nuestro grupo contamos con dos médicos especialistas (uno en neurología y otra en medicina interna) que, además, poseen el grado académico de doctor, lo que les confiere el carácter de científicos puros en su área. Esto significa que no se limitan a la práctica clínica. Precisamente por esto, su capacidad de investigación también puede generar conocimiento original, aplicar metodología científica rigurosa y liderar investigaciones de alto nivel.
El resto del equipo también tiene formación doctoral y científica, al ser doctores en distintas ramas de la ciencia, neuropsicólogos y biólogos. Además, el grupo también lo integran investigadores predoctorales en biomecánica, ciencias de la actividad física y del deporte, fisioterapia y enfermería, lo que garantiza un enfoque integral, interdisciplinario y aplicado. Cada miembro aporta su conocimiento específico, y la colaboración entre ellos multiplica el impacto del proyecto.
Investigación internacional en seguridad y geoestrategia
NGC: También dirige otro grupo de investigación muy relevante de carácter internacional ¿Puede hablarnos de ello?
Martín González: Sí, soy investigador principal del GISDECLyD, Grupo de Investigación Reconocido en Geoestrategia Internacional, Seguridad, Defensa, Inteligencia, Liderazgo, Emergencias y Derecho – UFPC.
El grupo está compuesto por 15 doctores, muchos de ellos referentes internacionales en sus áreas, y 13 investigadores predoctorales que son auténticos punta de lanza en sus campos profesionales. GISDECLyD abarca todas las áreas anteriormente referenciadas.
Constituye, sin ningún género de dudas, un modelo de investigación altamente innovador y con carácter prácticamente único a nivel internacional, al integrar de manera simultánea las disciplinas referenciadas en un mismo núcleo académico. Su estructura combina investigadores de alto nivel académico con profesionales operativos de referencia, asegurando tanto rigor científico como aplicabilidad directa en contextos reales. La articulación de líneas de investigación tan diversas, junto con la proyección internacional, la formación avanzada y la transferencia de conocimiento, diferencia al grupo de otros centros y think-tanks existentes, consolidándolo como un referente global en su ámbito de especialización.
Pero para mí, indiscutiblemente, lo más importante sigue siendo el trabajo en equipo y el impacto real de nuestras investigaciones.
Compromiso social y derechos humanos
NGC: Su labor social ha sido nuevamente destacada.
Martín González: Así es. He recibido recientemente el título de Doctor Honoris Causa en Derechos Humanos, otorgado por el Centro UNESCO para la Formación en Derechos Humanos, en colaboración con la Universidad Analítica Constructivista de México (UNAC), el Centro Educativo y Cultural Modelos CECUM, la Facultad de Estudios Profesionales y Posgrados y la Asociación de las Naciones Unidas (ANUV).
Este reconocimiento premia una labor que comenzó en 2003, impartiendo programas de autoprotección y defensa personal para mujeres frente a todo tipo de agresiones, y desde 2004 también contra la violencia de género, doméstica y contra las agresiones sexuales, tras la aprobación de la ley en España. Hasta la fecha, han participado más de siete mil mujeres en programas pioneros, continuados y altruistas.
“La investigación debe servir para mejorar la vida de las personas, y la acción social debe basarse en el rigor científico.”
Ciencia al servicio de la sociedad
NGC: ¿Cómo combina toda esta labor social y científica?
Martín González: Para mí son dos caras de la misma moneda. La investigación debe servir para mejorar vidas, y la acción social debe estar basada en el rigor científico y la evidencia. Esta integración es la que creo impulsa el trabajo diario de cualquier investigador y le da sentido. Considero que son un binomio indivisible que se retroalimentan el uno al otro.
“El equipo lo hace posible, precisamente porque en equipo se llega, si no más rápido, quizás más lejos”.
Un ensayo clínico con más de 90 pacientes
NGC: ¿Qué expectativas tiene para el proyecto PARKOUR?
Martín González:
Estamos en la fase previa de la validación del protocolo y preparación de un ensayo clínico con más de 90 pacientes, que se seguirán durante 12 semanas. Nuestro objetivo es generar evidencia sólida que permita incorporar el ejercicio físico como terapia habitual en el Parkinson.
Polimatía y polivalencia humana
NGC: Usted ha sido descrito en la propuesta del Observatorio de Seguridad Integral de Centros Hospitalarios a los “Premios Delta 13 News” como un “polímata del siglo XXI”, capaz de integrar conocimientos de medicina, neurociencia, seguridad, derecho global, inteligencia estratégica y ciencias sociales ¿Cómo se percibe esta polivalencia en su día a día?
Martín González:
Bueno, yo lo llamo polivalencia funcional, aunque en algunas propuestas formales como la que describe se ha usado el término “polímata del siglo XXI”, lo cual me sigue pareciendo un elogio algo más que generoso. Esta polivalencia surge de la curiosidad y la pasión por aprender, y me mantiene activo mental y físicamente. Apenas hace unas horas recibí la confirmación oficial a esa propuesta que apuntabas del Premio Nacional “Delta 13 News” a la Formación y Divulgación en Seguridad e Inteligencia, un reconocimiento que valoro enormemente, aunque sigo convencido de que el verdadero motor es la entrega apasionada a lo que uno hace o se propone, en este caso, al trabajo y a la investigación.
NGC: ¿Cómo cree que tanta actividad es percibida por terceros, por ejemplo, en la academia o en distintos entornos profesionales?
Martín González: Depende del contexto. Algunos lo ven con admiración, otros con recelo o sorpresa, y hay quienes te ven directamente un bicho raro. Eso es natural. Pero yo siempre voy más allá de las opiniones, no me condicionan o procuro que no lo hagan.
Cada proyecto y cada área en la que me involucro se retroalimentan mutuamente. Mi curiosidad y el deseo genuino de aportar valor hacen que todo encaje de manera coherente, aunque implique un ritmo intenso, casi siempre frenético. No corro por correr. Cada segundo cuenta, a pesar de que a veces tengamos que detenernos por cualquier circunstancia, pero para estudiarla y afrontarla con éxito.
Mi formación en análisis de inteligencia, combinada con mi práctica de artes marciales desde los cinco años, me ha enseñado a observar más allá de lo evidente y a anticipar patrones incluso donde otros ven caos.
Como maestro de artes marciales, cada movimiento y cada decisión siguen una secuencia precisa y significativa; como analista, cada señal, incluso las “débiles”, como alguna vez he acuñado, aporta información relevante.
En ese proceso de observación y análisis también es importante saber cuándo intervenir y cuándo no hacerlo. En ocasiones la decisión más inteligente es actuar, y en otras, simplemente dejar que los acontecimientos sigan su curso, como recuerda la conocida máxima del pensamiento liberal francés: “laissez faire, laissez passer”. Aprendí hace tiempo a no malgastar tiempo ni energía en críticas que no suman. Observo mi entorno para tender la mano, no para enfrentarme al ruido, salvo que sea pertinente, tengo la mala costumbre de hablar nuestro idioma con el estilo “de frente y directo”, es decir, cierta tendencia a llamar a las cosas por su nombre, desde el respeto, pero sin ornamentos.
En lo que apuntas sobre los recelos, en algún momento de nuestras vidas siempre aparecen ocasionalmente, aquellos que podríamos llamar, “mentecatos”, créeme, de veras que no lo digo en sentido peyorativo, hablo desde el rigor conceptual, (etimológicamente del latín mentis captus, mentes estrechas que, por economía y evolución lingüística ha derivado en el término coloquial que hoy conocemos y he apuntado), personas a quienes no interesa comprender ni evolucionar. Con ellos, siempre los buenos días, buenas tardes, pero obviamente, no unas “cervezas”; porque en las Artes Marciales como en la vida, todo empieza con cortesía y termina con cortesía. No se puede explicar lo que no se quiere entender, y lo más sensato es no atender los disparates de quien no desea crecer, primero para no perder el tiempo y segundo, para no desgastarnos.
Como decía Jigoro Kano: “considerar a otros como enemigos es un modo de regresión”. La verdadera fuerza reside en la integridad, la pasión y la claridad de tus objetivos. Al final, la pasión y la coherencia con tus valores hablan por sí mismas. No busco aplausos, busco integridad en acción y poder disfrutar siempre del proceso, que es donde aprendemos. Evocando al poeta Fernando Pessoa, recordaría una idea que también inspira el espíritu de la UFP-C: “Pon todo lo que eres en lo mínimo que hagas.”