LOS AMORES PERDIDOS

ESTRIBILLO
Tantas lágrimas guardadas,
tantos besos contenidos,
tantas palabras ahogadas,….
….tantos amores perdidos.

ESTROFAS
Si cuando me quisiste,
yo te hubiera querido;
si cuando me abrazaste
te hubiese dado amor…;
hoy no estaría borracha
esperando migajas,
guardando viejas penas,
quebrado el corazón…

En el camino breve
que la vida nos deja
agárrate a tu cuerpo,
derrocha la pasión…
destrózate los labios
quemándolos en besos.
No arrepientas tus pasos
en miseria y dolor.

Si gozas los sabores
de una piel en tu boca,
si tu mano descubre
placeres sin temor….
No tengas ningún miedo
y deja que te sirvan
licor de sexo y vida,
copas de tentación….
JOSÉ LUIS YÁNEZ.

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Nuestras Fiestas
Redacción NorteGranCanaria

Himar Ruiz Vega, la voz de una tradición que se niega a desaparecer

Las fiestas del Carmen de Nido Cuervo, en Gáldar, volverán a reunir a los vecinos en torno a una tradición que generación tras generación se resiste a desaparecer. El próximo 18 de septiembre, el pregón correrá a cargo de Himar Ruiz Vega, un joven profundamente vinculado a este pago galdense y comprometido con el futuro de su barrio. La historia reciente de Nido Cuervo está estrechamente ligada al esfuerzo de sus vecinos. En 1979 se constituyó la primera Asociación de Vecinos, bajo la presidencia de Juan Ruiz Tacoronte, dando comienzo a una etapa que marcaría un antes y un después en la vida social del barrio. Por aquel entonces, las fiestas encontraban uno de sus escenarios más especiales en la finca de Los Romeros, donde se celebraban verbenas que todavía permanecen en la memoria de muchos vecinos. Fue también allí donde tuvo lugar el primer pregón, dando forma a una tradición que se ha mantenido viva hasta nuestros días. Un año después, en 1980, comenzó la construcción del local social. No fueron grandes empresas ni maquinaria especializada las que levantaron aquel espacio, sino el trabajo voluntario de los propios vecinos. Cada jornada de esfuerzo terminaba compartiendo una pequeña comida, en una muestra de convivencia que reflejaba perfectamente el espíritu de una comunidad acostumbrada a construir su futuro con sus propias manos. Aquel compromiso vecinal también encontró respaldo institucional. La primera subvención recibida por el barrio llegó del Cabildo de Gran Canaria, entonces presidido por Carmelo Artiles Bolaños, contribuyendo al desarrollo de un proyecto que tenía como principal motor la unión de sus habitantes. Con el paso de los años, Nido Cuervo ha continuado avanzando sin renunciar a sus raíces. Durante la etapa de gobierno municipal del actual alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, el barrio incorporó una cancha deportiva, un nuevo espacio de encuentro especialmente importante para las generaciones más jóvenes. Actualmente, la Asociación de Vecinos está presidida por Rayco Bolaños, que continúa al frente de una entidad cuyo principal patrimonio sigue siendo el compromiso de sus vecinos y la voluntad de mantener viva la identidad del barrio. En este contexto llega el pregón de Himar Ruiz Vega. Joven, vecino y miembro de la anterior junta directiva de la Asociación, asumirá el próximo 18 de septiembre la responsabilidad de poner voz a unas fiestas que forman parte de la memoria colectiva de Nido Cuervo. Su propósito va más allá de pronunciar un pregón. Himar quiere que las nuevas generaciones se impliquen, que los jóvenes vuelvan a sentir las fiestas como algo propio y que el barrio recupere parte del dinamismo y de la participación vecinal que lo caracterizaron en otras épocas. En sus raíces familiares también encuentra una parte esencial de esa identidad. Biznieto del mítico luchador Calero, Himar lleva con orgullo el legado de una familia estrechamente vinculada a Nido Cuervo y a la historia de este rincón de Gáldar. Hoy, el barrio mira hacia adelante con nuevos espacios y nuevos proyectos, pero también con la conciencia de que su mayor riqueza continúa siendo la misma que hace décadas: sus vecinos. Porque Nido Cuervo no es únicamente un lugar. Es una historia construida entre todos, una memoria compartida y una forma de entender la vida basada en la colaboración, la convivencia y el sentimiento de pertenencia. Y mientras haya vecinos dispuestos a trabajar unidos, a transmitir sus tradiciones y a implicar a las nuevas generaciones, Nido Cuervo seguirá siendo esa gran familia que sabe honrar su pasado mientras construye, con ilusión, su futuro.