San Roque reconoce a quienes mantienen viva la llama del barrio

La Peña de San Roque reunió este sábado a vecinos, colaboradores, empresas y entidades en un encuentro marcado por los recuerdos, los agradecimientos y la ilusión puesta ya en las Fiestas de Las Marías 2026.

La Ermita de San Roque volvió a convertirse ayer en mucho más que un lugar de encuentro. Entre sus paredes se habló de trabajo, de esfuerzo compartido, de recuerdos y, sobre todo, de personas. De esas personas que muchas veces no aparecen en las fotografías, pero que son imprescindibles para que un barrio continúe teniendo vida.

La reunión organizada por la Peña de San Roque, en Santa María de Guía, comenzó con la intervención de Leroy Santiago, hijo de Magüe, quien hizo balance del trabajo desarrollado durante el pasado año, especialmente con motivo de la subida de la Virgen de Guía hasta San Roque.

Leroy explicó a los asistentes las iniciativas que se llevaron a cabo, el destino del dinero recaudado y la manera en la que aquellos recursos se emplearon en beneficio de las actividades organizadas por la Peña. Una explicación directa y transparente que dio paso también a mirar hacia adelante.

Porque San Roque ya piensa en Las Marías 2026.

Durante la reunión se avanzaron algunas de las iniciativas y trabajos que la Peña prepara con motivo de una de las celebraciones más queridas de Santa María de Guía. Detrás de todo ello hay muchas horas de preparación, reuniones, llamadas, puertas que tocar y, especialmente, un grupo de personas dispuestas a dedicar parte de su tiempo para que las tradiciones sigan formando parte de la vida del barrio.

Pero hubo un momento en el que las cifras y los proyectos quedaron a un lado.

Leroy quiso detenerse para agradecer públicamente a quienes estuvieron, a quienes están y a quienes seguirán estando. A todos aquellos que, de una manera u otra, arrimaron, arriman y arrimarán el hombro para que San Roque siga siendo un barrio vivo.

Sus palabras fueron sencillas, pero cargadas de sentimiento. Porque detrás de cada actividad existe algo que difícilmente puede medirse: compromiso, amistad, cariño por el barrio y muchas horas de trabajo que se realizan sin esperar nada a cambio.

Reconocer a quienes hicieron posible el camino

La segunda parte del encuentro estuvo dedicada a la entrega de reconocimientos a las personas, empresas y entidades públicas que colaboraron con la Peña de San Roque durante 2025.

Fueron muchos los nombres que fueron pasando para recibir ese pequeño símbolo de agradecimiento. Cada reconocimiento encerraba su propia historia, porque detrás de cada ayuda hubo una persona que decidió colaborar, una empresa que aportó su granito de arena o una institución que estuvo presente cuando fue necesario.

Entre todos esos momentos hubo dos especialmente emotivos.

El primero tuvo como protagonista a Pepe, la persona que vela y cuida diariamente la Ermita de San Roque.

Su reconocimiento fue uno de esos momentos capaces de explicar por sí solos lo que significa pertenecer a un barrio. Porque cuidar una ermita no consiste únicamente en abrir una puerta o mantener un edificio. Significa conservar un lugar que forma parte de la memoria colectiva, de las celebraciones, de los recuerdos familiares y de la historia de generaciones enteras de vecinos.

El aplauso dedicado a Pepe fue, probablemente, también un agradecimiento a todas esas personas que trabajan en silencio y cuya labor solamente se comprende cuando uno se detiene a observar todo lo que hacen.

El segundo momento llegó de la mano del propio Leroy.

Esta vez las palabras tuvieron un destinatario muy especial: su padre, Magüe.

Leroy quiso reconocer públicamente todo lo que su padre hace, todo lo que trabaja y todo lo que lucha por la Peña de San Roque.

Fue uno de los instantes más personales de la tarde. Porque cuando el reconocimiento se produce entre un hijo y un padre sobran muchas explicaciones. Basta una mirada, unas palabras pronunciadas con dificultad y el aplauso de quienes conocen de cerca las horas, el esfuerzo y la entrega que existen detrás de esta Peña.

Gracias por dejarnos formar parte de San Roque

Y permítanme terminar estas líneas alejándome por unos instantes de la distancia habitual del periodista.

Ayer NorteGranCanaria.com también recibió un reconocimiento por la labor informativa y fotográfica que venimos realizando, y quienes trabajamos en este medio sabemos perfectamente lo que significa recibirlo.

No por la placa, el detalle o el gesto en sí, sino por quién viene.

Por eso quiero expresar personalmente, como director de NorteGranCanaria.com, mi agradecimiento más profundo.

Gracias, de corazón, a Magüe, a Loly, a Leroy y a todo el barrio de San Roque.

Gracias por permitirnos entrar en vuestra fiesta, por abrirnos las puertas, por dejarnos conocer a vuestra gente y por permitirnos contar con nuestras palabras y nuestras fotografías una pequeña parte de vuestra historia.

Nuestro trabajo consiste en informar, pero hay ocasiones en las que uno termina sintiéndose también parte de aquello que está contando.

San Roque es una de ellas.

Seguiremos estando allí con nuestra cámara, con nuestro objetivo y con nuestras páginas abiertas para contar todo aquello que sucede en el barrio.

Porque las fiestas no solamente se construyen con programas, escenarios o actos.

Las fiestas las hacen las personas.

Y ayer, dentro de la Ermita de San Roque, quedó demostrado que este barrio tiene muchas personas dispuestas a seguir luchando para que su historia, sus tradiciones y su manera de entender la vida continúen pasando de generación en generación.

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Csif Canarias
Ecos de Sociedad
Redacción NorteGranCanaria

Las fiestas del pino no pueden sostenerse a costa del sobresfuerzo de una policía local mermada y mal retribuida

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denuncia la preocupante situación que se está viviendo en el municipio de Teror, en el comienzo de las Fiestas del Pino, pese al acuerdo alcanzado en la Mesa General de Negociación, que no cuenta con el respaldo de la amplia mayoría de la Policía Local, que mantiene su apoyo a la posición defendida por CSIF. El problema no es un acuerdo de tres euros. El problema es una situación que arrastra la plantilla desde hace años con un número de efectivos muy reducido, unas retribuciones claramente insuficientes y una dependencia permanente de los servicios extraordinarios para poder afrontar grandes eventos como las Fiestas del Pino. La última evaluación psicosocial realizada a la Policía Local de Teror reflejaba una plantilla de apenas diez personas, para un municipio que debería contar con más del doble de efectivos de los actuales. Y las Fiestas del Pino son uno de los acontecimientos más importantes de Canarias y requieren una planificación y unos medios acordes con su dimensión. Desde CSIF se hace hincapié que no es razonable que su seguridad dependa, año tras año, de que una plantilla mermada renuncie a más descanso y vida familiar. CSIF anuncia que los agentes seguirán cumpliendo íntegramente sus turnos y obligaciones ordinarias, pero que la mayoría del colectivo ha decidido no prolongar voluntariamente su jornada, mediante servicios extraordinarios. Y para que, luego, ningún responsable pueda tergiversar la realidad, esta es que la plantilla de policía local va a trabajar todas las horas que están legalmente obligadas a hacer, por jornada. Pero no las extraordinarias Igualmente, CSIF lleva años reclamando, en las mesas de negociación, soluciones estructurales: una adecuada Relación de Puestos de Trabajo, mejores retribuciones, cobertura de vacantes, incremento de efectivos y una planificación real del servicio. Sin embargo, se han encontrado una Administración, pese al cambio de signo político, que pretende sacar las fiestas adelante, a costa del agotamiento de sus trabajadores y trabajadoras. Y es por eso que la Policía Local de Teror no pide privilegios. Pide reconocimiento, una plantilla suficiente y unas retribuciones acordes con la responsabilidad que asume. Y entiende que el municipio de Teror merece unas grandes Fiestas del Pino, pero también una Policía Local dignamente valorada.