Noche de San Juan

POR LAS BRUJAS DE SAN JUAN

ESTRIBILLO
¡Que viva San Juan bendito!
Gritan pa’ espantar los miedos
las gentes que bailan locas
quemando hechizos al cielo.

ESTROFAS
Por la noche de San Juan
-que es noche de luna y fuego-
salen a hacer “maloficios”
la bruja y el gato negro.

Semillas de helecho macho,
yerba mora y amuletos,
el bucio anuncia en la noche
que levantaron a un muerto.

Pasa el niño la mimbrera
buscando salud perdida.
Alongándose al estanque
mira en el agua la niña.

La fogalera en el monte
prende dolores y penas;
la mujer enamorada
el nombre de aquél que anhela.

Los duraznos son presagios
de casar con rico o pobre;
rezado en boca de vieja
logra que fortunas tornen.

Y grita “Juana la tuerta”
que hoy tiene poderes dobles;
porque es bruja fachendosa
y del santo tiene el nombre.

ESTRIBILLO
¡Que viva San Juan bendito!
Gritan pa’ espantar los miedos
las gentes que bailan locas
quemando hechizos al cielo.
José Luis Yánez.
#yanezteror #nuevanormalidad #nochedesanjuan2020

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Cuando El Alto Tribunal Europeo Decide No Mirar Al Horizonte Verdadero, Y A Pedro Sánchez Le Encanta
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Cuando el alto tribunal europeo decide no mirar al horizonte verdadero, y a Pedro Sánchez le encanta

La reciente resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la Ley de Amnistía ha dejado en muchos juristas, y en buena parte de la ciudadanía, una sensación amarga; la de un faro que, pudiendo iluminar la ruta, decide apagar la luz y dejar que cada barco se las arregle como pueda. El TJUE ha optado por no entrar a valorar la ley, limitándose a señalar que se trata de un “problema nacional”. Un allá ustedes que, en términos marítimos, equivale a decir, si el “capitán decide virar hacia el arrecife, es asunto suyo”. “Una ley hecha a medida: la costura fina de la política” La Ley de Amnistía no nació de un debate sereno ni de una reflexión jurídica profunda. Nació de una necesidad política urgente: “asegurar siete votos decisivos”. Y para lograrlo, se redactó con precisión quirúrgica, incorporando cláusulas y enmiendas destinadas a garantizar que el fugado Carles Puigdemont quedara cubierto por su manto protector. No es opinión: es un hecho reconocido incluso por quienes participaron en su negociación. La ley se confeccionó como un traje a medida, con las costuras marcadas y el dobladillo calculado para un solo cuerpo jurídico. “El papel del Tribunal Europeo: guardián del equilibrio institucional” El TJUE no es un tribunal cualquiera. Entre sus funciones está la de “garantizar que los gobiernos de los Estados miembros no interfieran en el poder judicial”, y velar por el respeto a los principios fundamentales de la Unión: separación de poderes, independencia judicial, igualdad ante la ley. Por eso sorprende —y preocupa— que en esta ocasión haya decidido “no entrar en el fondo del asunto”. No se le pedía que resolviera la política española, sino que valorara si una ley nacida de un intercambio político explícito podía vulnerar principios europeos esenciales. Su silencio no es neutral: es un silencio que hace ruido.   “Mirar hacia otro lado: cuando el faro falla” ¿Cómo se explica que un tribunal europeo, que debe actuar como guardián de la independencia judicial, haya optado por apartar la mirada? Hay varias interpretaciones posibles, todas inquietantes; “la prudencia política”, en evitar entrar en un conflicto interno español que podría tensar aún más la relación entre instituciones; “el cálculo jurídico”, traducido en considerar que la ley, por su naturaleza, debe ser examinada primero por los tribunales nacionales y “la evasión institucional” que es el hacerse los guiris y no querer sentar un precedente que obligue a intervenir en futuras leyes de amnistía en otros países. Pero ninguna de estas razones justifica plenamente la decisión. Cuando un faro deja de iluminar, los barcos no solo pierden referencia o lo que es lo mismo “pierden confianza”. “El mensaje implícito: cada país que resuelva su tormenta” El TJUE ha dicho, en esencia, “España, arréglate como puedas”. Pero España no pidió un salvavidas político; pidió una valoración jurídica. Y la Unión Europea, que presume de ser un espacio de garantías, ha respondido con un gesto de desentendimiento. La consecuencia es clara. “Si cada país debe resolver sus tormentas sin apoyo del faro europeo, la Unión pierde cohesión y credibilidad” La justicia europea no puede ser un rompeolas que se activa según conveniencia. Como conclusión y echando mano a un término merinero, diré que…  la mar exige claridad, no silencios Como marino, sé que hay silencios que salvan vidas y silencios que las ponen en riesgo. El silencio del TJUE pertenece a la segunda categoría. No porque la ley sea buena o mala —eso lo decidirán los tribunales españoles—, sino porque, “la Unión Europea ha renunciado a ejercer su papel de garante institucional en un momento crítico”. La democracia es como un barco en mar abierto: necesita brújulas, necesita cartas de navegación y necesita f, llevar sextantes y necesita faros que no titubeen. Cuando uno de esos faros decide mirar hacia otro lado, (como es el caso que nos ocupa) el riesgo no es solo para el barco español, sino para toda la flota europea, aunque a Pedro Sánchez le encante. Y es amigo lector, para que nos vamos a engañar a estas alturas de la marea, cuando todos sabemos de sobra qué…. ¡Casos se han dado! ¡Qué cosas!