De Aquí P’Al Repique se proclama ganador del Concurso Cultural 2026 de La Aldea de San Nicolás
El Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás, a través de la Concejalía de Cultura que dirige Víctor Juan Hernández, celebró entre el 24 y 26 de agosto una nueva edición del Concurso Cultural, una iniciativa que volvió a reunir a vecinos y vecinas en la Plaza del Proyecto de Desarrollo Comunitario para poner a prueba sus conocimientos sobre diferentes ámbitos de la cultura general.
El certamen contó con la participación de cinco equipos (De Aquí P’Al Repique, Nicolinos cómprale la camisa a Luci, Los Sapos, La Bandurria de Néstor y Las de Mamina), que durante las tres jornadas tuvieron que enfrentarse a diferentes preguntas y pruebas diseñadas para poner a prueba sus conocimientos, capacidad de respuesta e ingenio.
La competición mantuvo las bases de la pasada edición y estuvo abierta a equipos de hasta seis personas mayores de 16 años, con la condición de que al menos una de ellas superase los 50 años. Cada grupo contó además con un coordinador general, encargado de ejercer como persona de referencia del equipo durante el desarrollo del concurso, y eligió un color de camiseta para identificarse y diferenciarse del resto de participantes.
Las preguntas estuvieron relacionadas con la cultura general, abordando diferentes ámbitos y temáticas y combinando el aprendizaje y la divulgación con un formato dinámico y entretenido. De esta manera, el concurso volvió a convertirse en un espacio de encuentro y convivencia entre personas de diferentes edades, uniendo conocimiento, participación y diversión.
Tras las diferentes fases de competición, el equipo De Aquí P’Al Repique se proclamó ganador del Concurso Cultural 2026 y obtuvo un premio de 250 euros. El segundo clasificado, Nicolinos cómprale la camisa a Luci, recibió 200 euros, mientras que el tercer puesto, correspondiente a Las de Mamina, fue reconocido con 150 euros.
El concejal de Cultura, Víctor Juan Hernández, ha agradecido “la participación y el entusiasmo demostrado por todos los equipos durante estas tres jornadas, ya que el éxito de este concurso no está únicamente en conocer al equipo ganador, sino en conseguir que la ciudadanía se implique, disfrute y comparta una experiencia en torno a la cultura y el conocimiento”.
El edil ha puesto también en valor “el trabajo realizado para preparar cada una de las fases y conseguir que el concurso mantenga un formato dinámico y participativo” y ha animado a los vecinos y vecinas a continuar sumándose a próximas ediciones.
Asimismo, desde la Concejalía de Cultura se ha querido trasladar un agradecimiento especial a todas las azafatas que participaron durante las tres jornadas, cuya labor contribuyó al correcto desarrollo del concurso, así como al equipo técnico y de sonido de la empresa Gustavo Ramírez, parte fundamental para que un evento de estas características pueda desarrollarse con todas las garantías. En este sentido, también se reconoce el trabajo de Miguel Afonso, Román Navarro y Carlos Suárez, así como de todas las personas que estuvieron implicadas en las labores técnicas y de producción.
De manera especial, desde el Ayuntamiento queremos destacar la participación de Mamina, una figura muy importante de esta iniciativa y una muestra de la importancia de compartir conocimientos y experiencias entre generaciones. También nos gustaría agradecer la labor de la Asociación Lúdica y Deportiva Sombras de Inagua, encargada de la dirección y coordinación del concurso y parte fundamental de su desarrollo, además de ejercer las funciones de jurado junto al fotógrafo Julio Montesdeoca.
El reconocimiento lo hacemos extensivo igualmente al presentador, Aarón Castellano, por conducir las diferentes jornadas del certamen; a los artistas Dailos Socorro y Miguel Ángel Mendoza por inmortalizar esta edición del Concurso Cultural en un cuadro conmemorativo y confeccionar el papahuevo de Silverio García; a la bailarina Marian Hernández y a la Charanga Archipiélago, encargada de poner el broche final a esta edición con su actuación de cierre.
Desde el Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás felicitamos al equipo ganador y trasladamos nuestro reconocimiento a todos los grupos participantes por su implicación, compañerismo y espíritu de participación, agradeciendo asimismo al personal municipal y a todas las personas que han colaborado en la organización y desarrollo de esta edición del Concurso Cultural.

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Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica