Puerto De La Luz Las Palmas
Puerto De La Luz Las Palmas
El Puerto de La Luz de Las Palmas, cumple el 26 de febrero 143 años, en su mejor momento histórico

El Puerto de La Luz conmemora este 26 de febrero el 143 aniversario de la colocación de su primera piedra, un hito que marcó el inicio de una infraestructura llamada a transformar para siempre la economía de Gran Canaria y del conjunto del Archipiélago.

Fue el 26 de febrero de 1883 cuando la empresa Swanston colocó la primera piedra del entonces Puerto de Refugio de La Luz, proyecto diseñado por el ingeniero teldense Juan León y Castillo. Aquella obra, impulsada por la visión estratégica de situar a Canarias como escala clave en las rutas atlánticas, sentó las bases de lo que hoy es uno de los principales nodos logísticos del Atlántico Medio y uno de los puertos más relevantes del sistema portuario español y europeo.

A lo largo de estos 143 años, el Puerto de La Luz ha evolucionado desde aquel primitivo muelle de abrigo hasta convertirse en una plataforma logística de referencia internacional, abierta a más de un centenar de líneas regulares y conectada con los principales mercados de Europa, África y América.

La presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada, ha señalado que “este aniversario es una oportunidad para recordar de dónde venimos y, sobre todo, para poner en valor hasta dónde hemos llegado. Hace 143 años se colocó una primera piedra que abrió a Gran Canaria al mundo, y hoy somos un puerto consolidado, competitivo y estratégico”.

Calzada añadió que “cerramos 2025 con las mejores cifras de nuestra historia reciente: más de 36,5 millones de toneladas de tráfico total, más de 33,6 millones de toneladas de mercancías, 1.546.389 TEU y, por primera vez, más de 2 millones de cruceristas en un solo ejercicio. Estos datos reflejan el esfuerzo de toda la comunidad portuaria y demuestran que seguimos creciendo sobre bases sólidas”.

El pasado ejercicio de 2025 marcó un punto de inflexión en la trayectoria del puerto. La red de puertos gestionados por la Autoridad Portuaria de Las Palmas alcanzó en 2025 un tráfico total de 36.522.378 toneladas, lo que supone un incremento del 14,96 % respecto al año anterior. Las mercancías sumaron 33.614.617 toneladas, también máximo histórico en la serie reciente.

El movimiento de contenedores registró igualmente cifras récord, con 1.546.389 TEU, consolidando al Puerto de Las Palmas como plataforma de tránsito internacional y redistribución de mercancías en el Atlántico. La terminal de OPCSA superó por primera vez el millón de contenedores movidos en un solo ejercicio, reforzando su posición como nodo estratégico para las grandes navieras.

En el ámbito del turismo, el puerto superó por primera vez la barrera de los 2 millones de cruceristas en un año, alcanzando los 2.089.042 pasajeros de crucero, lo que confirma su consolidación como destino de referencia para las principales compañías internacionales.

“La historia del puerto es una historia de adaptación permanente”, subrayó la presidenta. “Hemos sabido evolucionar desde aquel puerto de refugio del siglo XIX hasta convertirnos en una infraestructura preparada para los retos de la descarbonización, la transición energética y la economía azul. Nuestro compromiso es seguir creciendo en competitividad, pero también en sostenibilidad y calidad”.

143 años después de aquella primera piedra colocada, el Puerto de La Luz continúa ampliando horizontes. No celebra una cifra redonda, pero sí un recorrido histórico que demuestra la capacidad de esta infraestructura para reinventarse, consolidar su liderazgo y seguir siendo motor económico de Canarias y puerta de conexión con el mundo.

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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!