Jaime y Laura de la Cruz: dos generaciones unidas por la pintura en Las Palmas
Exposicion De Jaima Y Laura Pintura En Acrílico
Exposicion De Jaima Y Laura Pintura En Acrílico

Padre e hija comparten una exposición de pintura acrílica en el Café Central Las Palmas, que podrá visitarse del 22 de agosto al 22 de septiembre

Compartir apellido no significa necesariamente compartir una misma forma de mirar. Y precisamente ahí reside uno de los principales atractivos de la exposición que Jaime de la Cruz y su hija Laura de la Cruz presentan desde este sábado, 22 de agosto, en el Café Central Las Palmas.

Padre e hija se encuentran esta vez delante del público con aquello que tienen en común: la pintura. Una afición convertida en creación artística que les permite compartir espacio expositivo, pinceles y técnica, pero manteniendo cada uno su personalidad frente al lienzo.

La muestra, dedicada a la pintura en acrílico, permanecerá abierta hasta el próximo 22 de septiembre en el establecimiento situado en la calle Numancia, 85, en Las Palmas de Gran Canaria.

La cita tiene además un componente especialmente cercano. No estamos únicamente ante dos autores que reúnen sus trabajos en una misma sala. Hay detrás una relación familiar y generacional que inevitablemente convierte la exposición en algo diferente. Jaime y Laura llegan al cuadro desde experiencias distintas y esa diferencia permite al visitante descubrir dos sensibilidades bajo un mismo apellido.

Jaime de la Cruz, una trayectoria ligada a la pintura

Para Jaime de la Cruz esta exposición supone continuar un camino artístico que ya cuenta con presencia documentada en el panorama cultural grancanario.

En noviembre de 2014 su nombre figuraba entre los participantes de “Ínsula”, una exposición colectiva celebrada en el Real Club Victoria de Las Palmas de Gran Canaria. En aquella muestra compartió espacio con Alejandro Fajardo, Antonio Cerpa, Falo Sosa, Felipe Juan, Inés Pacheco, José Heriberto, Pepe Sánchez y Rafael Arce.

Más de una década después, Jaime vuelve a encontrarse con el público, pero en esta ocasión acompañado por alguien muy especial: su propia hija.

Y ese detalle cambia la naturaleza de la cita.

Porque una exposición conjunta entre padre e hija permite también observar algo que va más allá de la técnica. Está la influencia que puede existir entre ambos, las coincidencias que inevitablemente surgen y, al mismo tiempo, las diferencias de carácter, de sensibilidad y de interpretación que cada uno traslada al cuadro.

Laura de la Cruz, una mirada propia

Laura de la Cruz comparte con su padre el interés por la creación pictórica, pero llega ante el espectador con la oportunidad de defender su propia obra.

La exposición permite precisamente acercarse a ella sin necesidad de comparaciones forzadas. El apellido los une, como también lo hace la pintura, pero cada cuadro debe hablar por quien lo ha creado.

Ese diálogo entre dos generaciones constituye uno de los puntos más interesantes de la muestra: comprobar cómo una misma técnica, el acrílico, puede convertirse en vehículo para expresiones diferentes.

No se trata de determinar quién influye sobre quién. Se trata de detenerse ante los trabajos y descubrir qué cuenta cada uno cuando tiene delante un lienzo en blanco y unos pinceles en la mano.

El arte sale al encuentro del público

La elección del Café Central Las Palmas como espacio expositivo aporta además un carácter distinto a la propuesta.

La pintura abandona durante un mes el entorno más formal de las salas y galerías para integrarse en un lugar cotidiano, permitiendo que personas que quizá no acudirían expresamente a una exposición terminen encontrándose con una obra de arte mientras toman un café o mantienen una conversación.

Ese acercamiento entre cultura y vida diaria siempre resulta interesante. El arte deja de esperar al visitante para salir directamente a buscarlo.

Desde este 22 de agosto y hasta el 22 de septiembre, Jaime y Laura de la Cruz compartirán paredes, apellido y pasión por la pintura en una exposición que tiene mucho de artística, pero también de encuentro familiar.

Durante un mes, el Café Central Las Palmas será el escenario de ese particular diálogo entre padre e hija construido con acrílicos, pinceles y lienzos.

Exposición: Jaime de la Cruz y Laura de la Cruz
Técnica: Pintura en acrílico
Fechas: Del 22 de agosto al 22 de septiembre de 2026
Lugar: Café Central Las Palmas
Dirección: C/ Numancia, 85
Las Palmas de Gran Canaria

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Desidia Del Pueblo Canario
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Redacción NorteGranCanaria

Otra evidente y penosa desidia municipal

Conviene recordar que este singular conjunto arquitectónico patrimonial que es el Pueblo Canario, fue diseñado por los hermanos Néstor y Miguel Martín-Fernández de la Torre e inaugurado un 18 de julio de 1956. Tuvo su época de mayor esplendor en las décadas de 1960-70 y 80. Después, poco a poco, comenzó su declive hasta llegar a su vergonzoso cierre en el año 2017 para realizar unas obras que desde años antes se estaban reclamando y que, como mucho, podrían estar finalizadas en menos de un año si así se hubiera querido y si hubiera habido voluntad política de tener en uso y disfrute este singular espacio. Por cierto, algo similar está sucediendo con la ampliación de Museo Canario en el “bunker” de Vegueta. El Pueblo Canario era un sitio de obligada visita para los turistas cada domingo porque, en su hermoso patio central, actuaban grupos folclóricos como por ejemplo lo hacía y lo sigue haciendo ahora, la Agrupación Folclórica Roque Nublo, todo un referente identitario de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria desde su fundación en 1957 vistiendo con merecido orgullo los trajes típicos diseñados por Néstor. Tan es así que la agrupación tiene en su haber, entre otros reconocimientos, la Placa de Bronce al Mérito Turístico y la Medalla de Oro de la ciudad de LPGC. Por suerte, desde hace unos años, vuelven a actuar en este emblemático entorno, alternándose domingo tras domingo con otras agrupaciones, para mantener viva la singularidad y espectacularidad del folclore canario. Poco poco se va incrementando el número de turistas que por sí mismos, sin que se promociones adecuadamente las actuaciones, o siendo llevados por los guías turísticos (que debiéramos verlos como nuestros agentes comerciales). Espero y deseo que se llegue a recobrar el esplendor de antaño… si los políticos responsables de patrimonio y turismo actúan como debieran y dejen a un lado ciertas querencias y agravios que sólo ellos recuerdan. El Pueblo Canario alberga el Museo de Néstor donde se exhibía la obra de nuestro gran pintor, de fama reconocida en toda Europa. Como es costumbre en estas islas, es menospreciado en su propia tierra, como también le sucede al otro Néstor. No de otra forma es posible entender que las obras de remodelación del Museo hayan estado sesteando desde el año 2017 hasta hace unos meses, aunque con la nueva paralización, ni se sabe cuándo se reanudarán. Mucho menos se sabe cuándo se podrá visitar de nuevo el Museo. Y, lo que es más triste si cabe, hay luchas soterradas para saber qué político cortará la cinta de la reinauguración atribuyéndose el mérito y cargando a otros rivales la culpa de lo que ha sido, sin la menor duda, la historia de una desidia municipal y cabildicia, al margen de las responsabilidades directas de cada institución. Por cierto, no quisiera ni imaginar, aunque no pueda descartar a sabiendas de los odios y rencores atrabiliarios de ciertos políticos, que esta bochornosa historia se deba a que el Pueblo Canario se inauguró oficialmente un 18 de julio de 1956. Si la desidia a la hora de reabrir la pinacoteca con la obra universal de Néstor es ya de por sí tan incomprensible como patética, no lo es menos el deterioro que el abandono y el paso de los años está causando en los murales del artista canario Jesús Arencibia pintados sobre las paredes de la ermita de Santa Catalina, situada en el mismo recinto. Tampoco salen bien tratadas las tiendas de artesanía y recuerdos de Gran Canaria que están en el conjunto patrimonial. Y gracias al restaurante que sigue funcionando, el Pueblo Canario sobrevive al olvido y a la negligencia de las autoridades políticas, turísticas y patrimoniales. De la aparente anarquía en la planificación de las obras, se quejaba en la prensa el CIT, Centro de Iniciativas Turísticas, que tiene allí sus oficinas y sus archivos históricos que guardan tesoros de la creación y evolución del turismo en Gran Canaria. A efectos de poner esta documentación a disposición de los estudiosos, le sugeriría al CIT y a las autoridades turísticas de Gran Canaria, que digitalizaran urgentemente todos esos fondos a la vez que negocian el lugar definitivo donde ubicarlos, por si el Ayuntamiento ordenara su desalojo. Conviene no olvidar que en asuntos de investigación documental, estamos ya en el siglo XXI y que las técnicas de digitalización están a un nivel tal de perfección que hace innecesario tener que disponer de los originales para sus trabajos. Soy perfectamente consciente de que muchos predicamos en el desierto, pero también somos conscientes de que sólo algo muere cuando nadie se acuerda de ello. Por eso, como hacemos también con el abandono a su suerte de la carabela La Niña III, actuamos como la gota malaya con la esperanza de lograr reivindicar al pintor Néstor, al historiador y folclorista Néstor Álamo, al Pueblo Canario, al Museo Canario y a tantos otros etcéteras que se podrían citar. Por eso, con mucho dolor, acabo esta queja recordando lo que señalaba con acierto un buen amigo mío, Domingo Hernández Peña, “¡qué tiene Canarias que parece odiar a quienes la aman!”