La Aldea de San Nicolás acondiciona el cerramiento del CEIP La Ladera tras los daños ocasionados por la borrasca Therese
Obra Muro Ceip La Ladera
Obra Muro Ceip La Ladera
El Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás ha ejecutado una actuación de emergencia en el CEIP La Ladera para el acondicionamiento del cerramiento en las zonas este y sur del centro tras los daños ocasionados por el paso de la borrasca Therese. Esta intervención responde a la necesidad de garantizar la seguridad del entorno escolar y restablecer las condiciones adecuadas en un espacio clave para la comunidad educativa.
El proyecto ha contemplado la demolición del muro y la celosía existentes que presentaban un estado deteriorado y su sustitución por un nuevo cerramiento mixto a lo largo de 86 metros lineales. La nueva infraestructura, proyecto de la oficina técnica del municipio, combina bloques de hormigón, enfoscado y una verja metálica de dos metros de altura, mejorando tanto la resistencia como la funcionalidad del perímetro del centro.
“Actuaciones como esta son fundamentales para garantizar la seguridad de nuestros centros educativos tras episodios meteorológicos adversos como el que vivimos con la borrasca Therese”, ha señalado el alcalde y concejal de Obras Públicas de La Aldea de San Nicolás, Pedro Suárez, “intervenimos con rapidez para dar una respuesta eficaz, protegiendo a la comunidad educativa y asegurando unas instalaciones adecuadas para el desarrollo de la actividad escolar. La obra mejora además y de forma notable las condiciones del entorno del CEIP La Ladera, dotándolo de un cerramiento más seguro, duradero y adaptado a las necesidades actuales del centro”.
La actuación ha contado con una inversión total de 42.048,97 euros y se enmarca dentro de las acciones impulsadas por el Consistorio para hacer frente a los efectos de la borrasca Therese, reforzando las infraestructuras públicas del municipio.
Con esta intervención, el Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás continúa avanzando en la mejora de sus espacios educativos, apostando por entornos seguros, adecuados y de calidad para el alumnado y el conjunto de la comunidad escolar.

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Ceuta Cuando El Honor Se Ausenta Del Puente De Mando
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Redacción NorteGranCanaria

Ceuta: cuando el honor se ausenta del puente de mando

A España la están invadiéndola a través de Ceuta, y el “gobierno social comunista de Pedro Sánchez”, de fiestas estivales y cocteles, observando un eclipse en Guadalajara, mientras el resto de ministros en “Belen con los pastores”, y su presidente, descansando tan ricamente con la familia en la Mareta, como si la cosa no fuera con ellos. “Tengo por costumbre desde hace algunos años, todas las mañanas a primera hora, el leer por internet, gran parte de la prensa internacional que el tiempo me permite, y he llegado a la triste conclusión de que, gracias al “ejemplo” a nivel mundial, que está dando este nefasto gobierno social comunista, que preside Pedro Sánchez, nos hemos convertido en el hazmerreír del mundo.” Y es que, hay momentos en la vida de un país en los que uno siente que el timón ha quedado suelto, que la brújula gira sin norte y que en el puente de mando ya no queda nadie vigilando la derrota. España vive hoy uno de eso tristes s momentos. Y lo digo con la serenidad del “viejo lobo de mar”, que ha vivido tormentas, abordajes, rescates y naufragios, pero que jamás había contemplado algo tan humillante como lo ocurrido y sigue ocurriendo actualmente   en Ceuta. “El honor como primera Ley del mar” Cuando yo comenzaba mi vida profesional como Oficial de la Marina Mercante, mi padre —hombre sabio, entendido entre otras tantas cosas, en Derecho Marítimo Internacional— me enseñó algo que jamás he olvidado: “Hijo, existen Leyes en la mar, que podrás y debes cumplir, y otras que no; porque tú honor, te lo va a prohibir y ese no admite excepciones.” Me recordaba que el Reglamento Internacional para Prevenir el Abordajes en la Mar, decía que, “si avistabas por la proa ambas luces de un vapor, debías caer a estribor y mostrar tu encarnado”. Pero también me advertía que, “la norma escrita no siempre contempla los bajos ocultos”; esos que pueden destrozar cascos de buques y sus tripulaciones, si no se le sortean debidamente. Y es precisamente ahí donde entra “el honor”; pues la obligación moral de decidir la maniobra correcta cuando la letra de la Ley no basta, es del Oficial al mando de su buque y de no un Reglamento, por muy internacional y pactado que fuera su redacción. “La ley te ordena acciones que tú honor debe rechazar”- me añadía Hoy, viendo lo ocurrido en Ceuta, me pregunto: ¿Dónde está el honor de quienes gobiernan España? ¿Dónde está el sentido de responsabilidad, que debería impedirles esconderse detrás de frases demagogas y vacías como que: “España es un país garantista” o “dura lex, sed lex”?  “Veinte días de humillación nacional” Llevamos veinte días desde que “setenta mil marroquíes” —con el aparente beneplácito de su gobierno— “asaltaron una ciudad española”. No llegaron nadando desesperados, no fueron víctimas de mafias, como pretendió que creyéramos Pedro Sánchez, no actuaron por hambre, “fueron enviados intencionadamente”, por un Rey (Mohamed VI); que sigue soñando, y ahora más que nunca, que se siente apoyado por Donal Trump y algunos otros mandatarios europeos. Y lo hicieron ante la pasividad de los guardias fronterizos marroquíes, que miraron hacia otro lado, siguiendo órdenes concretas, como quien observan un espectáculo ya ensayado, que es en definitiva es lo que pretendía Marruecos, y que “el cobarde” de nuestro presidente Pedro Sánchez, no se atrevió a enfrentarse al Rey de Marruecos; por el contrario, se dio prisa en culpar a unas supuestas “mafias” ¿Mafias actuando detrás de 70.000 personas? ¿De verdad se lo cree Sr. presidente?; pues es usted más bobo, tonto e ignorante de lo que pensaba. Y todo ello, por lo que el mundo entero sabe y conoce; las grabaciones de su móvil y de cinco de sus ministros obtenidas por el servicio secreto marroquí, a través del sistema de espionaje, Pegasus, que no lo dejan dormir, solo de pensar que verán tarde o temprano la luz. Qué esto ocurra en pleno siglo XXI, es triste. Pero más triste aún, es la actitud del Gobierno de España, que parece empeñado en demostrar que, “la soberanía nacional es un concepto decorativo o cosas de “fachas””, útil para discursos, pero irrelevante cuando toca defenderla.   “El Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, es garantista para lo que conviene” Si España es tan “garantista”, como repiten ministros y portavoces a boca llena, ¿por qué no se actuó de inmediato devolviendo a los asaltantes a Marruecos? ¿Por qué se permitió que la ocupación se consolidara? ¿Por qué se ha preferido mirar hacia otro lado mientras Ceuta vive una situación que cualquier país serio habría considerado una agresión extranjera? Mientras tanto, el presidente del Gobierno disfruta de sus vacaciones estivales tan tranquilo y feliz en La Mareta, y varios de sus ministros celebran un Eclipse de Sol en Yebes, (Guadalajara), copa en mano y desde una zona VIP, habilitada ex profeso para ello, como si el país estuviera en calma chicha. La imagen es grotesca: España ardiendo política y físicamente y ellos, en “Belén con los pastores”, mientras una ciudad española sufre una invasión de 70.000 marroquíes con marcado tintes geopolíticos.   “Ceuta es hoy por hoy, una ciudad española abandonada a su suerte” Los ceutíes, españoles de pleno derecho, han tenido que refugiarse en sus casas. Han visto cómo la única playa donde podían relajarse ha sido ocupada por chabolas prefabricadas que ya funcionan como “campamento permanente”. Han comprobado, como ya ha habido robos y quince denuncias por violaciones que, por cierto, aún estoy esperando la reacción de “la poemita” Irene Montero; marquesa de Galapagar”, y lo más triste, es el comprobar como Marruecos ha logrado sus objetivos; demostrar al mundo que, “puede sembrar el caos en España cuando quiera, sin disparar un solo tiro, como ya lo hiciera su padre Hassan II en 1975 usando el mismo método . Pero lo verdaderamente grave es que “más de cinco mil menores”, transitan abandonados por su propio gobierno, ignorados por sus autoridades, utilizados como peones, y no pueden ser devueltos