San Isidro En Navidad
San Isidro En Navidad
La Asociación de Vecinos El Labrador inaugura la Navidad con un poema dedicado al barrio

La Asociación de Vecinos El Labrador ha dado inicio oficialmente a las celebraciones navideñas con la presentación de un emotivo poema dedicado al barrio de San Isidro. La iniciativa, que busca resaltar la identidad, la historia y el espíritu comunitario del vecindario, marca el comienzo de las actividades previstas para estas fechas tan especiales.

El poema, inspirado en los rincones más representativos del barrio —su plaza, la montaña de Amagro, la iglesia y sus calles tradicionales— pretende rendir homenaje a la gente de San Isidro y a la magia que envuelve al lugar durante la Navidad.

Con este gesto, la Asociación de Vecinos reafirma su compromiso con la cultura, las tradiciones y la participación vecinal, invitando a todos los residentes a compartir y disfrutar de las próximas actividades que se desarrollarán a lo largo del mes.

San Isidro en Navidad

Cuando diciembre toca el cielo
y el aire enfría con suavidad
San Isidro enciende sus sueños
el barrio ya huele a Navidad

Detrás del Amagro, silencioso
surge la estrella como señal;
parece un faro cariñoso,
que brota alegría sin final.

Se cuela la luz entre las calles
recordando a todos aquel portal
que llena las casas de detalles
y que hace al barrio aún más especial.

Las voces suenan en la plaza
Retumba el eco en cada hogar
la gente rie, abraza, y pasa
dejando ganas de a todos, amar.

La calle principal se viste de oro
luces que acompañan al adorno floral
cada puerta guarda un tesoro
de historia, abrazo y tradición local.

Desde el Roque sopla la brisa
de aquellos que alegres solo les sale cantar
por La Enconada baja la risa
de aquellos quienes vuelven al hogar.

San Isidro brilla, puro y sincero
uniendo en alma, tiempo y lugar
porque en su esencia late el lucero
que hace eterna la Navidad.

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Esteban Y Su Madre
Articulos
NGC

La madre que me parió por Esteban Rodríguez García

Hay expresiones que nacen del alma y guardan verdades eternas. “La madre que me parió” es una de ellas. Dicha con ternura, con asombro o con memoria, nos devuelve al origen, al primer abrazo, al primer cuidado, a esa presencia que nos sostuvo antes incluso de saber quién éramos. Con motivo del Día Internacional de la Madre, quiero rendir tributo a mi madre y, a través de ella, a todas las madres. También a todas las personas que, sin haber parido, han ejercido de madre: quienes han cuidado, acompañado, protegido, alimentado, escuchado y sostenido la vida de otros con entrega silenciosa. Madre es una palabra profundamente vinculada al cuidado, a la atención, al hogar, al crecimiento. Madre es símbolo de vida, de ayuda, de presencia. Es canal por donde la vida llega, pero también raíz desde la que muchas vidas aprenden a mantenerse en pie. Una madre no solo da vida; muchas veces enseña a vivirla. Mi madre representa para mí a esa madre universal, eterna, que continúa más allá de la muerte física. Cuando su cuerpo se disuelve en el tiempo, su espíritu permanece latente en quienes la amaron, la conocieron o recibieron algo de ella. Basta con nombrarla para sentir su presencia. Basta con recordarla para que vuelva su sonrisa, su manera de estar, esa energía serena que todavía acompaña. Ella fue ejemplo vivo de superación y resiliencia. Tenía la capacidad de sobreponerse a los acontecimientos con una calma que no era resignación, sino sabiduría. Respondía a la vida desde la atención plena, desde una serenidad sencilla, desde una sonrisa capaz de abrazar el alma. Su fuerza no hacía ruido, pero sostenía. Su forma de cuidar no imponía, pero dejaba huella. Su presencia tenía ese poder indestructible que sigue impulsando a continuar, incluso en la adversidad. Por eso, celebrar a la madre es celebrar la vida cuidada, la vida acompañada, la vida sostenida por manos que muchas veces dieron más de lo que tenían. Es reconocer la memoria de quienes ya partieron y agradecer a quienes todavía están. Es mirar con gratitud a todas esas personas que han hecho del cuidado una forma de amor. Feliz Día de la Madre a todas las madres y a todas las personas que, sea cual sea su condición, han ejercido la maternidad desde el amor, la presencia y la entrega.