El C.G.R. Palas-Atenea reivindica en la Cabalgata de Carrozas de Guía una gimnasia rítmica masculina con horizonte olímpico
Atenea Palas Fiestas De Guía
Atenea Palas Fiestas De Guía
  • El club guiense aprovechó uno de los actos centrales de las Fiestas de la Virgen, dedicado a la historia de los Juegos Olímpicos, para visibilizar una realidad que conocen muy de cerca a través de sus gimnastas Jonathan Medina y Martín del Rosario

El Club de Gimnasia Rítmica Palas-Atenea aprovechó este jueves su participación en el Desfile de Carrozas de las Fiestas de la Virgen de Guía, dedicado a ‘La Historia de los Juegos Olímpicos’, para reivindicar la inclusión de la gimnasia rítmica masculina en esta cita internacional, una realidad que la entidad vive de cerca a través de Jonathan Medina y Martín del Rosario, gimnastas juvenil e infantil, que han representado al club en competiciones de ámbito nacional.

En España, los chicos sí tienen la posibilidad de practicar gimnasia rítmica y competir oficialmente. La Real Federación Española de Gimnasia incorporó las competiciones masculinas en 2009 y, desde entonces, numerosos deportistas han ido abriendo camino sobre el tapiz y demostrando que los aparatos, la dificultad técnica, la expresión artística y la competición no entienden de género.

La realidad fuera de España, sin embargo, es muy diferente. La rítmica masculina no cuenta todavía con una implantación y un reconocimiento internacional equiparables a los de la competición femenina. Esa situación limita las posibilidades de los gimnastas que, como los guienses, pueden desarrollar una trayectoria competitiva dentro de España, pero no disponen actualmente del mismo horizonte internacional y olímpico.

Precisamente por ello, el Palas-Atenea quiso aprovechar una Cabalgata dedicada a recorrer la historia de los Juegos Olímpicos para mirar también hacia su futuro. La puesta en escena sirvió para recordar al público que, mientras las gimnastas pueden soñar desde pequeñas con alcanzar algún día unos Juegos Olímpicos, ese sueño continúa por ahora fuera del alcance de los niños que eligen practicar la misma disciplina.

 

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¿Nucleares sí, o nucleares no?

“Prudencia si, miedo no” Durante décadas he navegado por todos los mares del mundo. He conocido temporales y algún que otro ciclón tropical, que arrancaban el aliento, mares de leva que obligaban a pensar dos veces cada orden, y noches en las que el horizonte desaparecía como si la naturaleza quisiera recordarnos quién manda realmente. “Prudencia si, miedo no”. En este punto hay que saber separar la paja del trigo, o si lo prefieres, la paja del grano, pues como bien me apuntaba mi entrañable amigo y maestro José Rodríguez Belda “Pepe Belda”, ingeniero y profesor jubilado de universidad, “hay que comenzar a eliminar prejuicios pues aún existe demasiada gente que le tiene miedo a la energía nuclear, pero “el miedo” es solo el producto de la ignorancia y dicho no en sentido peyorativo, sino del conocimiento”. Para añadir… “cuando se conocen las cosas, lo que hay que tener es precaución, que es otra cosa bien distinta. Porque ejemplo; yo no tengo miedo a conducir, y sin embargo, tengo mucha precaución; lo mismo que cuando practicaba como deporte el salto en paracaídas, no tenia miedo, pero si extremaba la prudencia.” Y lo puedo entender, porque en todas esas situaciones que se me dieron en mi vida marinera, “la prudencia” fue también mi norte, mi brújula moral y profesional. Pero jamás confundí “prudencia con miedo”. El miedo paraliza; la prudencia gobierna. El miedo abandona el barco; la prudencia lo mantiene a flote. Y hoy, cuando escucho al gobierno social comunista de Pedro Sánchez rectificar —a medias y a regañadientes— su decisión de cerrar el parque nuclear español, no puedo evitar recordar esa diferencia esencial. “Una rectificación que llega tarde y mal” Acabo de escuchar por televisión que el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, “el lapa”, ha decidido prorrogar la vida útil de la central de Almaraz. Lo hace, según afirma, con “carácter limitado”. Es decir, como quien en el viejo chiste promete “la puntita nada más”. No es una rectificación clara, valiente ni estratégica; es un “aplazamiento agónico”; una maniobra para ganar tiempo sin asumir la realidad. En lugar de reconocer que la política energética mantenida hasta ahora era “disparatada total”, se concede una prórroga de entre 19 y 31 meses, insuficiente para generar la certidumbre que necesitan los inversores en proyectos que requieren décadas para ser operativos y esa forma de actuar, es muy propia de un gobierno como el de Sánchez, que gira como una veleta cuando cambia la dirección del viento. Él lo llama “cambio de opinión” y se queda tan fresco, tal cual estuviera tumbado, tomando el Sol, en una hamaca de la residencia de la Mareta La ciencia y la ingeniería llevan años afirmando que la energía nuclear es esencial para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico. La energía verde —los molinillos y los paneles solares— es valiosa sí, pero “solo complementaria”, no sustitutiva. Confundir cambio climático con contaminación, como han hecho algunos portavoces gubernamentales “sanchistas”, aficionados al “ecologismo hippie, barato y fumados demagogo”, es una simplificación tan simplista, que no resiste ni el primer examen técnico. “Y es que les guste o no, a estos “progres trasnochados y en ocasiones, hasta fumados”, la realidad se impone, y sin nucleares, España no funcionaría”, Pedro Sánchez se ha visto obligado a aceptar lo que era evidente. Sin energía nuclear, el desarrollo económico de España es inviable. Ya hay dificultades para abastecer grandes proyectos industriales y urbanísticos. Y lo que es peor: la factura de la luz sube mientras aumenta nuestra dependencia de suministradores externos poco fiables. Pero esta rectificación no nace del interés general; en mi opinión, responde a tres razones “electoralmente incómodas”; a saber: 1) El miedo a un apagón general Un apagón nacional sería letal para los intereses del PSOE. Los cortes parciales a la gran industria, en cambio, pasan desapercibidos para la mayoría de los votantes. Y siempre queda el recurso humorístico de culpar a “don Cambio Climático” o en el peor de los casos, a los tan recurridos “recortes de Rajoy”. 2) El agravio comparativo con Cataluña Cerrar Almaraz mientras se mantienen las nucleares catalanas por exigencia de los independentistas sería demasiado “cantarín”. La incoherencia sería tan visible que ni los más fieles defensores adoctrinados “sanchistas” podrían justificarla. 3) La dependencia del gas y la factura eléctrica Las importaciones de gas —para alimentar centrales más contaminantes que las nucleares— están disparando la factura de la luz. Y nos hacen depender de países cuya fiabilidad es, como poco, incierta. En este contexto se entiende el intento de recomponer relaciones con Argelia… siempre que el rey Mohamed VI lo permita y no amenace a Pedro Sánchez con hacerle públicas, filtrándolas a la prensa, las conversaciones que el servicio secreto marroquí les grabó de sus teléfonos móviles a Pedro Sánchez y a cinco de sus ministros, utilizando el sistema de espionaje Pegasus, podrían ponerlos en serio apuros. “Una cosa es la prudencia energética, y otra bien distinta es el miedo político” La prudencia exige reconocer que España necesita una combinación equilibrada de energías renovables y nucleares. El miedo, en cambio, lleva a decisiones precipitadas, ideológicas y desconectadas de la realidad técnica. Y aquí surge una reflexión inevitable…Si el Gobierno social comunista de Sánchez cede con tanta facilidad a los chantajes de Marruecos (Mohamed VI), de los independentistas catalanes o de Bildu, ¿podemos estar tranquilos en Ceuta, Melilla y Canarias ante una eventual amenaza de anexión? La prudencia aconseja reforzar nuestra seguridad estratégica. El miedo, por desgracia, suele disfrazarse de silencio. “La metáfora marinera nos dice cuando el barco necesita mando, no superstición” En la mar, jamás abandoné un barco por miedo. Lo abandonaría solo si la prudencia —la verdadera— lo exigiera. Hoy España navega en un mar energético revuelto, con temporales que no se resuelven con consignas ni con supersticiones ideológicas. Lo que necesita es de un “mando de verdad, autentico y sereno”, decisiones técnicas y visión de futuro. No miedo. No parches. No prórrogas agónicas. No cambio de opiniones cada dos por tres. Porque