I Jornadas de Salud Comunitaria y Verano en Arucas
I Jornadas Arucas Salud Comunitaria Y Verano
I Jornadas Arucas Salud Comunitaria Y Verano

*La programación de esta primera convocatoria, que tendrá lugar el martes, 16 de junio, incluye ponencias, talleres, espacios informativos y actividades

El Ayuntamiento de Arucas y Atención Primaria de Arucas celebran la primera edición de las Jornadas de Salud Comunitaria y Verano, que tendrá lugar el 16 de junio, en el Edificio de Usos Múltiples de Bañaderos y será el punto de encuentro de las Escuelas de Salud del municipio.

Se trata de una iniciativa que reunirá a la población, profesionales y entidades participantes en los proyectos en los que han trabajado conjuntamente a lo largo del año, con el objetivo de promover la salud, el bienestar y la calidad de vida de la población desde una perspectiva comunitaria.

Las jornadas comenzarán a partir de las 09:00 horas con la recepción de los participantes y la inauguración institucional por parte del Alcalde de Arucas, Juan Jesús Facundo, que dará paso a una programación que incluirá ponencias, talleres, espacios informativos y otras actividades.

Entre los contenidos previstos destacan la prevención de ahogamientos, la promoción de espacios libres de humo, la prevención frente al tabaquismo y los vapeadores, la protección frente a la radiación ultravioleta durante el verano, así como diferentes talleres relacionados con la salud, el bienestar y los autocuidados.

Además, durante toda la mañana se podrá visitar una muestra de stands informativos en los que participarán entidades y recursos que colaboran habitualmente en los proyectos comunitarios del municipio.

Las I Jornadas Arucas Salud Comunitaria y Verano pretenden convertirse en un espacio anual de encuentro y reconocimiento al trabajo que se desarrolla durante todo el año en los barrios del municipio, fortaleciendo las redes comunitarias y reafirmando el compromiso de Arucas con un modelo de salud basado en la participación ciudadana, la colaboración entre instituciones y el trabajo conjunto de toda la comunidad.

Esta iniciativa refuerza el compromiso adquirido por el municipio con la promoción de la salud, tras su incorporación a la Estrategia Canaria de Islas y Municipios Promotores de la Salud. Fruto de este proceso, se ha impulsado la creación de una Mesa Intersectorial de Salud, un espacio de coordinación y participación en el que confluyen distintas áreas municipales, profesionales de la salud, entidades sociales y representantes de la comunidad para identificar necesidades, compartir recursos y desarrollar acciones conjuntas que contribuyan a mejorar la salud de la población.

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Crisis Migratoria
Opinión Política
Redacción NorteGranCanaria

Pedro Sánchez se niega a declarar la emergencia mientras Ceuta se desborda

Ceuta vive una de las mayores crisis migratorias de los últimos años. En apenas unos días han accedido a la ciudad alrededor de 1.500 personas, una cifra que ha desbordado los recursos asistenciales, los dispositivos de seguridad y la capacidad de acogida de una ciudad de poco más de 80.000 habitantes. El propio presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, ha definido la situación como una «emergencia humanitaria y social» y ha solicitado formalmente al Gobierno de España la declaración de una emergencia nacional y la creación de un mando único que coordine la respuesta del Estado. Sin embargo, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha rechazado esa posibilidad. La explicación oficial es jurídica: la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil no contempla las crisis migratorias como supuesto para declarar una emergencia de interés nacional. Según el Ministerio del Interior, esa figura está reservada para catástrofes naturales, accidentes tecnológicos o situaciones similares, por lo que considera que el marco legal actual no permite activar ese mecanismo. Esa es la posición oficial. Pero el debate político y social va mucho más allá de la interpretación de una ley. Cuando una frontera exterior de España y de la Unión Europea registra miles de entradas irregulares en pocos días, los centros de acogida se encuentran completamente saturados y los servicios públicos trabajan al límite de sus posibilidades, resulta legítimo preguntarse si el Estado está respondiendo con la rapidez y contundencia que exige una situación excepcional. Las autoridades ceutíes llevan días alertando de un auténtico colapso operativo. El Gobierno local ha reclamado más medios, la derivación urgente de personas acogidas hacia otros territorios y una implicación mucho mayor del Estado para evitar que la situación siga deteriorándose. Diversos medios locales reflejan además la enorme preocupación existente entre instituciones y ciudadanos por la presión que soporta la ciudad. Es evidente que gestionar una crisis migratoria exige respeto absoluto a la legalidad nacional, europea e internacional y la protección de los derechos humanos. Pero también es cierto que el Estado tiene la obligación de garantizar el control efectivo de sus fronteras, preservar la seguridad ciudadana y asegurar que ninguna ciudad quede desbordada por una situación extraordinaria. Algunos califican lo que ocurre en Ceuta como una «invasión». Ese término tiene una fuerte carga política y jurídica y no forma parte de la terminología utilizada oficialmente por el Gobierno de España. Lo que sí es un hecho objetivo es que la presión migratoria registrada durante los últimos días es extraordinaria, ha superado ampliamente la capacidad de respuesta de la ciudad y ha obligado al presidente ceutí a reclamar una actuación excepcional del Estado. La gran pregunta sigue sin respuesta: si una situación de este calibre no merece una actuación extraordinaria del Estado, ¿qué tendría que ocurrir para que el Gobierno considerase que se han alcanzado los límites de la capacidad ordinaria de respuesta? Mientras Madrid insiste en que el ordenamiento jurídico no permite declarar una emergencia nacional por una crisis migratoria, en Ceuta continúan llegando personas, los recursos siguen tensionados y crece la sensación de que la ciudad afronta prácticamente sola una crisis que afecta a toda España y, por extensión, a toda la Unión Europea. Porque Ceuta no es únicamente una ciudad autónoma. Es una frontera española. Y proteger una frontera española constituye una responsabilidad irrenunciable del Estado.