El Norte, única representación Canaria en FROMAGO 2026
• La Mancomunidad del Norte de Gran Canaria participará, por primera vez, con un espacio propio en la mayor feria del queso de Europa.
• La Consejería de Presidencia del Cabildo de Gran Canaria financia el desplazamiento de la delegación grancanaria a Zamora.
La Mancomunidad del Norte de Gran Canaria será la única representación de Canarias en la tercera edición de la Feria Internacional FROMAGO Cheese Experience 2026, que se celebrará del 17 al 20 de septiembre en Zamora.
El Norte participará por primera vez en este importante encuentro profesional y comercial con un espacio propio integrado por dos stands, ubicados en la Plaza de la Marina de Zamora, junto a los representantes de la Asociación de la Ruta Europea del Queso.
FROMAGO Cheese Experience se ha consolidado en sus primeros años de trayectoria como uno de los grandes acontecimientos del sector quesero a nivel internacional. Su tercera edición reunirá a 309 expositores, de los que el 82 % son queserías, más de 1.200 quesos, 443 stands de venta y más de 500 carpas, en un recinto ferial al aire libre que ocupará más de 40.000 metros cuadrados y se extenderá a lo largo de tres kilómetros por el casco histórico de Zamora.
La dimensión y proyección internacional de la feria ofrecerán una importante oportunidad de promoción para los productos grancanarios. Además, FROMAGO contará con la participación de 45 importadores procedentes de 23 países, que tomarán parte en las misiones comerciales internacionales organizadas con el objetivo de favorecer nuevos contactos y oportunidades de negocio para los productores del sector.
Más de 200 kilos de queso de Gran Canaria
Las dos asociaciones queseras de la isla, Asoquegran y Proquenor, serán las responsables de la venta y promoción de los más de 200 kilos de queso que viajarán desde Gran Canaria a Zamora en las próximas semanas.
Los quesos del Norte de Gran Canaria constituyen una de las principales expresiones de la tradición ganadera y gastronómica de la isla. Su producción representa la estrecha relación existente entre la actividad ganadera, el territorio y el mantenimiento del medio rural, conformando un producto de gran valor gastronómico y cultural.
La participación en FROMAGO permitirá acercar al público y a los profesionales del sector la diversidad y singularidad de las producciones queseras de Gran Canaria, reforzando su conocimiento y promoción en nuevos mercados.
Además, el jueves 17 de septiembre, a las 17:00 horas, se celebrará una “Cata comentada de quesos del Norte de Gran Canaria”, dirigida por el maestro quesero Isidoro Jiménez, técnico del Gobierno de Canarias. La actividad tendrá lugar en el escenario Cobadú, situado en la Plaza de la Marina, y contará con un aforo previsto para cien personas.
Promoción exterior y apoyo al sector primario
La participación de la Mancomunidad del Norte de Gran Canaria en FROMAGO forma parte de un proyecto transversal financiado por la Consejería de Presidencia del Cabildo de Gran Canaria, cuyo objetivo es impulsar la promoción de los quesos de Gran Canaria en otros mercados y favorecer la proyección exterior de las queserías de la isla.
La presencia en este tipo de eventos internacionales contribuye también al intercambio de experiencias y conocimientos entre los profesionales del sector, permitiendo conocer nuevas iniciativas, tendencias y oportunidades de comercialización.
De esta forma, la iniciativa contribuye a la promoción del sector primario y ganadero de Gran Canaria, reforzando al mismo tiempo el posicionamiento de la isla como destino de turismo gastronómico y poniendo en valor la calidad, diversidad y singularidad de sus productos agroalimentarios.
La Feria Internacional FROMAGO Cheese Experience está organizada por la Fundación Escuela Internacional de Industrias Lácteas y la Diputación de Zamora, con la colaboración de la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Zamora.

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Redacción NorteGranCanaria

Democracia en tierra sureñas de alisios; el voto en blanco como acto de rebeldía cívica

“En las próximas elecciones municipales de Telde, mi voto será en blanco” La democracia nació en Grecia, pero su sentido más profundo se entiende mejor en lugares como Canarias, donde la vida siempre ha sido una negociación constante con la naturaleza, con la distancia y con el poder. Aquí, donde cada decisión colectiva puede cambiar la vida de un valle, un barrio o una isla entera, la democracia no es un concepto académico: “es una herramienta de supervivencia” Por eso, “votar no es solo un derecho; es un deber moral.” Es presentarse ante la comunidad y decir: “Aquí estoy, no cedo mi voz, no entrego mi responsabilidad”. La abstención voluntaria —salvo causa mayor— es una retirada. Un abandono del puesto de guardia, una falta absoluta de civismo. Un “que decidan otros; lo que en democracia equivale a renunciar a la propia dignidad política.  “El voto en blanco o la bofetada elegante” En estas islas, y muy especialmente en mi ciudad de Telde, a la que va dirigida mi artículo de hoy, donde la política se vive con cercanía y donde la ciudadanía sabe distinguir lo auténtico de lo impostado, “el voto en blanco es una herramienta de resistencia democrática”. No es apatía. No es indiferencia. No es desinterés. Y desde luego, “no es lo mismo que no ir a votar, ni que provocar un voto nulo”, que se pierde como una botella sin mensaje arrojada al mar. “El voto en blanco”,  es un voto “válido”, registrado, que dice con claridad: “Estoy aquí, cumplo con mi deber democrático, pero no me trago lo que me ofrecen, porque yo pienso y hablo con la libertad de los condenados” Es una bofetada elegante. Un portazo silencioso. Un “no” rotundo sin necesidad de gritar. Es la forma más fina —y más dura— de recordarle a los partidos que la ciudadanía no es un rebaño, que no se conforma, que no se vende y que no se deja seducir por discursos vacíos. Y en mi caso —como ciudadano de Telde que ha visto, escuchado y vivido demasiadas cosas, demasiadas promesas incumplida y demasiadas traiciones personales por los políticos que hoy nos representen en su Ayuntamiento— el voto en blanco será mi forma de decirles en las próximas elecciones municipales a todos los partidos, que después de tres años y medio,  “me han decepcionado,  me han traicionado y que  algunos ni siquiera entran en mi horizonte moral”, porque están en las antípodas de mis convicciones. Mi voto en blanco será, firme, limpio y sin estridencias; “una forma de estar presente sin regalar mi confianza a quien no la merece” como es el caso con los actuales partidos políticos, que nos gobiernan actualmente en Telde. “Un voto que exige cuentas, que desnudas carencias” El voto en blanco no destruye, pero incomoda. No insulta, pero señala. No divide, pero evidencia. Es un voto que obliga a los partidos a preguntarse, por qué una parte de la ciudadanía no se siente representada. Y esa pregunta, cuando se formula desde las urnas, pesa más que mil discursos. El voto en blanco mantiene intacta la “Participación activa” — El votante en blanco no se esconde; se planta. La “Exigencia política”— Es un examen suspendido, un no han hecho los deberes. La “Neutralidad responsable” — No favorece a nadie, pero deja claro que nadie ha convencido y, “la madurez democrática” — Participar incluso sin elegir demuestra más compromiso que votar por inercia. “Abstención y voto nulo, son dos formas de rendirse” “Confundir el voto en blanco con la abstención o el voto nulo”, es un error que conviene desmontar. La abstención voluntaria es una retirada. Es dejar el timón en manos de otros. Es renunciar a influir en el rumbo de la comunidad. El voto nulo, cuando es intencionado, es un gesto impulsivo que no deja huella. Ninguno de los dos construye. Ninguno exige. Ninguno mejora la democracia. Solo manifiesta una cobardía de quien se enconde tras él. “El voto en blanco”, en cambio, sí lo hace. Es un aviso. Un toque de atención. Un recordatorio de que la ciudadanía está presente, pero no satisfecha. Es el equivalente democrático a decir: “Estoy aquí, sigo aquí, pero no me volverán a engañan”.  “Un voto que pide más, que pide mejor, que no se conforma” En un archipiélago donde cada isla tiene su personalidad, donde la gente sabe distinguir lo auténtico de lo impostado, el voto en blanco es una herramienta poderosa. No destruye. No divide. No insulta. Pero sí exige. Y exige con fuerza. Es un voto que dice: “Sigo aquí. Sigo creyendo en la democracia. Pero quiero propuestas a la altura de esta tierra y no un nuevo manojo de machangadas” Cuando pienso en el voto en blanco para Telde, lo imagino como una luz encendida en mitad del océano: una señal de vigilancia, no de abandono. Una luz que dice que la travesía continúa, pero que el rumbo debe revisarse. Que la democracia necesita manos firmes, ojos atentos y ciudadanos que no se rindan. El voto en blanco es, en definitiva; es “la forma más civilizada de la rebeldía democrática”. Una rebeldía que no rompe, pero corrige. Que no destruye, pero exige. Que no calla, aunque parezca silenciosa y si hoy me he decidido a escribir este artículo sobre las próximas elecciones en mi Ciudad de Telde, diciendo públicamente, sin complejos, ni miedos lo que pienso, es porque, ya son muchos los lectores habituales de mis artículos de opinión o que me escuchan a través de mis muchas participaciones en radios locales, los que me han hecho esta pregunta. Soy consientes, que algunos, lo hacen desde la maldad, por verme como me escapo del   compromiso y contestarles con evasivas ¡Pobres pardillos! Se olvidaron que yo soy un mauro de Telde sí, pero hombre de dignidad, honestidad, recto proceder y honor, fuera de toda duda, como corresponde a los “auténticos lobos de mar, orgulloso de sus galones” y que han visto mucho mundo, para asustarse ahora ante las cosas mundanas y mucho