El Memorial «Caballo Blanco» corona a sus campeones en el Casino de Gáldar en una jornada de éxito deportivo e intergeneracional
Memorial Caballo Blanco
Memorial Caballo Blanco

La histórica sede de la Sociedad de Fomento, Instrucción y Recreo Casino de Gáldar ha sido el epicentro del ajedrez local durante la jornada de este domingo. El tradicional Memorial «Caballo Blanco», organizado en el marco de la celebración del 179º aniversario de la institución (fundada en 1847), ha contado con una excelente acogida, reuniendo a un total de 43 participantes que han demostrado su destreza sobre el tablero.

El torneo, que se desarrolló bajo un ritmo de juego de 5 minutos más 3 segundos de incremento por jugada, ha sido puntuable para el Elo FIDE, lo que ha elevado el nivel de competitividad de todas las partidas disputadas.

Más allá de los resultados técnicos, el evento se distinguió por su marcado carácter inclusivo y familiar. La competición fue un éxito al lograr reunir sobre el tablero hasta a tres generaciones distintas de ajedrecistas, consolidando este torneo como un punto de encuentro donde la experiencia de los veteranos se mezcló con la ilusión de los más jóvenes. Asimismo, la organización destaca con orgullo la notable participación femenina, que enriqueció el torneo y refuerza el compromiso del Casino con la igualdad y la presencia de la mujer en el deporte ciencia.

Tras una intensa mañana de juego, se procedió a la entrega de trofeos y premios, quedando la clasificación de la siguiente manera:

Clasificación General:

1º puesto: Diego Sanchez Gonzalez (Trofeo + 150€).

2º puesto: Adriano Gilardone (Trofeo + 100€).

3º puesto: Jose Luis Guerrero Orihuela (Trofeo + 50€).

Premios Especiales:

1ª Fémina: Nayra Maria Barrera Martin.

1º Veterano (>50 años): Isaac Sanchez Montesdeoca.

1º Local (Sociedad La Montaña): Gabriel Rivero Tacoronte.

1º Sub 08: Mario Trujillo Rodriguez.

1º Sub 10: Mateo Montesdeoca Reyes.

1º Sub 12: Juan Pedro Sancho Quesada.

1º Sub 14: Rafael Martinez Correa.

1º Sub 16: Hugo Sesmero Lopez.

Desde la dirección del Casino de Gáldar se agradece a todos los participantes y al público asistente su contribución para que el Memorial «Caballo Blanco» haya sido un éxito, reafirmando una vez más el compromiso de la entidad con el fomento de la cultura y el deporte en el municipio.

Suscribete a nuestro newsletter

Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Pedro Lezcano, más que un poeta: memoria de un hombre comprometido con su pueblo

En el 106.º aniversario de su nacimiento, el recuerdo de sus conversaciones y de su vinculación con el ajedrez permite acercarse a la dimensión humana del escritor y expresidente del Cabildo de Gran Canaria. Hoy, 17 de septiembre de 2026, recordamos el nacimiento, hace 106 años, de alguien especial para nuestra sociedad: Pedro Lezcano. Fue mucho más que un poeta. Un deportista, tanto ante los tableros como en las profundidades marinas; un artista plástico de conversación amable y un firme defensor de las necesidades del pueblo. Probablemente por eso, y por otras experiencias de su vida, decidió dar el paso a la política. En diversas conversaciones me explicó su motivación con unas palabras que todavía recuerdo: «Tenía que devolver a la sociedad un poco de lo que ella me dio». Nuestros encuentros de trabajo transcurrían casi siempre en el mismo lugar, entre aromas de café y aprendizaje. Hablábamos de poesía y pintura y, en ocasiones, las menos, de submarinismo. Pero había un asunto que ocupaba buena parte de aquellas reuniones: el ajedrez. Algo especial recorría su existencia cuando se acercaba a ese juego antiguo, en el que encontraba deporte, razonamiento y arte. En nuestras conversaciones aparecían el enroque, la coronación, la captura al paso o el jaque perpetuo. También las aperturas, desde el gambito de dama hasta la defensa siciliana, y tantas otras posibilidades que se abren sobre un tablero. Recuerdo cuánto le maravilló aquella publicación del gran maestro Dragan Barlov: «Disculpen las aperturas… Los finales… son fundamentales». Llegar a acuerdos con él y con su corporación en materia de ajedrez resultaba asequible. Don Pedro conocía la capacidad de nuestra institución, con Diego Casimiro al frente y un equipo dispuesto a situar a Gran Canaria entre los grandes escenarios del ajedrez mundial. Entendía el valor de aquel trabajo y lo que podía aportar a la isla. Pero, junto al poeta y al representante público, estaba el hombre al que tuvimos la suerte de conocer de cerca. En mi recuerdo permanece como un esposo fiel y un padre tierno, tímido y cariñoso, a veces torpe al demostrar cuanto sentía. Un hombre al que le desbordaba el afecto cuando encontraba la ocasión de expresarlo. Como hermano, era sencillo y capaz de acomodarse a cualquier circunstancia. Como amigo, reflexivo, caballeroso, fraterno y honesto. Tenía espíritu aventurero, valentía, curiosidad y una sensibilidad romántica. Era un buen conversador, de amplias inquietudes intelectuales y buen gusto por la literatura. Antimilitarista y conocedor del teatro, su interés por la cultura se extendía mucho más allá de su propia obra. Un hombre en toda la extensión de la palabra. Y del ajedrez. De una u otra manera, me instruía en distintos campos de la cultura y en la organización de eventos. Aquellas reuniones eran también una oportunidad para aprender de su experiencia, de su manera de escuchar y de su disposición a convertir las ideas en iniciativas. No quiero, ni debo, olvidar lo que vivimos en 1995, durante su presidencia al frente del Cabildo Insular de Gran Canaria. Con un equipo dirigido por Diego Casimiro, la isla acogió en la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria una multitudinaria simultánea de ajedrez. En mi memoria, aquella jornada permanece como un hito de la proyección internacional de Gran Canaria: los tableros ocuparon la calle y el ajedrez se convirtió en una forma de mostrar la isla al mundo. Fue también una expresión de lo que podía conseguirse cuando el respaldo institucional acompañaba al trabajo de quienes conocían y amaban este deporte. Hoy recordamos al esposo, al padre, al hermano, al abuelo y al amigo que dejó huella en quienes compartimos parte de su camino. Su figura pública sigue vinculada a la poesía y al compromiso social; quienes lo tratamos guardamos, además, el recuerdo de sus gestos, sus conversaciones y sus afectos. Este aniversario es una ocasión para volver a ese canario de adopción que hizo de las islas su lugar de pertenencia y de compromiso. Su vínculo con Canarias se expresó en su obra, en su actividad pública y en la atención que prestaba a las necesidades de su gente. Para quienes lo conocimos, don Pedro sigue presente en aquellos encuentros de trabajo, en el aroma del café y en las conversaciones que terminaban regresando al tablero. Allí permanece el hombre de confianza y de respeto que supo ser mucho más que un poeta.