Lucas Bravo de Laguna denuncia el limbo al que se expulsa a los jóvenes

con discapacidad tras su transición a la vida adulta

  • Los candidatos de Unidos por Gran Canaria al Parlamento de Canarias por Gran Canaria y al Cabildo de esta isla, Lucas Bravo de Laguna y Ángeles Batista, han denunciado este martes que las administraciones no buscan alternativas para evitar que los jóvenes con discapacidad que cumplen 21 años se queden fuera del sistema educativo.

El diputado y candidato al Parlamento de Canarias, por Unidos por Gran Canaria (UxGC), Lucas Bravo de Laguna, ha señalado la necesidad de crear más plazas públicas en centros ocupacionales para personas con discapacidad, durante la firma de un acuerdo con la plataforma ‘Y ahora qué hacemos’ de ‘Compromiso por la atención a personas con discapacidad mayores de 21 años en Canarias’. 

Una vez finalizada la etapa escolar, las personas con discapacidad intelectual tienen la oportunidad de continuar formándose en Centros Ocupacionales, un recurso que surgió en los años 60, aunque en sus inicios tenían una orientación educativa, ahora están más enfocados en el desarrollo de la autonomía y las habilidades profesionales de la persona. Pero cada comunidad autónoma se encarga de establecer las condiciones que deben reunir las personas para acceder a una plaza pública.

Lucas Bravo de Laguna insistió en que “hay que reforzar las medidas que permitan la inclusión de este alumnado en la sociedad y en la educación tras la etapa obligatoria, ya que el 70% desaparece del sistema educativo tras la escolarización básica”, como ya advirtió el pasado mes de enero Consejo Escolar de Canarias en un duro informe.

Por todo ello, el candidato al Parlamento de Canarias ha advertido de que las familias tienen un problema cuando tienen hijos con discapacidad, «la falta de continuidad en los servicios públicos entre la etapa educativa una vez que finalizan su transición a la vida adulta con 21 años y la atención sociosanitaria».

“Hay que aumentar la oferta de especialidades en Formación Profesional Básica, potenciar la coordinación con el tercer sector para favorecer la incorporación del alumnado al mercado laboral, crear órganos de coordinación con las distintas consejerías y con los cabildos, entre otras muchas medidas”, ha indicado. En definitiva, “acompasar la oferta con la demanda y extender la protección a estos jóvenes que habrán contemplado su etapa de transición a la vida adulta a los 21 años, y se encontrarán con que el sistema público no les provee de una solución para su desarrollo vital y para la conciliación de sus familias», ha apostillado.

En los centros ocupacionales, las personas con discapacidad desarrollan múltiples actividades, entre ellas, terapias de estimulación, psicomotricidad o habilidades sociales y deporte u ocio. Además, se preparan para el mercado laboral con formación y talleres prácticos de distinto tipo, como carpintería, jardinería, cerámica, artes gráficas, mimbre y encuadernación o manipulado, con el objetivo de mantenerse ocupados de una forma terapéutica mientras desempeñan una tarea acorde a sus posibilidades y potencialidades.

Ruth Santana, la portavoz de la plataforma señaló que “ya hay chicos y chicas que están en lista de espera desde hace tres y seis años para optar a un servicio que les dé una ocupación” y aclaró que “las soluciones aportadas por la administración hasta ahora han sido insuficientes y poco profesionales”.

Según los datos oficiales proporcionados por el propio Cabildo Insular de Gran Canaria, a través del Instituto Social y Sociosanitario, hay 96 recursos en la isla para personas con discapacidad, entre centros de atención residencial, residencias, hogares funcionales y viviendas tuteladas. De todas ellas, 43 son centros para personas con discapacidad intelectual con necesidad de tercera persona (NTP) y 35 sin que sea necesario este recurso. Sin embargo, se desconoce la cifra exacta de jóvenes que se encuentran en esta especie de limbo, sin ocupación alguna. Solo se sabe que unos 100 más se quedarán este mes de julio fuera del sistema educativo una vez acabe su etapa básica de formación.

Asimismo, Ángeles Batista, número 2 al Cabildo de Gran Canaria, insistió en la necesidad de un Gobierno de la isla “más sensible con este colectivo. que les permita desarrollar su proyecto vital, actualmente en retroceso”, así como “la necesidad de crear una oferta de ocio en la isla que potencien su calidad de vida”.

“Los candidatos del Cabildo de la Isla y el Gobierno de Canarias hoy nos comprometemos a cumplir con todas y cada una de las necesidades de las personas con discapacidad”, concluyó Lucas Bravo de Laguna.

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Escribir desde la orilla del silencio: El grito del autor ante el Día del Libro

Cada 23 de abril, el calendario nos invita a rendir honores a la palabra escrita. Es una fecha que, sobre el papel, debería ser un reconocimiento sincero a la vocación literaria. Sin embargo, para muchos de nosotros —especialmente en nuestra tierra canaria—, esta jornada se vive con un inevitable matiz de desencanto. Es la celebración de un ecosistema que parece haber olvidado su motor principal: el autor. Mi vida transcurrió en la mar. Como marino mercante, aprendí a entender los silencios del océano. En paralelo, casi como un refugio íntimo durante las largas travesías, fui cultivando la escritura. Con el tiempo, esa afición se convirtió en una parte esencial de mi identidad; una manera de preservar historias, tradiciones y la memoria viva de nuestras islas. Hoy, ya jubilado, cuento con 15 libros publicados que abarcan desde la novela y el ensayo hasta tratados sobre nuestro léxico canario. A pesar de las segundas y terceras ediciones, me sigo considerando un humilde escritor novel que escribe con lo que yo llamo la “libertad de los condenados”. El laberinto institucional: ¿Dónde está el escritor? A pesar del esfuerzo y el compromiso con nuestra identidad, surge una pregunta incómoda: ¿Qué lugar ocupa realmente el escritor novel en nuestra sociedad? La respuesta es, a menudo, desalentadora. Existe una brecha evidente en el apoyo de las administraciones públicas. Es paradójico observar cómo se destinan recursos ingentes a deportes, carnavales o ferias sectoriales, mientras la creación literaria queda abandonada a la iniciativa individual. El escritor se enfrenta a un camino solitario, sin el respaldo necesario para dar a conocer su obra. Si bien es justo reconocer gestos como el del Cabildo de Gran Canaria, que facilita un punto de venta, no es suficiente. Una librería institucional que vende a comisión no soluciona el problema de fondo: la invisibilidad física en los eventos de relevancia. ¿Feria del Libro o Feria del Librero? No me malinterpreten: las ferias anuales son necesarias, pero tal vez su nombre sea impreciso. Hoy por hoy, se asemejan más a una «Feria del Librero». Los ayuntamientos organizan eventos pensados para la venta comercial, olvidando a los autores noveles o a quienes apuestan por la autoedición, negándoles un espacio o una caseta propia. Lo que propongo es una implicación real en todo el proceso, desde que el manuscrito toma forma hasta que llega al lector. Porque la cultura no se defiende solo instalando casetas para que las autoridades se cuelguen una medalla; se defiende poniendo al creador en el centro, especialmente si es un vecino del municipio que escribe sobre su propia realidad. «Un pueblo que no facilita la difusión de sus escritores corre el riesgo de perder su memoria y su identidad.» La resistencia a través de la red Para que mis libros sean económicamente accesibles, he tenido que «saltarme» los eslabones tradicionales. Al eliminar los márgenes que se llevan editores, distribuidores y grandes superficies —que pueden alcanzar hasta el 60% o 70% del precio final—, logro que la obra llegue al lector por un precio justo. Gracias a la era digital, utilizo la venta online y plataformas como Amazon para subsistir. Pero sin el apoyo de las instituciones locales en las ferias presenciales, el camino se vuelve una pendiente demasiado empinada. Es por esto que el 90% de los futuros talentos literarios abandonan: no todos tienen la fortuna de ser jubilados y poder escribir por puro «amor al arte». Un compromiso con el futuro Canarias posee un patrimonio narrativo extraordinario marcado por el mar y la tradición. Pero ese patrimonio necesita voces que lo cuenten, y esas voces necesitan ser escuchadas. De lo contrario, como decimos aquí, sucederá aquello de “a conejo huido, palos a la madriguera”. Este Día del Libro no debe limitarse a actos simbólicos. Debe ser un momento de reflexión y compromiso. No pedimos privilegios ni protagonismo desmedido; reclamamos oportunidades y un apoyo coherente con la importancia de la cultura. Ojalá llegue el día en que escribir en Canarias no sea un acto de resistencia, sino una labor acompañada y valorada. Mientras tanto, seguiremos escribiendo. El escritor, por ley natural, morirá algún día, pero su obra quedará latente y viva. Mi más sincera felicitación a todos esos valientes que se atreven a expresarse a través de la literatura y no mueren en el intento. A ellos les dedico aquellas palabras que Don Quijote le decía a Sancho: «Sábete Sancho, que la virtud que vale por sí sola se hereda o se cultiva, pero de la ignorancia… ¡Apártate!, que es la madre de todos los males».